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El canon digital
Francisco Rodríguez Barragán
Ninguna mayoría parlamentaria puede hacer justas las leyes que no lo son. Ha sido una legislatura cargada de leyes sectarias e inicuas, pensadas en términos de poder y no del bien común, beligerantes contra valores auténticos en nombre de otros inventados, experimentos revolucionarios en educación, en familia, en solapados cambios de régimen, en extrañas alianzas tanto con los nacionalistas enemigos de España como con países de más que dudosa reputación.
Para colmar el vaso de los despropósitos, se aprueba una ley que impone un canon digital a los compradores de algunos productos informáticos para entregarlo a la SGAE. A la injusticia de la ley se añade la desvergüenza de premiar con el dinero de todos a la farándula que tanto colaboró, en acciones de agit-prop, para que el partido socialista llegara al poder hace cuatro años. Con esta ley quiere seguir asegurándose su colaboración.
Los soportes informáticos que se gravan, no tienen necesariamente como destino el hacer copias privadas de películas o conciertos de los socios de la SGAE. En muchos casos servirán para otras cosas que no tienen nada que ver con todo esto, por lo que no puede entenderse que resulten gravados con impuesto destinado a premiar a particulares.
Lo más probable en el caso de películas, bajadas de Internet, es que sean americanas y en el caso de conciertos, por mi parte, no serán precisamente de esos autores que exhibían camisetas en el Congreso de los Diputados.
Es curioso el trato favorable que reciben muchos de estos ruidosos conjuntos musicales en sus giras patrocinadas y subvencionadas por los Ayuntamientos, con dinero de todos los contribuyentes, y que además los asistentes tienen que pagar la entrada. ¡Y ahora, encima, quieren cobrar del canon!
El mismo trato de favor que reciben los del cine, con películas subvencionadas también con dinero que todos, por las que además tenemos que pasar por taquilla. Si la película tiene éxito de público, doble ganancia. Si no lo tiene, la subvención está asegurada. ¡Vaya riesgo empresarial! ¡Y ahora, encima, quieren cobrar del canon!
Posiblemente esta ley del canon digital solo servirá para hundir a algunas empresas españolas fabricantes de soportes informáticos y los beneficios que recibirá la SGAE serán mucho menores de lo que imagina. Pero el daño y el ridículo ya está hecho y el gobierno debe pagarlo en las urnas el próximo marzo.
Por otra parte la piratería organizada, la que produce las copias a miles para que las vendan sobre una manta unos pobres inmigrantes, sigue tan pimpante. Está claro que es más fácil gravar al contribuyente que perseguir al delincuente.
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