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Etiquetas:   Secuestro de Rusia   -   Sección:  

Los testimonios y las familias

Gorka Snchez Palacios
Redacción
jueves, 4 de noviembre de 2004, 00:31 h (CET)
Acudieron al colegio familias enteras, vestidas de fiesta y con flores, para asistir a la tradicional ceremonia de apertura del a o escolar, sin saber que todos, nios y padres, se ver an atrapados por la peor pesadilla terrorista. Los alumnos del primer grado se acababan de poner en fila para escuchar por primera vez el timbre escolar, cuando varios grupos de hombres encapuchados y armados hasta los dientes irrumpieron en el patio disparando al cielo y directamente contra la masa humana.

"Al principio, pensamos que era un juego, una sorpresa que nos habran preparado los mayores, hasta que vimos que abat an de verdad y se verta sangre. Fue horroroso! Empezaron a meternos como ganado en la escuela, pero algunos echamos a correr", cont un muchacho que logr escapar al amparo del caos y la confusi n.

"En los primeros minutos, hubo muchos heridos. A los que yacan en el patio, los remataban sin m s. Tambin mataron a los hombres que opusieron resistencia, unos 20 en total. A varios heridos los sacaron de la sala del gimnasio y los remataron en el pasillo", dijo Zalina Dzand rova al diario 'Kommersant'. Zalina, de 27 aos, es una de las madres y abuelas con ni os menores de dos aos, en total 26 seres humanos, que los terroristas liberaron ayer en el primer y ltimo gesto de buena voluntad durante las ms de 50 horas que dur el macabro secuestro de la escuela.

"Los terroristas eran unos 30, todos hombres. Al principio hubo tambin dos mujeres suicidas, pero el mi rcoles se inmolaron en el pasillo junto con varios hombres rehenes. Los dems nos dijeron que sus hermanas se fueron al cielo. No les vimos las caras, no se quitaban la m scara. Cansados no estaban, descansaban por turnos", relat la mujer. Agreg que los secuestradores se identificaron como chechenes que no tenan nada que perder porque los rusos mataron a sus hijos, y que su demanda era la salida de las tropas rusas de Chechenia.

Escudos humanos
Los terroristas agolparon a la mayor parte de los rehenes en el gimnasio escolar, minaron la sala y los accesos, amenazaron con matar a 50 rehenes por cada hombre suyo abatido y a 20 por cada herido y colocaron ni os en las ventanas como escudos humanos.

Zalina se indigna al enterarse de que las autoridades cifraron a los rehenes en 354 personas: "ramos un millar y medio, como m nimo. La gente yaca hacinada, unos encima de otros, procurando moverse menos para no gastar fuerzas". "A los que se sent an peor, los concentraron en el vestbulo, y en el gimnasio obligaron a los hombres a romper todos los cristales", para que entrara aire y, tal vez, para evitar un ataque con gas como en la operaci n de rescate en el teatro Dubrovka de Mosc, en octubre de 2002.

"Al principio, permitieron que los mayores trajeran agua de la ducha, pero despu s dijeron que, como no atienden sus demandas, nadie ms recibir a agua, y no volvieron a darla, ni siquiera a los nios", prosigui la rehn liberada. "Liberaron s lo a aquellas cuyos nios tienen menos de dos a os. La ma tiene m s, pero logr enga arles", relat, descalza, en el hospital de Besl n Zarina Levina, abuela de la pequea Amina, y a adi que "a los que tienen m s de dos aos, no les dieron de comer ni una sola vez".

"Un poco de leche"
Zara, madre de Umar, apenas de un a o de edad, cont a 'Gazeta' que "s lo permitan alimentar a los ni os de pecho; les daban un poco de leche en polvo mezclada con agua, y dtiles". "En el gimnasio -explic - nos separaron en tres grupos: en uno nosotras, las madres con bebs, en otro los ni os mayores y en el tercero los hombres, aunque a stos despu s decidieron hacerles subir a la segunda planta y encerrarlos en el aula de qumica". "Hasta a los ni os y a las mujeres les acompaaban al ba o con arma en mano", aadi .

Adel Itskyeva, con su beb Aliona, de apenas tres meses, en los brazos, escuch a alguien decir que las autoridades cifraron a los rehenes en 354 personas y protest indignada: "Pero, estn locos? Si ramos unos 1.200!". Otra rehn dijo a 'Rossi skaya Gazeta' que "los bandidos contaron que haban matado a todos los hombres, incluidos tres agentes y una funcionaria de la polic a, y para confirmar sus palabras durante toda la noche estuvieron arrojando cadveres por la ventana, al menos 19".

"Nuestras madres lloraron, ahora que lloren las vuestras!", contest uno de los secuestradores a las peticiones de las mujeres para que les permitieran dar a los beb s algo ms que agua del grifo. Una mujer, desesperada, intent huir de la escuela, pero cay abatida por una r faga. Gravemente herida, tirada en el patio, "an daba se ales de vida, pero los terroristas ni la remataban ni dejaban a nadie acercarse para prestarle ayuda", segn este testimonio. "Por qu dijeron que ramos s lo 354?", pregunt asombrada una de las mujeres liberadas, y recibi una escueta y amarga respuesta de uno de sus parientes: "Para que sea inferior el porcentaje de bajas".

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