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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Comemos conejo o atamos los perros con longanizas?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 18 de diciembre de 2007, 23:45 h (CET)
Los socialistas se han ganado un nuevo enemigo dentro de nuestra Nación, el colectivo de lepóridos ha tocado a rebato y ha declarado personas “non grata” al señor Zapatero y a todo su gobierno. No hay para menos si se tiene en cuenta que no les basta con ser objeto de la persecución de los cazadores, sino que, por si fuera poco, acaban de ser puestos en el punto de mira gastronómico de todos los españoles, a quienes se nos ha aconsejado que cambiemos de preferencias y abandonemos el cordero, el pavo, el lechón, las gambas y centollos para centrarnos en devorar este fruto de la naturaleza que, si es cierto que es más canijo y correoso que los otros tiene, en cambio, un componente de ahorro para las familias españolas que no puede, de ninguna manera, ser despreciado. Lo chocante del caso es que, según el señor Solbes, los culpables de que nos haya pillado la recesión, de que el IPC no quiera amoldarse a las predicciones del Ejecutivo y de que ninguna de las profecías que los “talentos” económicos de ZP (¿qué se ha hecho de los 14 sabios que venían, como la caballería ligera, a solucionar los problemas de España?) nos adelantaron, sólo hace unos meses, respecto a que España era inmune a la crisis, que los españoles podíamos descansar tranquilos y que la tormenta de allende el Atlántico no iba a tener ninguna repercusión en nuestra “potente” economía; no se espanten ustedes: ¡somos los ciudadanos! Si, señores, no se lo tomen a pitorreo, somos nosotros quienes, con nuestras fabulosas propinas, estamos cargándonos todo el tinglado económico del Gobierno.

Sin embargo, creo recordar que cuando se trató de imponernos la nueva moneda, (no se nos consultó se estábamos o no de acuerdo con cambiar la entrañable peseta por el euro), cuando se nos vendía desde los organismos públicos la bondad del cambio, a nadie de los responsables económicos se le ocurrió advertirnos de sus consecuencias. Por ejemplo, que un periódico que costaba cien pesetas pasara, por arte de birli-birloque, a costar ciento sesenta; ni que los redondeos bancarios se hicieran por décimas de euro (16 pesetas) ni que los precios de los artículos de primera necesidad, la energía, los combustibles y la resta de artículos de consumo quedaran automáticamente elevados sin que, a nadie se le ocurriera hacer algo para evitarlo. Los ciudadanos de a pie tuvimos que tragarnos el marrón y aprender a calcular en una moneda antipática que multiplicaba en 166’386 el valor de su humilde antecesora. ¿Acaso el señor Solbes no fue partícipe de aquel asalto a mano armada? Lo cierto es que, desde entonces, nuestra Nación ha ido de mal en peor; los precios nos han desbordado y hemos sido víctimas del atraco a mano europeizada más grande del siglo. Pero, ahora, que la tortilla económica se les ha dado la vuelta a aquellos que presumían de sus logros en esta materia, resulta que quienes tenemos la culpa de que la inflación se hay desbocado somos los ciudadanos que no sabemos administrarnos y que damos propinas propias de un Jeque de los Emiratos Independientes.

Veamos si nos entendemos. A mi me preocupa pensar que, cuando todo parece que apunta a recesión, ZP se nos ponga en plan chulo y anuncie, para la próxima legislatura, –si la gana –, que aumentarán los empleos, durante los próximos cuatro años, en dos millones de nuevos ocupados; y no contento con ello lanza otro de sus “bluffs” y nos diga que, además, se van a construir un millón quinientos mil pisos sociales, ¿Quién da más?, ¿hay alguien que mejore la postura? ¡Vaya, de locura! Creo que debería ya ser hora de que nuestros ministros y el señor ZP se pusieran de acuerdo y evitaran que cada uno de ellos tire por su lado como una recua mal avenida. Uno ofrece el oro y el moro, el otro nos dice que no nos preocupemos del moro porque los que llegan a España son un encanto y no buscan problemas; un tercero nos dice que hay que apretarse el cinturón porque, aunque hay moro, no hay oro; y para solucionarlo todo, que mejor sería que comiéramos conejo ( no sé si en su interpretación escabrosa o en su sentido gastronómico), mientras la Magdalena Álvarez, por lo visto, no influye en nada en la inflación cuando todo lo que hace se debe repetir para que ella pueda ir inaugurando estaciones del AVE ,sin el Ave, y tapando los agujeros y las inundaciones que su incompetencia va creando a su paso. Seguramente, por un raro don sobrenatural, los errores de la ministra de Fomento no nos cuesta nada a los ciudadanos,¡y luego dicen que se han acabado los milagros!

Pero volvamos a Solbes. Primero nos dijo que España crecería un 3’6% en el 2008 y por ello las cajas del erario público estaban en condiciones de soportar el gasto que, un Gobierno eufórico, nos prometía en mejoras sociales y bienestar para la ciudadanía. Al poco tiempo, cuando desde Europa le recordaron que España no era Jauja, recogió velas y nos habló de un crecimiento de un 3% (¿qué se hizo de las previsiones presupuestarias?), pero no ha quedado la cosa así, porque hace unos pocos días, vuelve a aparecer para, entre carraspeos y posecitas exculpatorias, decirnos aquello de que donde digo Diego digo, digo, y nos anuncia que lo más probable es que, la tan cacareada mejora, puede todavía bajar dos décimas más. Un prodigio de seriedad presupuestaria; unas previsiones verdaderamente ajustadas y una visión de futuro portentosa la de nuestro ministro de Hacienda. Entre tanto, la Vice de la Vogue intentando darle largas al tema y anunciándonos que la mejora será para dentro de seis meses. ¡A ver si nos entendemos señora De la Vega!, ¿a quiénes quieren engañar? Si no son capaces de prever lo que, hasta un niño de teta se barruntaba; si son incapaces de anticipar una crisis anunciada a los cuatro vientos por todas las instituciones bancarias y por el propio Banco Europeo y la FED estadounidense; ahora sale usted a hacer de pitonisa. ¿Acaso tiene la bola de cristal de la bruja de Blanca Nieves? ¡Basta de una vez de tomarnos el pelo! Pero, ahora resulta que, el Gobierno, ha afinado el dato y ha calculado que la bonanza nos llegará, precisamente, en el próximo mes de marzo,¡el de las elecciones! Les elegimos de nuevo y sacarán la varita mágica que convertirá en oro todo lo que Zapatero y los suyos toquen. Lo dicho: nos toman por imbéciles y, visto lo visto, quizá algunos lo sean y los voten de nuevo.

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