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Tags: Opinión · Presos de la libertad · Eduardo Cassano
La televisión y el Código de Autorregulación


Eduardo Cassano


Eduardo Cassano Eduardo Cassano
@EduardoCassano
viernes, 30 de noviembre de 2007, 05:56
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Se ha hablado mucho durante los últimos días acerca de la violencia en la televisión. Concretamente de la violencia machista. El debate dio comienzo inmediatamente después de la muerte de otra mujer a manos de su ex pareja, que en esta ocasión acudió primero a un programa de televisión -en horario protegido- para pedirle que volviera con él. Fue rechazado, y decidió terminar con su vida.

La pregunta que está en boca de todo el mundo es si el programa es responsable de esta trágica muerte. Hay opiniones para todos los gustos pero yo pienso que no, con matices. Y lo creo así por la sencilla razón de que la mujer, muy probablemente, hubiera rechazado de igual forma sin cámaras de por medio a su asesino, y éste habría terminado con su vida del mismo modo. En ése caso, ella sólo sería un número más en una estadística que año tras año sigue aumentando, y que ningún Gobierno parece saber cómo atajar.

¿Por qué culpar a la televisión de un asesinato? El problema principal radica en que el asesino de Svetlana tenía una orden de alejamiento, que no estaba en vigor porque la Policía no pudo notificar al hasta entonces sospechoso de malos tratos.

El proceso habitual del programa –según los redactores- es formular diversas preguntas al invitado que van a darle una sorpresa, con el fin de detectar si no desea ver a una persona concreta, pero no se van a comisaría a preguntar si cada uno de sus invitados tiene antecedentes, y menos cuando Svetlana en cuestión –parece ser- no puso un ‘pero’ a ninguna persona con la que pudiera encontrarse en el plató y ser un problema para ella.

Yo me pregunto: ¿Se debería solicitar investigar con más detalle a todas y cada una de las personas que acuden a este tipo de programas? ¿Se debería hacer con especial cuidado si se trata de un hombre, por el mero hecho de ser hombre? ¿Cuándo termina el derecho a la intimidad de un hombre que es sospechoso y todavía no ha sido juzgado?

De acuerdo, en este caso como en muchos otros, y por desgracia la mayoría, el sospechoso ha resultado ser un asesino. Pero no olvidemos que no era tarea del programa en cuestión defender a la víctima, eso corresponde a otras personas que, como con las otras 70 víctimas en este año, han vuelto a fallar. No diré quiénes pienso que son los responsables, pero me preguntaré si habrán tomado nota de este caso, cuya repercusión pública debería servir para que de una vez por todas se pongan los medios verdaderamente necesarios y útiles para evitar más muertes por violencia machista.

No seré yo quien defienda a las cadenas de televisión, ni mucho menos. No lo haré porque apenas la veo, gracias en buena parte a la cantidad de programas basura que se emiten, muchos de ellos en la programación de la tarde. Un horario protegido que incumplen el Código de Autorregulación sistemáticamente todas y cada una de ellas. Una vez más, nos topamos con la deficiente gestión del Ministerio de Justicia. Por cierto, ¿de qué sirven un Código de Autorregulación, que supuestamente protege a los menores de edad, si no se aplica?

Por otra parte, ahora que planea el rumor de que una famosa pareja de políticos va a separarse, sorprende el especial cuidado que tienen todos y cada uno de los programas de cotilleo en no hurgar en la herida. Parece ser que no todo el mundo tiene el mismo derecho a la intimidad, cuando ciertas personas parecen intocables a diferencia del resto de los mortales a los ojos de la Justicia… qué triste.

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