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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

La estabilidad y la sinergia en política

“Hoy en día, el desarrollo es una preocupación mundial que trasciende las ideologías y los intereses inmediatos. Es ahora un reto tanto moral como político... Que demuestra que la estabilidad y la prosperidad son indivisibles”. Kofi Annan
Miguel Massanet
jueves, 25 de junio de 2015, 22:17 h (CET)
Parece ser que, en macroeconomía, los entendidos se refieren a la estabilidad económica como “toda situación caracterizada por la ausencia de grandes variaciones en el nivel de producción, renta y empleo, junto con poca o nula inflación”. Si esta definición es válida es evidente que lo que hemos pasando en España durante los últimos siete años puede ser todo menos estar en un país en el que haya existido una estabilidad económica. Los millones de parados que todavía tenemos en el registro de desocupados o los cientos de miles de empresas que han tenido que cerrar sus puertas por falta de pedidos, por imposibilidad de atender el pago de sus deudas o por la falta de financiación por parte de las entidades crediticias, sin duda, son un ejemplo de lo que representa para una nación el estar en esta anómala situación.

Deberemos admitir que, últimamente, estamos oyendo repetirse por activa y por pasiva esta expresión en boca de nuestros políticos, aunque, también lo es que, en ocasiones, según quienes sean los que se apropian del término, llegamos a albergar ciertas dudas de si, de verdad, saben o conocen el verdadero significado de la palabra. Veamos, si hacemos una pequeña reflexión y nos preguntamos retóricamente ¿qué es lo que precisa una nación que ha padecido un largo periodo de crisis, acompañado de recesión, desempleo y cierre de empresas?, cuando ya empiezan a darse claros síntomas de recuperación, las ventas se generalizarse; el paro, aunque lentamente, comienza a remitir y, por añadidura, los países de nuestro entorno, en la UE, han convertido sus acerbas críticas hacia nuestro país en reconfortantes, repetidas y alentadoras muestras de apoyo, de ánimo y de alabanza por los esfuerzos realizados. La razón parece que lo que indicaría sería continuar por el mismo camino que nos ha llevado a esta situación de superación de los malos tiempos, insistir en seguir por el sendero emprendido y aprovechar la ventaja que nos proporciona el ser la nación de toda Europa que está en mejores condiciones para seguir recuperándose, por encima del doble de la media del resto de naciones europeas, para afianzar la mejora iniciada.

La naturaleza tiene sus propias reglas y, en su sabiduría, ha encontrado un sistema especial, llamado simbiosis, por medio del cual la asociación de dos vegetales o animales de diferentes especies consiguen un beneficio adicional para ambos que individualmente no podrían obtenerlo. Esta misma fórmula, aplicada a la economía, se denomina sinergia que, lo mismo que en los vegetales y animales, produce en la unión de dos sociedades, industrias, experimentos o asociaciones de individuos un llamado plus de beneficio que sólo se consigue aunando los esfuerzos de aquellos componentes diversos para la obtención de un fin beneficioso para ambos. Si nos referimos a España, si tomamos en cuenta nuestra situación actual, nuestra prima de riesgo, nuestras facilidades para obtener financiación externa, nuestras exportaciones, nuestra competitividad y la productividad de nuestras empresas y las comparamos con lo que sucedía en nuestra nación hace unos pocos años, es evidente que se ha producido un cambio, quizá que todavía no el suficiente para que todos los españoles hayan notado el beneficio en sus hogares, pero la tendencia es clara y evidente, por mucho que algunos carroñeros de la política, valiéndose de malas artes y de apoyos externos, vienen pretendiendo destrozar todo lo conseguido, ofreciendo lo que saben que no está en sus manos obtener y creando malestar donde, en bien de la estabilidad que estamos necesitando, sería preciso aplicar el sentido común, aprovechando los momentos dulces que se nos ofrecen y anteponer la sensatez a cualquier otra intención negativa que pudiera enturbiar el porvenir de nuestra patria.

El hecho deleznable de que, precisamente cuando se estaba entrando en una fase en la que se daban las condiciones para que el pueblo español estuviera en condiciones de sacar provecho a los sacrificios realizados; cuando, por primera vez en mucho tiempo, los indicadores económicos y la excelente opinión del resto de países europeos respecto a nuestro resurgimiento –algo que se ha puesto de relieve en todas las instituciones europeas que nos citan como ejemplo a seguir por el resto de naciones; en este crucial instante –, quienes siempre están a la espera de intentar acabar con nuestra nación, aquellos a los que se necesitaría para que arrimasen el hombro con el Gobierno, al objeto de conseguir esta sinergia que tanto necesitamos para dar el gran salto, que nos situaría como uno de los estados más influyentes de la CE.; es cuando, desde el señor Sánchez del PSOE, en una muestra de la más delirante falta de sentido de Estado, de la más vergonzosa actitud de egoísmo partidista y abjurando de aquello que prometió en su reciente campaña electoral, en la que prometía que nunca haría pactos de gobernabilidad con los señores de Podemos ; le ha faltado tiempo para incumplir su promesa y echarse, juntamente con sus seguidores del PSOE, en brazos de aquellos que, al tiempo nos remitimos, en cuando tengan la ocasión los dejarán en la cuneta para hacerse con el poder.

Nuestra nación nada más tiene, en estos momentos, una opción, nos guste a los ciudadanos o no, porque no olvidemos lo que le está ocurriendo al señor Tsipras del partido Syriza griego, agobiado por sus propias promesas a las que se ha visto obligado a renunciar, acorralado por su propio partido y por la UE y los hombres de negro, sólo que ahora, en su lugar, están el FMI, el BCE y la Comisión Europea, que se han mostrado inflexibles con Grecia, lo que la tiene entre la espada y la pared. Un gobierno, el de Tsipras, hecho a la imagen y semejanza al de Pablo Iglesias en España, sólo que don Pablo viene cambiando de opinión a medida que ha puesto sus barbas a remojar, viendo lo que está sucediendo con sus amigos griegos, sabiendo que, si ellos gobernasen España, pronto se encontrarían en un situación semejante. Pero han logrado sembrar la cizaña en toda la nación y nadie podrá impedir que, en estos cuatro años de que van a disponer para poner en práctica todos estos programas absurdos, irrealizables y carentes de la más mínima lógica, con los que pretenden deshacer todo lo logrado por el PP y minar, desde las instituciones que han conquistado, toda la credibilidad y confianza que España ha conseguido durante estos casi cuatro años de gobierno de la derecha.

En lugar de sinergia, lo que ofrecen toda la izquierda y el separatismo a los ciudadanos, es empeño en estorbar, desorden público, viejas prácticas soviéticas, yihadismo cultural, limitación del derecho de propiedad e intervencionismo y control en las libertades ciudadanas, como han venido mamando de su nodriza venezolana el impresentable Maduro; un dictador bolivariano en el que conviene que todos los incautos que han creído y votado a los de Podemos, se fijen con detalle para tomar nota de lo que sucedería en España si se permite a personajes como la Colau, la Carmena, el folklórico alcalde Cádiz y todo el resto de sucursalistas de Podemos, instaurados, como la sarna, debajo de la piel de toro de nuestro país, aplicar lo que sus mentes proletarias tienen previsto.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, mucho nos tememos que el tiempo que nos queda a los españoles para reaccionar e impedir la bolcheviquización de España, cada vez es menos, y mayor el riesgo de que, cuando queramos hacerlo, ya no sea posible. Es un aviso.
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