Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

El bien de la nación exige la unidad frente al terrorismo

Roberto Esteban Duque
Redacción
viernes, 7 de diciembre de 2007, 11:21 h (CET)
La ausencia del presidente del Gobierno en la concentración pseudounitaria contra ETA el pasado martes en la puerta de Alcalá podría simbolizar, y hasta profetizar, su propia extinción como presidente. El mismo que demanda unidad, no tiene el coraje ni la voluntad política de ofrecerla. El alejamiento del presidente respecto de la ciudadanía es cada vez mayor, y la credibilidad que posee en la sociedad en su conjunto (en la católica obviamente ninguna) se deteriora a pasos agigantados. Está equivocado si piensa que con pronunciar dos palabras en tono campanudo, existe algún miserable que crea en él. Ya ha demostrado con los hechos cuanto tenía que decir, especialmente respecto del terrorismo. Cuando habla parece quedar implícito en su pronunciamiento la derrota de ETA. El enemigo, lejos de estar inerte, parece más vivo y eficaz que sus palabras.

La contemplación que la nación española ofrece ante el último atentado terrorista es la de una dramática angostura, un desprecio indolente y una reacción asténica que sólo parece llevarnos a la convicción de no estar en el camino acertado. Ante el terrorismo, no cabe la coexistencia pasiva o el encogimiento inmoral de hombros. Ante ETA sólo cabe trabajar codo con codo, sin exclusivismos ni partidismos. Hay que romper el recinto hermético del exclusivismo y agudizar la sensibilidad por el todo social. Replegarse en la angostura de los intereses de grupo malogra cualquier proyecto común. Por el contrario, todo esfuerzo se aprovecha y aumenta cuando se tiende a la unidad. Si ni siquiera la sangre derramada consigue hacernos tender hacia la unidad nacional, ¿a qué proyecto de convivencia se aspira?

Si nefasta ha sido hasta ahora la actuación del Gobierno en materia antiterrorista, no deja de ser preocupante la actitud martirial que asume la AVT. Esta asociación se ha convertido en un cuerpo extraño para la sociedad. Sus actuaciones son cada vez más particularistas. Asume su voz como el ethos único a través del cual debe encauzarse la lucha contra el terrorismo, dejando al resto de los grupos sociales como si fueran meros espectadores de la tragedia. No estar abiertos a los restantes grupos o fuerzas sociales, y polarizar las ideas y emociones propios como si fueran exclusivas, no beneficia lo más mínimo al resto de los ciudadanos.

Es verdad que la AVT es quien mejor ve el fenómeno del terrorismo, quien más y mejor reconoce su realidad, supuesto que para ellos el terrorismo se ha convertido en una realidad vivida. La AVT padece más que nadie el golpe sanguinario de los cainitas. Ellos están dentro, han sufrido sus mortales zarpazos. La visión por excelencia corresponde a quienes se encuentran en una mayor proximidad ante los hechos. Y, en este caso, la cercanía sentimental otorga autoridad para discernir. Sin embargo, mutatis mutandi, la acción directa sobre el terrorismo no es la más acertada. Cualquier actuación sólo puede ser una acción conjunta y unitaria. Lo contrario, facilita la fractura social y el fracaso. La AVT, como cualquier otro grupo, debe mirar la existencia de las demás fuerzas políticas. Y una vez reconocidas, contar con ellas. Se vive en interdependencia o no se vive bien. Se crea coordinación mutua o no se es nación. La AVT se equivoca al no contar con la voluntad de los demás. Aunque no se sienta simpatía alguna hacia el modo de tratar el terrorismo por parte del Gobierno, o incluso se desprecien sus actuaciones pasadas, se deben buscar no acciones independientes sino conjuntas, por el bien de la nación. Si se quiere vencer, hay que luchar juntos. Cualquiera tiene fuerza para deshacer. Quien desee que España venza por fin al terrorismo y entre en un periodo de paz debe aunar fuerzas y, como decía Renán, “excluir toda exclusión”.

Noticias relacionadas

Durán i Lleida transversal

Se nos jodió Cataluña

Habla, pueblo, habla

UCD adquirió “Habla, pueblo, habla” para su campaña de 1977

Cataluña a la deriva (II)

La enajenación colectiva

Propia imagen

El derecho al honor y a la propia imagen es un derecho protegido por la Constitución

Salvar Cataluña ¿Voto útil para Ciudadanos?

Errores de apreciación del PP pueden acabar con un retorno a la situación previa a la aplicación del Artº 155
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris