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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La consigna: insultar a las víctimas

Juan Giral (Zaragoza)
Redacción
jueves, 6 de diciembre de 2007, 12:26 h (CET)
Como otras noches, acabo de ver, con mi hijo de 10 años, el otras veces entretenido programa de la cuatro, “El hormiguero”. Parece que la necesidad imperiosa de mantener un nivel de agitación permanente, rayano en el paroxismo, está asfixiando definitivamente el ingenio de sus creadores. Todo el programa ha sido de un nivel francamente pobre, inferior a otros anteriores, pero el “número especial” de hoy me ha llenado de estupor y consternación.

Colocándola al mismo nivel que las bromas groseras o las caricaturas de los famosos de turno, los autores se han permitido introducir con calzador una canción, cuyo propósito era tan burdo que apenas intentaba ser disimulado por la supuesta comicidad de su texto, a cuenta de la manifestación de repulsa por el atentado sufrido por los 2 guardias civiles en Francia, al segundo de los cuales el presentador ha comenzado por enterrar anticipadamente. En ella se ha insultado impunemente a las víctimas y se ha trivializado y enfangado un tema de tanta gravedad sepultándolo en un océano de simplezas y chabacanerías del más bajo nivel, tratando de aderezar el infumable pastiche, en medio de un gran jolgorio, con la acumulación de los tópicos más ínfimos que constituyen la esencia del credo del progresismo iletrado que nos asola. El estribillo, coreado entusiásticamente por un público alienado, rayaba a gran altura: “relájate, relájate, si eres facha no tomes café”. Apenas recuerdo ya, por suerte, muchos más detalles de las estrofas. Supongo que todo estará accesible en esa implacable “memoria histórica” de Internet. Más me costará borrar de mi memoria la repugnancia y la desolación producidas por la contemplación de un espectáculo tan lamentable. Junto a mi hijo, muchos miles de niños y jóvenes habrán podido también presenciarlo.

Toda mi solidaridad y simpatía para los familiares y amigos de estos 2 desdichados y de todas las víctimas anteriores y futuras de este sangriento delirio totalitario. Sólo deseo que encuentren la fortaleza necesaria para poder sobrellevar dignamente tanta miseria.

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