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Etiquetas:   Buñuelos de viento   -   Sección:   Opinión

Autonomía y violencia en Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
martes, 18 de diciembre de 2007, 10:11 h (CET)
Las provincias bolivianas de Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni, las más ricas del país, han decretado a su peculiar manera su autonomía para alejarse del gobierno de Evo Morales, el presidente que está conduciendo a la República hacia el caos, el enfrentamiento, quién sabe si la guerra civil, y la Edad de Piedra.

Morales se ha empeñado en redactar una nueva constitución que, lejos de seguir el impagable ejemplo de España, es fruto del enfrentamiento, está pensada contra medio país y tiene todas las posibilidades de llevar a Bolivia a su desaparición como nación. En España tenemos una gran experiencia para salir del caos y progresar hasta las más altas cotas de desarrollo económico y social. La constitución española actual tiene grandes fallos, algunas lagunas y está a punto de ser corregida, pero es fruto del consenso, de la paz y del deseo de superación, justamente lo contrario que está llevando a cabo el antiguo líder cocalero, que está partiendo en dos su propio país.

Ser líder es muy difícil, pero alguien que es incapaz de aglutinar en su derredor a sus compatriotas no puede ser líder de nada, no puede dirigir un país ni llevarlo a un futuro mejor; el mejor futuro es siempre fruto del acuerdo, del esfuerzo, de la colaboración, nunca de la coacción ni de la imposición. Y Evo Morales y sus ponchos rojos son la imposición, la amenaza y el chantaje. Así no se construye, se destruye; así no hay futuro, sólo hay regreso a los tiempos de los sacrificios humanos.

Las autonomías huyen del destrozo, no quieren compartir sus beneficios y las riquezas de su subsuelo con el resto del país. Siempre ha habido en las ricas regiones un rastro de racismo, de clasismo y de capitalismo en todo ello. Ahora además hay una necesidad de salvación. O ellos o el caos de Morales, o el futuro o el atraso; o el siglo XXI o los sacrificios humanos.

Parece no haber término medio en un país asolado por la pobreza, debilitado por los incesantes golpes de Estado y corroído por las diferencias económicas y de clase. Pero sin embargo sólo el empeño en común, sólo el acuerdo, sólo la colaboración podrán sacar a uno de los países más pobres y atrasados del mundo del atolladero al que sus dirigentes le están enviando.

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