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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Destruimos a los terroristas o negociamos con ellos?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 10 de diciembre de 2007, 23:46 h (CET)
¿Qué les parecería si, después de la manifestación del sábado, día 1 de diciembre, hiciéramos un somero repaso de la situación en la que se ha situado ZP y en la que nos encontramos nosotros, los sufridos y resignados ciudadanos de a pie? Yo no sé lo que ustedes podrán pensar al respeto, pero a mí se me antoja que la fallida concentración convocada por el PSOE con la aquiescencia del PP, es la demostración más palpable de la distancia que se ha generado, después de casi cuatro años de legislatura, entre las bases del partido socialista y las huestes de los populares. La irrisoria y desangelada muestra de seudo­–manifestación, teniendo en cuenta que estaba convocada por los dos partidos mayoritarios, dio la medida de hasta donde en España se han reavivado las antiguas heridas procedentes de la Guerra Civil, situación que sin duda alguna se les puede achacar a los dirigentes socialistas con Rodríguez Zapatero a la cabeza, como máximo inductor y promotor de la Memoria Histórica y el acercamiento a los etarras y nacionalistas catalanes para claudicar ante ellos con el solo objetivo de que le apoyaran para gobernar.

Empezando por la ausencia de ZP precisamente de una manifestación pública que, ellos mismos, habían convocado, ¿intencionada o involuntaria?; lo cual, si tenemos que ser sinceros, ya causaría una cierta sorpresa si no conociéramos el percal de nuestro Presidente. ¿Quién nos dice que no fuera una encerrona para que Rajoy quedara desairado en medio de aquella exigua concurrencia? Aunque, si quieren que les diga lo que pienso, más bien parece que se debió a su agorafobia política a la que tan acostumbrados nos tiene. Tiene verdadero pavor a ser abucheado en público como se vio en la fiesta nacional (se escurrió por una salida lateral para no ser objeto de los silbidos de la muchedumbre), y se ha visto cada vez que las cosas se le han puesto feas. Eso de dar la cara en público, si no es ante los micrófonos de Radio Nacional o desde la pantalla de las televisiones que le arropan, le causa repeluznos. Está tan aferrado al poder, tiene una tan especial sensibilidad al rechazo del pueblo, que cuando se ve en el trance de enfrentarse a las legítimas críticas de los ciudadanos se acobarda.

La penúltima vez fue en el caso del funeral del primer guardia civil, de las dos recientes víctimas de la ETA, que falleció. Incluso se saltó el protocolo para huir, sí señores, no se puede calificar de otra forma la “espantada” del señor ZP cuando se enteró que fuera le estaban esperando unos españoles para leerle la cartilla. Por cierto, y con relación a este tema, me han extrañado las descalificaciones de algunos medios de comunicación afectos a la derecha ( pocos, todo hay que decirlo) que se lamentaron de que los ciudadanos reunidos profirieran gritos contra nuestro Ejecutivo. Dicen que esto es patrimonio de la izquierda y yo no voy a desmentirles, pero a mi criterio ya es hora de que la derecha les haga tragar a los progresistas algunas dosis de su propia medicina y no por ello se les puede calificar de alborotadores o incontrolados porque las personas que le gritaron a Caldera y a los otros socialistas asistente lo hicieron precisamente porque por culpa de su política blanda con los terroristas se habían producido las muertes de los dos guardias civiles. Si hemos apoyado, sistemáticamente, las manifestaciones de la AVT, pacíficas sí, pero en las que no se ahorraron descalificaciones para ZP y los suyos, no seamos ahora hipócritas y les restemos mérito a estas legítimas muestras de repudio a unos gobernantes que, con su traición, nos están llevando, otra vez, al huerto del enfrentamiento y el odio; transformando, lo que era una España unitaria y solidaria, en algo parecido a un remedo de las Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Así pues tenemos a ETA reforzada –por mucho que Rubalcaba, el eterno distorsionador de la verdad, se desgañite diciendo que el atentado de Francia no estaba planeado y que todo fue una casualidad –; reforzada eonómicamente con el dinero que les proporcionan los de la ANV conseguido lícitamente de sus sueldos en los Municipios y demás instituciones en las que tienen presencia gracias a la incuria de la justicia y de los fiscales al no querer ilegalizar a dicha banda terrorista; al que se le debe añadir el que consiguen con sus chantajos a los empresarios vascos que, a pesar de que se niegan a reconocerlo por miedo, haberlo, haylo. A una ETA armada y apoyada por los de Batasuna, ANV y los de la CTV, con la colaboración de los miles de vascos simpatizantes cuyo número ha ido en incremento desde que el Gobierno Vasco ha hecho de su capa un sayo y ha demostrado que se puede enfrentar impunemente al Gobierno central. También, por si fuéramos pocos, la Justicia y el famoso y cacareado Estado de Derecho, brillan por su ausencia, al menos por su poco eficacia cuando se trata de reprimir los delitos contra la Constitución, como el contencioso de las banderas o las quemas, en Catalunya de las efigies de los reyes o las declaraciones, sin el menor disimulo, de los Pujol, Carot y Mas en las que se piden, paladinamente, la independencia de los Paisos Catalán ( entre los que se incluyen Valencia y las Baleares). Una muestra más de la precaria situación en la que nos encontramos está en el funcionamiento del TC que dilata la resolución sobre la legalidad del Estatut con el evidente propósito de eludir decidir sobre ello antes de las próximas elecciones.

Si quieren una muestra más de que, a pesar de los últimos atentados, el señor ZP no quiere cerrar la posibilidad de negociar con ETA, la tenemos en las recientes declaraciones que hizo con motivo de la muerte asesinados de los dos guardia civiles, en las que a pesar de mostrase muy indignado y hablar de la persecución y encarcelamiento de los culpables sólo dejó caer, ante su posición futura en el tema de la posible negociación, que en la actualidad “no se contempla ninguna posibilidad de negociar con los terroristas”. Un dato: han pedido la unidad de todos los demócratas para erradicar a ETA y vencer a la banda, pero, no pierdan de vista la actitud del PSOE y de sus rémoras políticas en el Congreso, donde se han negado a revocar el permiso que le dieron a ZP para que negociara. ¿En qué quedamos?, ¿hay voluntad de acabar con ETA venciéndola con la actuación policial o, a pesar de las muertes que se sacumulan, están dispuestos a volver a negociar? Sería conveniente que los ciudadanos lo supiéramos antes de emitir nuestro vota. ¿No les parece?

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