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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

El referendo venezolano y la gestación de un nuevo modelo nacionalista y presidencialista para América Latina

Isaac Bigio
Isaac Bigio
lunes, 3 de diciembre de 2007, 07:21 h (CET)
Si Chávez gana se impondría el modelo social más izquierdista fuera de Cuba y el único sistema en las Américas que permite la re-elección presidencial indefinida

El domingo 2 de diciembre el referendo venezolano decide sobre una serie de enmiendas a la constitución propuestas por Hugo Chávez. Estas contemplan medidas izquierdistas como supeditar al banco central al gobierno, eliminar el latifundio, reducir la jornada laboral de ocho a seis horas diarias y darle más autoridad a los órganos de ‘poder popular’. También contempla darle más poder al presidente para poder decretar estados de excepción por tiempo ilimitado, poner el apelativo ‘bolivariano’ a las fuerzas armadas como parte de un intento de hacer que éstas se comprometan a defender el modelo ‘socialista’ y, lo más controversial, subir el periodo presidencial de seis a siete anhos y permitir la re-elección indefinida para dicho cargo.

Para la oposición que está a su derecha esto es populismo autoritario pues al eliminar la independencia de la banca central se corre el riesgo de imprimir dinero sin control generando inflación, las reformas sociales propuestas restringen la flexibilidad laboral con lo que se dificulta atraer inversiones privadas y Chávez apunta a ser una suerte de Mugabe caribeño (un tirano paria a nivel mundial que se sostenga en torno al clientelismo social y a un discurso ‘zurdo’).

Para sus críticos de izquierda (que no son muchos, pero que influyen sobre la poderosa Central Unitaria de Trabajadores) estas medidas no afectan a las grandes empresas y a la clase capitalista que ellos reclama sigue dominando al país y transformaría al presidente en un dictador que luego seguiría los pasos del nacionalismo petrolero libio que ha hecho que Khadaffi después de ser la Némesis de occidente se haya transformado en un déspota que apoya a EEUU.

El gobierno retruca que sus medidas son imprescindibles para profundizar a la revolución. A los empresarios les plantea que restringir el libre mercado y la autonomía del banco central les puede favorecer pues el gobierno ahora proteger a la industria nacional de la competencia extranjera. Las medidas sociales propuestas, tienen a levantar el poder de consumo de la población y con ello al mercado para productos nacionales. A los anti-capitalistas Chávez les dice que le hacen el juego a la derecha y que las transformaciones deben hacerse con la menor violencia posible y sin eliminar a la empresa privada.

Si el Sí a las reformas constitucionales gana ello generaría mucho impacto en América Latina. Tras la caída de Stroessner, Pinochet y Fujimori que eran presidentes derechistas que buscaban perpetuarse indefinidamente en el cargo, parecía que América Latina iba hacia democracias con libre mercado y donde habría pocos mandatarios re-electos y sólo por un periodo adicional.

Hoy Lula (Brasil), Uribe (Colombia) y Bush (EEUU) están en su segundo cuatrienio y sus constituciones no le permiten estar más de ocho años seguidos en la presidencia. En Argentina Néstor Kirchner pudo haber intentado un segundo cuatrienio. Sin embargo, prefirió sacar provecho de su popularidad para que en el cargo fuese electa su esposa Cristina y así garantizar un continuismo renovado.

En América Latina solo hay dos presidentes que superan los ocho anhos. Estos son Castro, quien es el hombre fuerte de Cuba desde hace casi 49 anhos y Chávez electo en 1999. El primero no permite más que un solo partido (el comunista) y en las elecciones no puede candidatear cualquier partido opositor. El segundo permite el multi-partidismo.

El castrismo argumenta que la razón por la cual hay un monopolio del poder en manos de una sola fuerza y un caudillo se debe a que esta es la mejor garantía para evitar que el imperialismo vuelva a dominar su isla. Los críticos a su derecha le cuestionan por que eso evita libertades y produce un estancamiento tecnológico al no alentar incentivos. Los críticos a su izquierda sostienen que la mejor manera de defender la revolución es profundizándola y exportándola y que Castro se está convirtiendo en un tirano que está incentivando desigualdades y privatizando partes de la economía.

