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Etiquetas:   Con el telar a cuestas   -   Sección:   Opinión

Una madre venerable y (acaso sea pleonasmo continuar con) maestra veneranda

Ángel Sáez
Ángel Sáez
martes, 18 de diciembre de 2007, 10:11 h (CET)
Mi señera y señora madre, Iluminada García Vidorreta, ha dejado atrás las hogareñas fronteras del mito (que no timo, ni humo, ni erebo, circunstancias proverbiales en la fraudulenta o “fraudurrápida” bruja Maribel) viviente que, sensu stricto, aquí y ahora, en el actual “cronotopos”, quiero decir, en los albores del siglo XXI y en esta piel de toro puesta a secar al sol, que ahora (¡menos mal!) vuelve a calentar lo suyo (¡pues hace un frío que pela!), es, sin duda, toda “superabuela”, para encarnar, en ese gran teatro que es el mundo, según Calderón (se impone el ¡chitón!), el papel o arquetipo de una madre venerable y (quizá sea enojosa redundancia seguir con) maestra veneranda: la mujer sagaz, altruista y con cuerda todavía para perseverar en el cumplimiento (que no miento) y en la implicación de los demás en un sinfín de compromisos adquiridos por ella, todos ellos humanistas, solidarios, tolerantes; con la actitud necesaria y la aptitud imprescindible para poder retrotraerse en el tiempo y realizar un autojuicio cabal y ecuánime durante el viaje probo a la semilla, sin envanecerse por lo logrado ni flagelarse por lo no conseguido, reconociendo las derrotas, debidas a sus sandeces, y las victorias, propiciadas por sus talentos, readmirando el proteico y poliédrico carisma de las personas, de diversa clase, condición, circunstancia o estado, que la han acompañado (o ha acompañado ella) a lo ancho y largo de su trayectoria o existencia, en la paulatina construcción de su personalidad atractiva, embelesadora.

Quien acaba de urdir Iluminada García Vidorreta puede y quiere trenzar, asimismo, efectiva y evidentemente, los nombres y los apellidos de otras muchas “superabuelas”, verbigracia, allende el océano Atlántico, al otro lado del charco, en la (pongamos por caso) República Oriental del Uruguay, los de mi amiga Cristina Barú Ardao, y apenas deberá cambiar más datos.

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