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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Hacen, Papá Noel y SS.MM. los Reyes Magos, milagros?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 7 de diciembre de 2007, 06:50 h (CET)
No estaría de más que, estando próxima la Navidad y la visita esperada de los dos representantes favoritos de los niños, Papá Noel y SS.MM. los Reyes Magos, nos parásemos a examinar las probabilidades de que nuestro Gobierno también escriba su carta de petición de regalos a tan insignes huéspedes. No quisiera ser agorero pero, si quieren saber mi opinión al respecto, tengo la impresión de que ninguno de ambos personajes se sentirá muy proclive a atender las peticiones de nuestro Ejecutivo y, que lo más probable, sería que les obsequien con algunas toneladas del más puro lignito. Tampoco estaría tan mal si tenemos en cuenta que se la tenemos jurada a las nucleares y que, lo más probable, es que acabemos alimentando con carbón nuestras viejas instalaciones generadoras de energía eléctrica. Pero los ciudadanos de a pie, que hemos sido buenos y, por añadidura, hemos soportado, con estoicismo, las andanadas de este gobierno de izquierdas que nos ha tocado padecer –con toda probabilidad para que hagamos méritos para conseguir una plaza eterna en algún lugar, aunque sea sólo de treinta metros ( como los pisos de la Trujillo) del Paraíso Celestial– ; estoy convencido de que podemos escribir nuestra propia carta de peticiones a tan excelsas personalidades. Vayamos a ello:

“Señores Reyes Magos& Papá Noel: Los ciudadanos de a pie de este país, llamado España, que todavía resistimos contra viento y marea las arremetidas del terrorismo, las andanadas de los separatistas y al cupo de ministras femeninas del PSOE, que es peor que soportar unas fiebres palúdicas; os escribimos esta carta con todo respeto para haceros algunas peticiones que, teniendo en cuenta que se aproximan unas elecciones legislativas, os agradeceríamos que no os dilataseis demasiado en otorgárnoslas.

“Si pudiera ser y, en atención a la urgencia del caso, os pediríamos que libraseis a nuestro presidente ZP de las malas compañías que lo rodean. Y no sólo nos referimos a los Chávez, Morales, Correa y Castro que, por estar lejos, son menos peligrosos, sino que también de los Rubalcaba, Blanco, De la Vega y López Garrido que, como son incapaces de decir una verdad, ejercen muy mala influencia sobre el pobrecillo.

“Si no fuera mucho pedir os solicitaríamos que nos libréis del pelma de Moratinos y os lo llevarais a Oriente para que allí, lejos de España, se pueda dedicar con toda tranquilidad a lo de la Alianza de Civilizaciones que es lo que, de verdad, le pone. De paso, y aprovechando el viaje y los camellos, no estaría mal que aprovecharais los sacos vacíos que os han quedado de los juguetes de los niños, para meter en ellos –como hizo Ali Babá con los cuarenta ladrones y conste que, con ello, no quiero señalar a nadie –, atados y bien atados, a Carot, Durán Leida, Montilla, Puigcercós, la Mayol y su compañero, el señor Saura y, juntos, para que no se separen, los arrojaseis a algunos de los pozos que hay junto a las riberas del Tiberíades, para que nunca más aparecieran por Catalunya.

“Sé que es abusar de vuestra benevolencia, pero que, por pedir, no quede. ¿Qué tal si, ahora que el Tribunal Supremo ha permitido que se retiren los cargos contra Ibarretche, hicierais otro lote, esta vez de etarras, terroristas, PNV y los comunistas del señor Llamazares? No es por decirlo, pero sólo de imaginarme a España libre de toda esta morralla que tanto tiempo lleva urdiendo intrigas y manipulando a la ciudadanía con sus embustes y maldades, ya me siento rejuvenecido, como si los años ya no fueran tan pesados y la vida me resultara más llevadera. En fin, dicen que soñar es gratis y no hay nada de malo que uno haga vagar, de tanto en tanto, su imaginación por esta especie de Nirvana que sería nuestro país si nos pudiéramos librar de toda esta progresía que lo ha invadido todo y que ha convertido la convivencia pacífica de la que disfrutábamos, en un enfrentamiento enconado entre las dos facciones de siempre, la derecha y la izquierda.

“En fin, no queremos abusar de vuestra reconocida magnanimidad y nos vamos a conformar con lo que tengáis a bien traernos. Bueno… ¿sin exagerar, eh?, porque si lo que nos dejáis en nuestras botas es una nueva legislatura del señor Rodríguez Zapatero puede que partamos peras; porque somos pacientes, abnegados y generosos, pero todo tiene un límite, pasado el cual ya no hay amigos que valgan.

Vuestros fieles servidores. Los ciudadanos de a pie.

Y ahora a esperar y a soñar.¿Se imaginan ustedes una España sin Cerolos? Un país sin separatismos; con jóvenes que no se drogasen, que fueran disciplinados y estudiosos; con escuelas donde no se les imbuyesen ideas raras y se enseñaran las asignaturas comme il faut, por unos profesores capaces, reciclados y eficientes; un país libre, pero respetuoso con las ideas ajenas; una nación gobernada por políticos honrados preocupados de atender los problemas ciudadanos; unas calles limpias y seguras y unos transportes que funcionaran y nos llevaran a nuestros destinos sin retrasos ni apagones. ¿Cuesta imaginárselo, verdad? Y, sin embargo, hubo una época en que gozábamos de una situación parecida a esta que hoy es una mera quimera, una época a la que, incomprensiblemente, renunciamos, arrastrados por una masa vocinglera y amenazante; por un espejismo distorsionado que hizo creer a los españoles que se precisaba un cambio. ¿Un cambio para que? Un cambio para mal, para iniciar la deriva hacia otra nación desconocida, partida, invadida por la corriente izquierdista más zarrapastrosa y antisistema que se hubiera podido prever, la que, poco a poco, ha conseguido destruir la moralidad, implantar el libertinaje, desarticular la familia y, por si fuera poco, imbuir a la población en el sentimiento antirreligioso, idéntico al que se apoderó de las masas incontroladas que asolaron la República de 1931 y fueron causa de la Contienda de julio de 1936. ¡Mucho deberán trabajar Santa Claus y los Reyes Magos, para librarnos de tal peste!

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