Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

El pastor que cuida de las ovejas, no se alía con el lobo

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 12 de diciembre de 2007, 08:34 h (CET)
La verdad, señores, yo no sé lo que se lo que se propone monseñor Juan María Uriarte cuando, desde la altura de su cargo eclesial, aprovecha una Carta Pastoral para, en lugar de hablar de los sacerdotes que fueron víctimas de las hordas comunistas en la Guerra Civil, recientemente canonizados, o criticar a los sacerdotes vascos que, en aquella contienda, se decantaron hacia el bando rojo, haciendo causa común con aquellos que habían masacrado a sus hermanos en la fé; resulta que, siguiendo la “memorable” estela de su predecesor en el cargo, el obispo emérito Setién, parece que se lamenta de que no se les haya dado más cancha a los terroristas de ETA, en lugar de apoyar a los que intentan evitar que estos sujetos sigan matando en nombre de una utópica e insensata independencia del País Vasco. Resulta chocante que, desde su posición como miembro de la jerarquía de la Iglesia, se dedique a hacerles el caldo gordo a toda la parafernalia mediática que está empeñada en acabar con las pocas voces, exageradas o no, que intentan hacer ver a los ciudadanos que están siendo objeto del mayor engaño que se ha cometido contra la nación española, desde que los franceses lograron convencer a Fernando VII ( El Felón) para que colaborara con ellos en la traición a España.

Cuando se habla de “lamentable fracaso de las expectativas de paz”, me pregunto si el que estaba escribiendo estas palabras era un obispo de la Iglesia Católica o un patriota abertzale. Porque llamar lamentable fracaso a lo que, como consecuencia de una atentado terrorista que les costó la vida a dos personas en la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas; a lo que fue el único acto de sensatez que tuvo el Gobierno, forzado por la presión del pueblo español, para que no se continuara perpetrando la gran infamia de entregar a los terroristas Euskadi y Navarra, a cambio de una hipotética “paz”; no creo que fuera nada lamentable, lo sería, en todo caso, el que se hubiera producido el asesinato de dos personas inocentes. Pero sigue, el prelado, revelando interesantes ideas personales sobre lo que debiera haber sido el llamado “proceso de paz”, del que tanto se lamenta de que se haya interrumpido; como por ejemplo, cuando expresa su esperanza de que sólo sea una interrupción y que se reanude la mesa de negociaciones en un futuro. Sería conveniente saber lo que estaría dispuesto a ceder a los de la ETA, a cambio de la tan reiterada paz. ¿Acaso les pediría a las víctimas de la vesania terrorista que dejaran de exigir la aplicación de la justicia a los asesinos? O, y me temo que este es su punto débil, resulta que, como el mismísimo Setién, opina que la Patria Vasca, la independencia de Euskadi de España, ¿justifica que se cometan asesinatos a diestro y siniestro, sin ningún respeto para los infelices que han sufrido en sus carnes el odio a los españoles? A algunos de los que, aunque indignos de ello, nos consideramos católicos, debemos reconocer que nos escandaliza que el señor Uriarte (señor cuando se entromete en política, y monseñor cuando habla de religión) en lugar de sentarles las costuras a los criminales etarras, parece que se dedica a justificarlos en base a, no sé muy bien, que argumentos raciales. ¿Acaso monseñor Uriarte es de los que cree en aquello del ADN distinto o en la superioridad de la raza vasca (hubo otro que creyó en la superioridad aria y vean ustedes lo que sucedió después)? Porque, en caso contrario, creo recordar que uno de los Mandamientos habla de “no matar”, sin que exista una bula especial que diga: “podrás matar para conseguir la independencia de Euskadi”. No creo que el Papa de Roma participe de las tesis vertidas en la Pastoral del señor Uriarte ni que esté muy satisfecho de que la haya escrito porque, si la memoria no me falla, desde su sede en el Vaticano a condenado toda clase de terrorismo.

Lo que ocurre es que monseñor Uriarte, después, se ha referido a ciertos opositores al gobierno socialista del señor Zapatero y les pide que no comenten de “manera sesgada” los aspectos sombríos de la realidad, argumentando el “enorme potencial configurador de la mentalidad, la sensibilidad, y la conducta de los ciudadanos”. Lo que ocurre con estas, aparentemente, sensatas afirmaciones, es que no las dirige a la gran masa de medios de comunicación que el Gobierno del PSOE tiene a su servicio, sino que van directamente dirigidos a las exiguas fuerzas mediáticas de la derecha que, según su criterio, son las que, ateniéndonos al lenguaje de la Vice de la Vogue, crispan. ¿No deben los cristianos buscar la verdad? Pues si es así, si el señor obispo sigue la actualidad nacional; si está embebido de lo que está sucediendo en nuestra patria; si conoce como se las gastan Ibarretche o Carot Rovira; si sabe quienes apoyan a la iglesia y quienes están dispuestos a acabar con ella y si está enterado de la clase de moral y ética que predican aquellos, a los que parece defender contra los “excesos” de los de derechas o los que promueven los matrimonios homosexuales y obligan a dar la asignatura de “Educación para la Ciudadanía o, los que defienden la libertad de ofender, vejar, y denostar a los católicos; entonces, señor Uriarte, lo mejor que debería usted hacer, en primer lugar, es enterarse de lo que está ocurriendo en esta España en la que vivimos en la actualidad y, si a pesar de ello, sigue obcecado en denostar a los suyos y defender a los otros, pues no se queje luego si los cristianos dejamos de seguir a nuestros pastores y nos dispersamos con el peligro de que nos devore el lobo. Lo que ocurre es que la, tan sobada, Memoria Histórica que se quieren inventar algunos, parece que ya no sólo es patrimonio de la izquierda, sino que en algunos sectores de este clero, que prefiere estar a bien con los que gobiernan y dejar suelta su inclinación nacionalista, se olvidan de la historia verdadera, la incuestionable, la de los seis mil religiosos asesinados por no abjurar de la fe. Hace unos días un prelado decía que la Iglesia debía pedir perdón por su actuación en la Guerra Civil, hoy otro se queja de que se haya dejado de vender a España en la “mesa de la paz” y ataca a quienes defienden la verdad, la moral cristiana y la ética ¿En verdad saben a lo que se están enfrentando? Yo diría que no.

Noticias relacionadas

Los oráculos se cumplen. El independentismo enfrentado al Estado

“El nacionalismos es la extraña creencias de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí” G.B.Shaw.

La realidad de los profesores

Parece que los docentes tenemos mala fama, pero no está justificada

Nada dura para siempre

Evitemos el dolor. Podemos hacerlo

Sting y la táctica de Rajoy en Cataluña

La táctica de Rajoy en Cataluña es rock. Puro rock

Diesel

El exceso de emisiones de los motores diésel está causando 5.000 muertes anuales en Europa
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris