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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Una Catalunya, con poder de decidir por sí misma, a costa de España

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 27 de noviembre de 2007, 03:56 h (CET)
Se dice que detrás de cada hombre importante hay una gran mujer y, al parecer, debe ser cierto. Por ejemplo, la esposa de don Jordi Pujol, doña Marta Ferrusola, tenía altos vuelos y, cuando llegó el momento, no se cortó un pelo cuando decidió tirarse desde un avión en paracaídas. En el caso del señor Mas las malas lenguas dicen que en su casa quien lleva los pantalones bien afianzados es su señora, una alemana de armas tomar. No creo que don Jordi tuviera el valor para lanzarse desde unos miles de metros en paracaídas ni que el señor Más pudiera imponer su criterio tan rotundamente como su esposa en la reunión de copropietarios del edificio donde está ubicada su vivienda. Aquí es donde ustedes se preguntarán: ¿a qué vienen estas consideraciones? Pues, sencillamente. que como en la mayoría de hogares del mundo, son las esposas quienes deciden lo que se ha de hacer y cuando hacerlo, y, por supuesto, siempre como a ellas les apetece. Es por ello que esta carga que estamos acostumbrados los hombres a sobrellevar, en algunos hombres, especialmente en los políticos, tiene que descargarse a través de una válvula de expansión, en forma de decisiones que afectan al destino de los ciudadanos sobre los que tienen el derecho de poder mandar. Es una expansión lógica, pero que, no por ello, deja de ser menos peligrosa para aquellos sobre cuyas espaldas gravita el peso de aquellas decisiones.

Si nos centramos en el señor Mas veremos que dejó sus responsabilidades de mando en manos del señor Felip Puig, para poderse dedicar a meditar en profundidad sobre el futuro de Catalunya, pero, no en plan de líder de CDC, sino desde el punto de vista de practicante de la gran filosofía trascendental, como gran gurú del integrismo catalonicense. Por fin, después de un largo periodo de retiro del mundanal ruido, ha reaparecido de nuevo para darnos a los catalanes una muestra de la gran sabiduría adquirida en su meditación sobre las doctrinas del Trantismo enseñadas en los textos religiosos de la antigua India. El señor Mas, el gran oráculo, ha conseguido decir lo mismo que los señores Carod Rovira, Puigcercós y sus seguidores, con el gran mérito de emplear otras palabras para decirlo. Parece ser que ha eludido hablar de independencia concepto que ha sustituido, en un alarde de artificiosidad, por el de “poder decidir por si mismos”. Para él Catalunya no necesita, forzosamente, la independencia, sino que tiene suficiente con “poder decidir por si misma” ¡Milagro de la erudición! Si nos molestamos en echarle una ojeada al diccionario de la RALE podremos fácilmente encontrar la definición de “independiente” como: “Que no tiene dependencia”. Muy bien y, ¿quién es el que no tiene dependencia? Muy fácil: aquel que puede decidir por si mismo, sin tener que dar cuentas a nadie. Señores: el señor Mas ha conseguido la cuadratura del círculo, simplemente empleando un sinónimo de independiente ¡Bravo por la metafísica y la clarividencia de nuestro héroe nacional!

Si nos adentramos en su pensamiento, el sujeto no tiene un pelo de tonto pero, a mi juicio, se le ve demasiado el plumero. Según parece el señor Mas nos propone que Cataluña se rija por su propio Gobierno y, si en el resto de España se aplica una Ley que no les satisfaga, en virtud de su libertad para decidir lo que les convenga, la podrán rechazar tranquilamente. ¡Ah! Pero vean la habilidad del prócer catalán: al no independizarse de España podrán continuar sangrando al Gobierno central exigiéndoles más inversiones millonarias para poner a la autonomía catalana por encima de las demás. Más impuestos para Catalunya: ¡de ninguna manera!; control sobre la enseñanza catalana: ¡a freír espárragos!; enseñanza del castellano en las escuelas ¡qué te crees tú eso! Ondear la bandera española en los Ayuntamientos: ¡vamos anda! Entonces, díganos usted, señor Mas:¿ en qué se diferencia esto de la independencia? “Pues es evidente –nos puede contestar el gran padre del catalanismo integral –, en que Catalunya podrá continuar sangrando las arcas del Estado español en su beneficio, sin tener necesidad de mantener ningún lazo de solidaridad con el resto de autonomías de la Nación española”. ¡Ya nos lo temíamos! Me figuro que, si le consultáramos, al señor ZP, lo que opina sobre la propuesta de don Artur Mas es muy probable que nos contestara, con su cara de mister Bean y su sonrisa de payaso de feria: “ Creo que es una proposición muy meditada y que favorecerá, sin duda, el entendimiento entre Catalunya y el resto de la Nación”. Con esta propuesta se ha solucionado para siempre el tema del independentismo catalán”. Claro y quizá también le sirva de modelo para tratar con los de ETA, ya que están en tan buenas relaciones con ellos. Ya tenemos solucionado el acertijo de cómo dividir a España en pequeñas naciones sin que, en realidad, sean independientes, sino algo peor, es decir, que serán autónomas para decidir por si mismas, pero continuarán, como estos jóvenes treintañeros de nuestros días que no se marchan de casa ni que los saquen a tiros; viviendo a costa de papá Estado y nutriéndose de sus arcas. ¡Si señores, así se las ponían a Fernando VII y luego decimos que los catalanes no saben cuidarse de si mismos!

No sé lo que opinará el señor Pujol de su delfín, pero me imagino que debe de estar orgulloso de lo espabilado que le ha salido. Quizá por ello le ha asignado a su hijo Oriol para que le sirva de lazarillo, para que aprenda de este gran gurú de la patria catalana. Lo que no sé es cómo se lo van a tomar las otras autonomías que, con sus impuestos, van a tener que continuar subvencionado las infraestructuras que tan mal han sido administradas por el Tripartit, durante los años que ya llevan en el poder y, qué es lo que van a pensar de esta seudo-independencia, en virtud de la cual, habrá ciudadanos (catalanes) de primera categoría, que gozarán de todas las prebendas y ciudadanos (resto de españoles) de segunda categoría, que deberán pagar tributo, como los antiguos bárbaros lo hacían a la floreciente Roma, para que aquellos puedan continuar despreciándolos. En todo caso, le felicito señor Mas, le felicito por habernos aclarado, de una vez, cuáles son las intenciones de Catalunya con respecto al resto a España; por lo menos ha hablado usted fuerte y claro, para que se le entienda. Y lo hemos entendido.

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