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Este no fue un año imperial para el Imperio (2007)

Ben Tanosborn
Redacción
viernes, 28 de diciembre de 2007, 22:51 h (CET)
Ser reflexivo, y personalmente hacer balance de una cuestión o situación, resulta algo así como un antónimo a la naturaleza de casi todos los estadounidenses que prefieren tales cosas sean resueltas por los lideres de los grupos a que pertenecen. Bien sean cuestiones de gobierno, guerra, crimen, droga-adición, o cualquier otra cosa, pasan la consabida bola rápidamente, determinando que hacer tal balance no es algo que les corresponda. Y al terminar el año, en vez de hacer balance y ver que está pasando a la nación, eligen mantener su mente despejada… mas bien diríamos vacía, esperando que el sumo presidente les diga “como van las cosas” en su discurso de enero sobre el Estado de la Unión (nación). ¡Y que las mentiras y jilipolladas sigan adelante!

Mi formación como consejero empresarial me compele a que cerremos el ejercicio de este 2007 con un estado de perdidas y ganancias en los ámbitos socio-económicos y políticos del país; dando un resultado final que será incorporado al balance general para sacar una foto instantánea de lo que nosotros, los accionistas del Imperio, mantenemos como total de capital social acumulado según entremos a ese 2008.

Antes de ver los componentes de ingresos y desembolsos de este estado de PyG de EEUU, debemos echar un vistazo a ese resultado final que a sorpresa de nadie es una continuación de desangre y fracasos vergonzantes por séptimo año consecutivo, por cortesía del mas incompetente equipo de gestión que haya tenido el Imperio. Nuestra nación viene acumulando perdidas durante este periodo en forma derrochadora y endurecida hasta el punto que todas las ganancias retenidas por mas de dos siglos han sido ya canceladas, gradualmente corroyendo nuestra inversión, nuestra “hasta ahora no tocada” inversión de capital democrático. Bush ha logrado no solo administrar mal la gestión del país sino que imprudentemente nos está llevando a la bancarrota política, que posiblemente ocurra para cuando el nuevo, con-la-misma-cara, presidente sea inaugurado en enero del 2009.

En la historia de EEUU pocos han sido los años que hayan traído ingresos tan escasos y raquíticos, en el orden socio-económico y político, como el 2007. En el frente domestico, el gobierno tuvo poco o nada que dar en cuanto a determinaciones jurídicas por ese Tribunal Supremo que cojea de la derecha, como puso en evidencia en sus decisiones sobre el aborto-parcial y media docena de casos mas; o la legislación que el país necesitaba de su Congreso; o el liderazgo de la Casa Blanca y su apéndice canceroso, el Pentágono. Aunque ambas cámaras del Congreso estaban controladas por el partido del “menor-mal”, no pudieron obtener los votos necesarios para poder desautorizar a Bush y sus vetos, bien sea en cuestiones de guerra o en proveer a los niños del país de cuidado medico. Sería entre difícil e imposible el encontrar algo significativo de valor para la nación de cualquiera de los tres poderes del gobierno.

En lo referente a “ingresos” sobre las inversiones de política exterior, que por lo regular han sido en moneda de guerra y amenazas a otras naciones, poco ha sido lo obtenido. Murieron unos cuantos norteamericanos menos en Irak – los únicos que nos dignamos a contar – algo que se atribuye al éxito de la “oleada” militar, y nada más. Una vez mas, no se nos ocurre alguna otra cosa positiva que pudiera sumar valor al balance de PyG en términos económicos, militares, sociales o políticos. Hasta en algo que casi todo el mundo está de acuerdo, como es el calentamiento global, nos enemistamos con el mundo entero, perdiendo hace poco hasta el apoyo de Australia, el otro país que no firmó el acuerdo de Kyoto. Ingresos totales: un cero contundente, y a la izquierda.

Pero si nuestros ingresos (éxitos) brillaron por su ausencia, nuestros desembolsos (fracasos) requieren ser medidos en gran escala, tanto en cuestiones domesticas como internacionales. Nuestros gastos excedieron el nivel que pudiéramos esperar de un adolescente con tarjeta de crédito propia y sin límite. Nuestro insaciable apetito como nación a tomar a préstamo cuanto se nos antoja para cubrir nuestros despilfarros, usando los ahorros de otros países así como endeudando a nuestras generaciones futuras, ha llegado a un nivel difícilmente de entender (matemáticamente), e imposible de aceptar (moralmente). Y nuestra economía de fantasía, disfuncional y basada en el consumo, ha llevado a la nación al borde del precipicio con activos supervalorados tanto en bienes raíces como en la bolsa, con una cifra total que quizás se aproxime al producto bruto anual del país de $13 billones (trillones para los estadounidenses).

Poco resta por decir de nuestros fracasos en ultramar, no tan solo en el Oriente Medio donde fallamos torpemente con una política injustificada y quimérica de seudo- apoyo a Israel, sino por todo el planeta. Después de intentarlo por siete años, Bush por fin logró hace de Rusia un enemigo en potencia una vez mas, en vez de afianzar su amistad y hacerla socio en la búsqueda de armonía para el mundo. Y la lista de enemigos en potencia, y amigos desilusionados, crece a medida que muchas naciones en África y Latinoamérica se dan cuenta que no existen intereses mutuos que merezcan la pena.

Es fácil llegar a la conclusión de que el gobierno estadounidense no solo es insensible a los pueblos del mundo, sino que le importa tres cominos sus propios ciudadanos, su interés siendo solo la perpetuación de su poder… y los vastos intereses de un grupo seleccionado que controla ambos riqueza y poder, tanto aquí como en otras partes donde el capitalismo florece.

Este año que se va fue para mi otro mas en el que Bush y su camarilla desgastaron parte de ese capital social que los norteamericanos tienen en su país. Un año más en que un gobierno mendaz ha estado arrebatándonos esos derechos inalienables de toda persona que habita el planeta: vida, libertad y búsqueda de la felicidad.

Llevamos años observando como eventos sociales y políticos que ocurren en este país parecen llevarnos hacia el sendero del fascismo: fascismo de Norteamérica; fascismo real, pero con raíces en EEUU; un fascismo diferente al de Hitler, Musolini y Franco, pero fascismo, no importa el nombre que se le de. En estos días, nuestro equivalente de la NS-Frauenschaft nos provee con furcias fascistas que se pasean por nuestras calles con impunidad, vestidas en vibrantes y patrioteros colores de rojo, blanco y azul; estrellas con el signo del dólar en sus ojos; cruces de plata colgando de su persona; y, luciendo Biblia en mano con impudicia. Nuestra Lady Liberty (dama libertad) ha sido reemplazada por replicas de una fascista libertina; libertina que es venerada como la inmaculada virgen-madre de esta América corporativa, militar y evangélica.

Sin embargo, no importa la claridad con que les venga el estado de cuentas anual, los estadounidenses continúan sin inmutarse, dócilmente aceptando todo lo que ese gobierno les pone en sus platos, comiendo su “soylent green” (1) como si fuese el mejor manjar del mundo, algo preparado por un celebrado gourmet.

____________________

(1) Preparado alimenticio (ciencia-ficción) de cadáveres procesados.

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