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Reyes busca su sitio
Daniel Sanabria
Recuerdo la primera vez que oí hablar de él. Fue en las noticias de la noche de Telecinco, donde los compañeros de deportes le hicieron una entrevista en su habitación. Con cara de no haber roto un plato, un acento cerrado que hacía incomprensible la mitad de sus frases, y una inocencia angelical con muchos años por delante para echarla a perder. Fue uno de los primeros frutos de esa cantera inagotable en la que se ha convertido Nervión.
Llegó al primer equipo y, como todo andaluz con arte, deslumbró el Pizjuán con su talento, velocidad, goles y una zurda que años más tarde encontraría sucesor en Puerta. Fueron los inicios de José Antonio Reyes. Siendo el niño mimado de la afición, decidió emprender una aventura que sólo se presenta una vez en la vida: la Premier inglesa. Allí hay dos caminos: o se triunfa, o te vuelves para casa. Reyes nunca logró encontrar el primero y acabó suplicando para coger el segundo.
En Madrid escucharon sus súplicas, concretamente el Atlético. Miguel Ángel Gil Marín viajó personalmente a Londres para pedirle la mano, pero como toda novia rebelde, Reyes no aceptó: tenía un amante. Y no un amante cualquiera, sino su peor enemigo. Fue su gran secreto. Cuando todos le esperábamos vestido de rojiblanco, Reyes desechó el rojo y prefirió quedarse inmaculado. Fichó por el Real Madrid.
Llegó como uno de los fichajes estrella de Ramón Calderón y le reservaron con mimo la banda izquierda del Bernabeu. Pero en el Madrid el utrerano tampoco triunfó. El balance fue de seis goles y treinta partidos, y su mayor rival fue la irregularidad. A cambio, Reyes dejó dos goles decisivos para que el Madrid ganara la Liga. Pero ni eso evitó el desamor con el club blanco. El andaluz debía retornar al Arsenal, pero Reyes es alérgico a Londres.
Entonces el Atlético apareció otra vez en escena, como esa ex novia que nunca se olvida. Reyes aceptó, y llegó al Calderón con la ilusión renovada y ofreciendo sudor como carta de presentación. Pronto surgió el debate entre la afición del Atlético: ¿cómo se recibe a un jugador que el verano pasado te dejó tirado para irse al eterno rival? Pues eso, ¿qué haces con una ex novia que se va con tu peor enemigo y luego vuelve llorando a tus hombros?
Desde el primer momento Reyes encontró ese calor en la grada del Calderón. Aplausos y más aplausos a cambio de carreras y centros. Pero el sevillano tampoco está cuajando en el Atlético. Sobre el césped se encuentra desubicado, cuando le llega el balón los nervios responden por sus piernas, y de cara a puerta todavía es virgen esta temporada.
Quizá sea demasiado pronto para sacar conclusiones, pero otro año más, Reyes sigue sin encontrar su sitio.
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