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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La esposa del Teniente Fournier

Carlos Roces
Redacción
lunes, 31 de diciembre de 2007, 05:09 h (CET)
A los 98 años de edad, falleció Angelita Iglesias. El funeral por su eterno descanso se celebró ayer. A continuación sus restos mortales fueron incinerados junto a los de esposo, Félix Fernández Fournier, que estaba enterrado en Ceares desde el año 1936. La urna con las cenizas de ambos queda en el columbario de la Parroquia de San Pedro.

Una larga vida, perdonando a quienes mataron a su querido esposo. A quienes la dejaron viuda, con dos hijos huérfanos de corta edad: Félix, de tres años y Eduardo, de dos.

El Teniente de Navío Félix Fernández Fournier estaba en Gijón, de vacaciones, en el año 1936, cuando la tripulación del acorazado Jaime I se sublevó y asesinó a la mayoría de los oficiales. Cuando se preparaba para viajar a Madrid, fue detenido y “retenido” en La Iglesiona. Cuando el Jaime I entró en el Musel, le avisaron de que lo trasladarían allí para hacerse cargo del mando. Pidió antes ver y su esposa y le recomendó que cuidase de sus niños, que los educase en el Amor de Dios y que perdonase a quienes pudieren quitarle la vida. Trasladado al Musel, se negó a tomar el mando de un navío cuya tripulación había asesinado a sus compañeros y declaró que él quería ser fiel a sus principios.

Fue asesinado sin juicio ni dilación.

Alguien quiso animar a Angelita, diciéndole que su marido estaba navegando, al mando del acorazado, ella contestó que prefería un héroe muerto que un traidor vivo.

Angelita sufrió y perdonó, sin odio ni rencor. A sus hijos les inculcó el amor al prójimo, incluso a los que les privaron de un buen padre. La semilla fructificó en ellos y en los hijos de sus hijos.

El 4 de Diciembre de 1937, el ayuntamiento de Gijón le dedicó una Calle. Aparte de militar, Félix Fernández Fournier, era escritor. Colaboró en los diarios asturianos La Prensa y El Noroeste y en el madrileño la Esfera. Dejó varios escritos, alguno fue publicado por su hijo Eduardo. El Ayuntamiento “democrático” de Gijón, el 11 de Mayo de 1990 quitó el nombre de la calle del “Teniente Fournier”. La placa con su nombre le fue entregada a los hijos por el concejal Francisco Álvarez Cascos y es conservada por su hijo Félix. La calle vuelve a denominarse “Travesía del Convento” en recuerdo al de las monjas Agustinas Recoletas.

Aunque las virtudes del Perdón y del Heroísmo se hayan pasado de moda, el testimonio y el ejemplo de Angelita y Félix quedan como semilla, para que produzca su fruto en esta sociedad tan necesitada de virtudes.

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