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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Bochorno sobre bochorno

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 17 de diciembre de 2007, 08:48 h (CET)
¿Por qué será que cada día parece que existe un divorcio más amplio entre las instituciones y los ciudadanos? Tengo la impresión de que este gran país está más gobernado por el influjo o el poder de pequeños grupos que por lo que sería una verdadera democracia, en la que imperara la voluntad de la ciudadanía, los ciudadanos de a pie como me gusta calificarlos a mí. Y es que suceden cosas que no dejan de llamarnos la atención, por ejemplo cuando nos enteramos de que el Gobern catalán, con motivo de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt que tenía como invitada de honor a la “cultura catalana”, se gastó la friolera de156.553 euros entre transporte, alojamiento y manutención de la comitiva oficial de los siete departamentos presentes. Esto no se dice, pero ocurre y es dinero de nuestros impuestos. Otro caso, el del juez del Olmo, sí señores, el juez del desastroso sumario del 11-M; pues a este señor del CGPJ le ha “premiadado” con un viaje a Francia, con todos los gastos pagados, para investigar sobre las dificultades de instruir “casos extremos”. Esto debiera haberlo aprendido antes de asumir la responsabilidad de instruir el expediente del 11-M y, si es que no estaba preparado para ello (como después se ha demostrado hasta la saciedad), se debiera de haber inhibido; sin embargo, lo más peliagudo del caso es que,, este señor, continua investigando pistas del 11-M, o sea, de un asunto que todavía no está cerrado, cuyo estudio deberá dejar para irse de vacaciones al país vecino; como es natural a expensas de todos los españoles.

Otro que tal, el juez Bermúdez, que a juicio del CGPJ, acerca del tema de haberle estado chivando a su esposa los entresijos del juicio del 11-M., no tiene mayor importancia y se han conformado con hacerle una muy sutil advertencia sobre la conveniencia de ser “sigiloso” en los asuntos judiciales; pero lo mejor de caso es que, por lo visto, ha hecho el señor juez una gran favor a la justicia por aquello de que “las actuaciones judiciales serán públicas”¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? Aquí no se estaba decidiendo sobre si los actos de los jueces han de ser o no públicos, sino de que un juez lenguaraz le largaba a su esposa una serie de intimidades del tribunal para que ella pudiera escribir su panfletillo e intentar hacerse notar y, de paso, intentar embolsarse unos saneados euros. Así lo entendieron su compañero de tribunal, el juez Guevara y las tres principales asociaciones judiciales. ¡Y luego esperarán que confiemos en toda esta gente!

Y no hablemos del Tribunal Constitucional, que ya ha llegado a un extremo que los ciudadanos de a pie no hemos tenido más remedio que ponernos la correspondiente mosca detrás de la oreja, a la vista de las extrañas teorías que está dando a conocer por las que, a menos que estemos muy equivocados, con el rechazo de uno de los recursos que se han interpuesto contra el Estatuto de Valencia ( concretamente el formulado por Aragón) se ha dado entrada a la posible convaliación de algunos de los nefastos artículos del Estatut catalán. Al parecer, según la mayoría de magistrados, los Estatutos pueden establecer una serie de derechos específicos para los ciudadanos que, ¡oh, sorpresa!, pueden ser distintos de los de ciudadanos de otras autonomías, por lo que, siguiendo la iniciativa del gobierno Central, apoyada por las autonomías separatistas; estamos llegando a descuartizar, poco a poco, el texto constitucional donde siguiendo la famosa frase de “ donde dije digo, digo Diego”, cada artículo de la Carta Magna se puede interpretar de la forma que mejor le convenga al gobierno de turno. Recuerden lo que hace referencia a los derechos de los padres a la educación de sus hijos en cuanto a los principios morales, donde la piqueta estatal ha entrado a saco y lo ha hecho ciscos con la ley de la Educación para la Ciudadanía, sin que haya pasado absolutamente nada.

Y vean otro caso extraordinario. Esta vez nada menos que en Estrasburgo, donde el Tribunal de Derechos Humanos ha aceptado a trámite, ¡pásmense ustedes!, la denuncia de Batasuna para determinar si el Gobierno español violó las libertades de expresión, reunión y asociación de la banda etarra. Y todo esto cuando en Europa se acordó que se incluyera a Batasuna entre las asociaciones terroristas, que actuaban al margen de la Ley. Seguramente que ustedes se admirarán de que un tribunal de un prestigio semejante haya podido caer en una trampa tan burda; pero si yo les digo que el abogado del Estado, encargado de defender la postura de los tribunales españoles, o sea el representante del gobierno, envió, en su día, un escrito al Alto Tribunal deslegitimando la Ley de Partidos alegando que se había promulgado “en un momento y una situación concreta” y haciendo notar que la situación había cambiado porque la postura de la ilegalizada asociación parecía proclive a un diálogo (entonces se negociaba con ETA y era conveniente facilitar la nueva legalización de Batasuna para contentar a los abertzales de la banda terrorista); puede que ya lo entiendan más. No hay duda de que, ante una rectificación semejante, se le puedan plantear dudas a los magistrados del Tribunal de Derechos Humanos quienes, por otra parte, suelen ser muy restrictivos a la hora de admitir los recursos que se les presentan. Una muestra más de la irresponsabilidad de este gobierno socialista que padecemos, siempre dispuesto a jugar con dos barajas, marcadas ambas.

No quiero dar por terminado este artículo sin hacer una mención al inefable señor Durán de Unió Democrática, socio como todos sabemos de la Convergencia del señor Mas. Bien, pues si el señor Mas, en una actitud más que chulesca, hace unos días amenazaba a España si no les dejaban “decidir” a los catalanes, por aquello de los Paisos Catalans y su derecho a la autodeterminación; miren por donde, ahora nos sale el eterno ministrable (se le debiera dar, como se hace con los autores a los que no se les premia nunca, un ministerio de “honor”, para que pudiera dormir tranquilo) con sus enérgicas quejas porque, según él, “España no es cosa de dos” lamentándose de que a él no se le incluya entre los partidos importantes que parten el bacalao en la política española. Aunque la verdad es que se les ha dejado pintar demasiado durante las últimas legislaturas y se les debiera haber atado más corto, resulta pueril, risible y ridículo que semejante personajillo quiera enfrentarse a Zapatero y a Rajoy, en una especie de trío mosqueteril. Pero, veamos si nos aclaramos: ¿Quieren ustedes o no la autodeterminación?, porque si la quieren, ¿a que viene querer intervenir en la política de España? Y, si no, ¿Por qué andan ustedes pidiendo estatutos para ustedes y quieren ser distintos al resto de los españoles?¡ Ya es hora de que se aclaren y nos digan de una vez de qué van.

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