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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Arrancando costras

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 7 de diciembre de 2007, 06:50 h (CET)
La manifestación del pasado sábado en Barcelona ha levantado ampollas en una parte de la prensa y, también, entre algunos políticos, tanto en Catalunya como en el resto de España. Las cifras de manifestantes, como ya es habitual, fueron diferentes según quien estuviera contando el paso de los que desfilaban por las calles barcelonesas, las pancartas y los eslóganes fueron diversos como diversas las gentes y las ideologías que acudieron a decir que querían ejercer su derecho a decidir sobre ellos y su territorio y en los editoriales de algunos medios de comunicación del día después también se pudo observar una mirada distinta y distante sobre la manifestación y los manifestantes, una buena prueba de ello fueron los sendos editoriales del lunes de El País, diario madrileño, y de La Vanguardia, un periódico catalán nada sospechoso de veleidades izquierdistas o nacionalistas. Dos versiones diferentes para un mismo hecho, una escrita desde ese famoso kilómetro cero de las Españas sito en la Puerta del Sol de Madrid y otra pergeñada desde el edificio del “imperio Godó” en plena Diagonal barcelonesa.

Y de aquellos polvos han llegado ahora los lodos del portavoz adjunto del Partit del Socialistes de Catalunya (PSC), Joan Ferran, quien en la sesión de control celebrada en el Parlament catalán acusó a TV3 y Catalunya Ràdio, medios de comunicación públicos, de ser “antigubernamentales”. Al parecer al portavoz adjunto de los socialistas catalanes no le interesa que los medios de comunicación dependientes de la Generalitat de Catalunya sean objetivos, él a lo que aspira y ansía es a que los periodistas que trabajan en los mismos hagan de ellos un instrumento turiferario que un día sí y otro también se dedique plenamente a lanzar incienso sobre el Gobierno, no sabemos si sobre todo el “tripartito” o tan sólo sobre los consellers con carné socialista.

Los gobernantes siempre han aspirado ha tener a su disposición los medios públicos de comunicación y a manejarlos tirando de los hilos cuando les venga en gana. Unas veces lo consiguen plenamente, buena prueba de ello es la programación y los noticieros emitidos por Canal 9, la televisión autonómica valenciana, total y descaradamente al servicio del Partido Popular y en otras lo intentan colocando en las plazas clave a sus comisarios políticos o a aquellos militantes más fieles a la dirección del partido. Esto no es nuevo y quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Y los periodistas son los que han de nadar y guardar la ropa ya que, nosotros, los “plumillas” tenemos la mala costumbre de comer cada día y pagar puntualmente el alquiler o la hipoteca de las cuatro paredes en las que vivimos. Y en esto, como en todo, también hay de todo. Unos son expertos tanto en nadar como en guardar la ropa, otros toman su sopa diaria a la sombra del poder procurando no molestar y pasar desapercibidos, algunos se ponen el traje de “comisario político” y ejercen de ello más que de periodistas, los más mediocres medran al amparo partidista y suelen apostar siempre al caballo ganador y otros, los más, ejercen de periodistas y demuestran cada día con el ejercicio de la profesión que su pluma tan sólo está al servicio de la verdad aunque muchas veces esto pueda costarles el puesto de trabajo o el ser relegados al rincón más oscuro de la redacción.

Es por todo ello que no entiendo el deseo del portavoz adjunto socialista de tener unos medios sumisos y progubernamentales cuando lo que debería defender es todo lo contrario. Y tampoco entiendo que sus palabras no hayan tenido ninguna rectificación por parte de José Montilla, President de todos los catalanes, quien calla otorga y con su silencio esa “alegría de la huerta” que es Pepe Montilla está avalando los deseos de su portavoz al tiempo que las aspiraciones, al parecer más numerosas de lo que parece, de una parte del socialismo español y catalán de arrancar “la costra nacionalista de algunos medios de comunicación públicos”. Algunos comienzan a quitarse la careta y por debajo de la puerta les asoma, como en el cuento de los cerditos, su patita de “lobo españolista”. Tal vez el anuncio de la vuelta al ruedo ibérico de la política de José Bono, fiel defensor de las esencias españolas, les ha envalentonado y vuelven a entonar aquel viejo himno que decía “todos juntos en unión/defendiendo la bandera de la santa tradición”. Cuando todos creíamos que el enemigo del socialismo catalán se encarnaba en el pequeño vocero de la COPE he aquí que el portavoz adjunto del PSC, ¿o es ya PSOE? se confunde de diana y apunta hacia el larguirucho Bassas y las ondas de Catalunya Ràdio. A algunos se les ha endurecido con el paso del tiempo la costra del “una, grande y libre” y es muy difícil que se desprendan de ella.

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