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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

España se ha tragado el orgullo ante Chávez

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 1 de diciembre de 2007, 22:53 h (CET)
Es evidente el interés del Gobierno en echar tierra sobre el contencioso con la Venezuela de Hugo Chávez. Estamos en periodo preelectoral y nada les molestaría más que se les recordara el fracaso de la Cumbre Americana o sus amistades y morreos políticos con los dictadores de aquellos países, a los que nos hemos arrimado para hacer un frente común contra los EEUU. No obstante, hemos observado con detenimiento el comportamiento de Colombia y de su presidente, el señor Álvaro Uribe, ante la traición del presidente venezolano Hugo Chávez quien, bajo excusa de mediar entre el gobierno colombiano y las FARC para conseguir una paz duradera, lo que ha intentado es sembrar cizaña contra el gobierno constituido de aquella nación, para conseguir extender sus tentáculos revolucionarios a uno más de los países que pretende arrastrar al nuevo paraíso rojo que se está incubando en toda Sudamérica.

A diferencia de la actitud de nuestro Gobierno socialista, el presidente Uribe, no se ha cortado ni se ha amedrentado un ápice ante las amenazas y los insultos del venezolano y le ha contestando con la misma moneda, acusándolo de querer sembrar la discordia en Colombia y de haber actuado deslealmente con el gobierno que confió en su gestión para alcanzar un acuerdo con los guerrilleros de las FARC. Sus palabras fueron: “Necesitamos una mediación contra el terrorismo y no legitimadores del terrorismo, usted pretendes incendiar el continente y promover una proyección expansionista que no tendrá entrada a Colombia”. Enérgico y contundente el presidente Colombiano, claro como el agua y valiente. Nos resulta triste y vergonzante la comparación con nuestro Ejecutivo, encabezado por el señor ZP, que ha optado por encogerse sobre sí mismo, como un caracol cuando se mete en el caparazón, para evitar el ataque de un enemigo. Es difícil encontrar la más mínima similitud entre esta cobardía, todo lo diplomática y

conciliadora que se quiera, y la actitud de nuestra Nación ante retos mucho mayores y peligrosos, ante los cuales siempre se había caracterizado por su gallardía y patriotismo aunque, a veces, nos costara más de un disgusto. Es evidente que la sangre que corre por nuestras venas ya no es la de aquellos gentilhombres que nos precedieron en el tiempo dispuestos a morir antes que dejarse humillar. Lo cierto es que, visto lo visto, me atrevo a dudar de que, el comportamiento de ZP y Moratinos, sirva para algo más que para dejarnos en ridículo ante el resto de naciones, sembrar la desconfianza hacia nosotros de la UE y servir de pitorreo en los EEUU que nos podrían recordar, con toda la razón, que no hemos sabido escoger las amistades que mejor nos hubieran convenido.

Aparte de dejar al Rey, impulsivo, pero efectivo y oportuno en su enfrentamiento con Hugo Chávez, manteniendo una actitud de dignidad y españolidad. al abandonar la sesión ante los insultos de Daniel Ortega a las empresas españoles; lo que han hecho ha sido dejarlo abandonado al mayor aislamiento institucional, como si se apartaran de él para conseguir establecer una separación entre la conducta del Jefe del Estado y la del Gobierno socialista, que les permitiera excusarse con el Gorila venezolano, atribuyendo a S.M. toda la responsabilidad del hecho; manteniéndose ellos en un lugar a resguardo que les sirviera para poderle pedir perdón al dictador por la “imprudencia” del Rey. La actitud meliflua de Moratinos, su pasividad intencionada y sus intentos solapados de intentar apaciguar al provocador del incidente; no han hecho más que enfriar los ánimos enardecidos de los españoles a favor del Rey, desautorizarlo y degradarlo con sus esfuerzos serviles de intentar disculparse con Chávez, para acabar por dejar entrever que la equivocación había sido de S.M. en lugar de achacársela al bocazas venezolano. ¡Estos señores son los que gobiernan en España y quienes no han dudado un instante, cuando se ha tratado de negociar con ETA y con los nacionalistas catalanes, para entregarles parte de nuestra nación descuartizada!

Me temo que nuestras empresas, que decidieron invertir en las repúblicas falsamente “democráticas” del continente americano, van a tener que transigir con las imposiciones draconianas de este nuevo liberador de los indígenas de las “colonias” de España –no para darles independencia, que ya la tienen desde hace años, sino para conducirlas al neo comunismo igualador, libertario y totalitario – y aceptar aquel régimen, tipo soviético, que fracasó en toda la Europa del este y que sigue fracasando en todos los países de la tierra que siguen empecinados en vivir a costa del Estado, protector y autocrático, aunque, para ello, deban perder sus libertades y se vean sojuzgados por un régimen opresor que les dice lo que deben y lo que no deben hacer, desde que nacen hasta que mueren.

No puedo decir que tenga la misma preocupación que aparentan tener los socialistas y anticapitalistas por ellas. Vista la actuación de la Confebask y del Fomento del Trabajo de Barcelona, su tibieza ante el terrorismo; su servilidad ante los gobiernos de izquierdas y su egoísmo especulativo, he llegado a la conclusión de que ya son mayorcitas para arreglárselas solas sea donde sea que estén ubicadas. Desde luego lo que resulta intolerable es que, un gobierno de una nación de la solera internacional de la nuestra, se deje vapulear impunemente sin tan siquiera llamar a nuestro embajador en Venezuela a consultas; aunque sólo fuera para salvar la cara ante el resto de países de la UE que nos miran de reojo, seguramente con satisfacción contenida, porque muchos de ellos, en tiempos de Carlos I y Felipe II, fueron simples provincias extranjeras de un país donde no se ponía el sol llamado España. ¡Lo que va de ayer a hoy!, porque hacer ahora reflexiones sobre lo que fuimos en los siglos XV y XVI es algo como ladrar a la luna.

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