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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

A la farándula se le pagan los buenos servicios al PSOE

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 27 de diciembre de 2007, 01:33 h (CET)
Me gustaría que alguien me diera una buena razón para que el Gobierno de la nación haya decidido que todos los ciudadanos, los ciudadanos de a pie, seamos sospechosos de piratería informática. Se nos pone cara de tonto al contemplar como pequeños grupos de presión; como colectivos minoritarios, tienen suficiente fuerza para hacer que un gobierno ceda ante sus pretensiones, aunque ello suponga perjudicar a la mayoría de la población. Muchas veces nos preguntamos el porqué los gobiernos de izquierdas tienen esta manía obsesiva de intervenir en la vida de sus ciudadanos; parece como si no pudieran admitir que los que constituimos el pueblo, los que formamos el sedimento en el que se asientan las bases de la Nación, no supiéramos desenvolvernos por nosotros mismos, fuéramos incapaces de orientar nuestra vida y de tomar nuestras propias decisiones sin la tutela de estos que nos gobiernan. Lo que ocurre, visto lo visto, es que dudamos de que los encargados de legislar, los que deben tomar las decisiones sobre el destino de nuestros impuestos y canalizar nuestras aspiraciones; reúnan los requisitos mínimos para ostentar nuestra representación. ¡Y hacemos bien!

Que los de la farándula son carne y uña con los socialistas lo tenemos archisabido. Que el Gobierno está en deuda con muchos de los cabecillas de estos insatisfechos endémicos, no es un secreto para nadie y que el PSOE ha contado con ellos para atacar al PP tantas veces como lo ha necesitado, es un axioma incontestable. Lo que no hubiéramos podido imaginar es que, estos progresistas redomados, que tanto critican a los empresarios acusándolos de explotar a los trabajadores y de amasar inmensas fortunas a costa del sudor y la sangre de los oprimidos; que tan a favor están del pueblo y que tanto denostan a la religión y a las derechas; hayan acabado por pedir que les ayuden a enriquecerse, imponiendo un canon que, en definitiva, acaba por perjudicar a aquellos a los que dicen defender. Porque, ¿quiénes son los de la SGAE para gestionar un tributo estatal? Pues nada más y nada menos que aquellos que han pedido que se implante, bajo la excusa del pirateo que se lleva a cabo en Internet, el famoso tributo. Pero a mí se me ocurre preguntar ¿es verdad que hay tanto pirateo? y, aún más, si lo hay, ¿perjudica tanto a los artistas y a los autores? Creo que sobre este tema se podría hablar largo y tendido porque, a la vista del tren de vida que llevan muchos de los artistas que han salido de la nada, que han pasado de albañiles a ídolos de las masas; no parece que les haga demasiado daño. Y, si se lo hace, tampoco no pasa nada.

Seamos serios. El señor que triunfa en los escenarios, que vende cientos de miles de copias, que cuenta sus galas por centenares, ya me dirán ustedes en qué le puede perjudicar que algunos se beneficien de unas pocas copias ilegales. ¿Dónde tenemos la solidaridad, la defensa de los pobres y la distribución de la riqueza, tan proclamada por estos socialistas seguidores de las enseñanzas de Pablo Iglesias? O, puede que les parezca a nuestros gobernantes que, estos nuevos ricos –salidos de las hornadas de concursos radiofónicos o televisivos, fruto de millones invertidos en propaganda, para que unas voces mediocres puedan llegar a parecer las de Caruso o la Callas, en unos pocos años consigan hacerse con casas en Miami y millones en el banco –, tengan más derecho a medrar que cualquier profesional, científico u otro tipo de trabajador, que precise de toda una vida para conseguir una posición desahogada y, por ende, sin ninguna ayuda ni canon que le ayude a conseguirla. Y ello, suponiendo que llegue a conseguirlo. Por lo visto el ejemplo del marido de la señora Cabrera, el de los banquetes pantagruélicos, está esparciéndose por el PSOE y esto les ha motivado a buscar el enriquecimiento rápido para todos sus amigos y simpatizantes, aunque sea a espaldas de los ciudadanos de a pie y sus escuálidos bolsillos.

El querer alterar la ley de la oferta y la demanda tiene sus inconvenientes porque la calidad no se puede comprar sólo con dinero. Hacen falta personas preparadas, profesionales expertos y cerebros inspirados y, aún así, se precisan una buena organización, talentos y disciplina para llevar a cabo una buena obra. Por mucho dinero que se les inyecte a estos de la farándula no van a conseguir que el público minoritario que acude a ver cine español o que escucha a los cientos de nulidades –que han escogido hacer de cantantes para no tener que enfrentarse a sus carencias en los estudios o a empuñar un mazo de albañil – que, en realidad, son los verdaderos aspirantes a las ayudas estatales, a ser subvencionados porque, de otra forma, se mueren de hambre tras un corto periodo de fama proporcionado por la propaganda de una empresa discográfica.

Pero vean ustedes que, por mor de unos que han preferido lo fácil antes que enfrentarse a ganarse el pan con el sudor de su frente, el Gobierno ha decidido considerarnos a todos culpables del delito de piratería, como aquel padre que le pega un cachete a su hijo y cuando el pobre muchacho, sorprendido por el castigo, se queja: ¿ Padre, por qué me has pegado si no he hecho nada malo? Su progenitor muy serio le contesta: ¡Ya lo sé hijo, pero este castigo será para cuando lo hagas! Idéntica es la circunstancia. Se nos sanciona antes de haber delinquido, infringiendo el derecho a ser considerados inocentes hasta que se demuestre lo contrario.¿Métodos soviéticos? Puede ser ¿Abusos de poder? Evidente ¿Conchabarse para delinquir? Acaso ¿Pago por favores pasados y por venir? ¡Ha dado usted en el clavo! Los servicios de la farándula prestados al PSOE cuando lo del 11-M; en el caso del Prestige y la Guerra de Irak; tanto como el silencio culpable en los flagrantes casos de la negociación a escondidas con la ETA; o los desmanes de la ministra Magdalena Álvarez; los apagones de Barcelona; lo del Carmel; los trenes de cercanías; etc.; son pruebas suficientes de cómo se las gastan estos grandes beneficiarios del canon sobre los soportes digitales. Han sembrado podredumbre, mendacidades, calumnias para favorecer a ZP y los suyos y luego han tendido la mano abierta y, Zapatero se la ha llenado con creces. No debiéramos sorprendernos.

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