El modelo cubano, empero, es difícil que se pluralice o que sea seguido por el resto de la región. Lo más probable es que siga el camino chino combinando un fuerte partido único con mucha base social y una economía parcialmente planificada y nacionalizada con incentivos a capitales privados.

Chávez no puede imitar el sistema fidelista. Su poder no emana de una revolución social que destruyó al ejército y expropió a las propiedades, sino que él mismo proviene de las actuales FFAA, ha llegado al gobierno por la vía electoral y no insurreccional y por que él busca preservar y alentar al empresariado nacional.

Sin embargo, él propone un nuevo modelo en el cual se combina un ejecutivo fuerte constantemente re-electo y que aplica medidas económicas estatistas y pro-beneficios sociales a la par que se mantienen formas de empresa privada y multi-partidismo. Con ello él ha logrado superar en tiempo en el poder a otros regímenes nacionalistas de origen militar en la región (como el del golpe de Grove en Chile 1932, las juntas socialistas de Bolivia de 1936-39 y de 1970-71 o el velasquismo peruano de 1968-75).

Si Chávez vence en el referendo él se consolidaría en el poder y alentaría los procesos nacionalistas de Nicaragua, Ecuador y Bolivia alentando, en particular a estos dos últimos, a que se reproduzcan mecanismos que permitan la re-elección indefinida de los ‘anti-imperialistas’. Si él pierde, por el contrario, esto le desestabilizaría y daría empuje a las oposiciones de derecha en dichos países para que se opongan a las nuevas constituciones.

La dos grandes revoluciones nacionalistas de América Latina que se dieron antes de la cubana rechazaron la re-elección. El Partido Revolucionario Institucional de México logró atrincherarse en el poder durante dos tercio de siglo bajo la premisa de permitir que solo uno de sus líderes pueda llegar a la presidencia sexenal por una vez en su vida. El Movimiento Nacionalista Revolucionario de Bolivia fue echado del poder cuando Víctor Paz Estenssoro se hizo re-elegir en 1964.

Venezuela podría mantener su actual sistema nacionalista permitiendo que el partido socialista gobernante siga en palacio aunque renovando de mandatario. Sin embargo, Chávez no quiere eso y hasta removió a su anterior vicepresidente Rangel. Con esa medida él garantiza una continuidad y profundización de su modelo.

Para ver en qué puede desembocar es bueno ver algunas experiencias en el Africa. El Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) no ha dejado de administrar ese país desde que éste se independizó de Portugal en 1975. Santos está en la presidencia desde 1979. Este régimen que inicialmente se apoyó en tropas cubanas que combatían a las guerrillas de Savimbi apoyadas por Sudáfrica ha ido evolucionando. Desde su primigenio retórica anti-imperialista ha pasado a tener una visión muy pro-mercado y de incentivo a las petroleras occidentales.

En cambio, Occidente, quien se hace de la vista gorda ante diversas tiranías en el viejo mundo, no perdona en Zimbabwe a Robert Mugabe por alentar una reforma agraria que afecta a los granjeros blancos tradicionales. Esta que el régimen considera un acto de justicia, para Washington y Londres es una maniobra populista que busca fortalecer a sus partidarios.

EEUU quisiera condenar a Chávez por parecerse a los regímenes de Irán o Zimbabwe, aunque no se descarta que él, al igual que el peronismo, el MNR boliviano, el APRA peruano o el PRI mexicano vuelva a entenderse bien con Washington.

Chávez, tal como pasó con el argentino Paz o el MNR boliviano, podría ser depuesto por un golpe. Sin embargo, él, por el momento, apuesta a ganar el referendo y consolidarse en el poder en torno a un partido socialista de masas y una amplia red social. Una victoria del No en el referendo sería felicitada por todos los presidentes americanos que él ha atacado (Bush, García y Calderón) y por el rey de España. Su victoria le ayudaría a transformarse en el sucesor moderno de Nasser, Velasco o Perón.

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