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Etiquetas:   Cesta de Dulcinea   -   Sección:   Opinión

YouTube y el norte perdido de Emilio Calatayud

Nieves Fernández
Nieves Fernández
domingo, 25 de noviembre de 2007, 11:57 h (CET)
Si google.es es uno de los sitios favoritos para buscar información en Internet, ahora es YouTube el lugar por excelencia para colgar imágenes y sorprender con los videos online que circulan por las pantallas. A las audiencias televisivas les ha salido un rival que no parará fácilmente, debido al boca-boca o email-email. Cierto, que la calidad de imagen a veces deja mucho que desear pero ese fallo se compensa con la gran difusión que puede sobrepasar, en el caso, del video de Emilio Calatayud, al medio millón de visitas o descargas.

El video YouTube al que hago referencia lo pueden consultar en Internet con facilidad usando precisamente google, personalmente me llegó desde Asturias por un compañero de profesión, después me llegó desde otras ciudades del norte de España y en todos los casos desconocían que el famoso video de la conferencia dictada por Calatayud en unas jornadas madrileñas sobre educación, pertenecía a un juez manchego residente en Granada.

A Emilio Calatayud se le conoce como un campechano juez de menores, capaz de tildar con castigos ejemplares muy curiosos; sorprende en su conferencia y en su voz el maridaje del acento manchego y andaluz, una mezcla curiosa, no en vano ambas comunidades son limítrofes y en las dos ha vivido, utiliza palabras despectivas como “minutejos” para quitar importancia al espacio de tiempo que le dan en la conferencia y así expresar sus ideas sobre educación, familia, enseñanza y leyes, pues al menos esos cuatro conceptos están implicados en la educación del menor. Expresiones como “ni pa ti, ni pa mí” para regatear un cantidad y hacer un trato, expresión derivada de la más culta expresión “ni para ti ni para mí” es tan manchega como andaluza es “ni partía ni doblá” que citara la ministra manchega en el hemiciclo. Pues sí, hay que reivindicar lo nuestro y tanto los manchegos como los andaluces tenemos una forma específica de hablar y entonar nuestras frases y no confundir jamás con falta de formación ni nada parecido.

Pero no es de la forma y sí del significado del que quería hablar en este escrito, del “norte perdido” por la sociedad, Calatayud critica con libertad y fina ironía manchega el sistema educativo, la familia y la sociedad en general, para concluir varias veces a lo largo de su disertación con la frase: “Hemos perdido el norte”. Se describe como un hombre felizmente casado, con dos hijos, uno de 20 años, teóricamente recién salido del llamado “riesgo social” y otro de 14 con un futuro más peligroso al estar en la edad de un mayor porcentaje de fracaso escolar y con estadísticas y datos de denuncias de hijos contra padres. Se siente privilegiado porque en su caso no podrá ser denunciado por su hijo al ser el juez de menores de su pueblo. Las carcajadas se suceden a cada minuto tras sus frases jocosas mezcladas con artículos del código civil como el 155 que reza más o menos así: “Los hijos tiene el deber de obedecer a los padres y respetarlos siempre además de colaborar al sostenimiento de la familia”. Celebrado el día de los derechos del menor, hay que reconocer que hay muchos menores que campan por la sociedad a sus anchas sin respeto por nada, no estaría mal que escucharan de vez en cuando este deber. A cada derecho su deber, podríamos decir nosotros, derechos y deberes para todos, menores o adultos y es que “pertenecer a una familia no es jauja” nos dirá el simpático juez Calatayud.

Sobre el absentismo escolar responsabiliza a los padres, policías, profesores e incluso empresarios que se lucran por abrir lugares donde los jóvenes se esconden para hacer pellas. Pide a los padres que sean padres y no colegas para sus hijos, pues se ha pasado del autoritarismo al todo vale; opina que si un padre no es un padre, dejará a su hijo huérfano. Y por supuesto, nunca expulsar a un escolar de un centro educativo, para eso están los servicios multidisciplinares que deben ayudar con su problema. Se siente orgulloso al obligar tenazmente a alguno de sus pequeños delincuentes a sacarse el Graduado Escolar sea por lo civil o por lo penal. Pide al menos la misma protección para un cangrejo de río de las Lagunas de Ruidera que para un niño. Y acaba con una poesía. No ha perdido el norte el juez Calatayud.

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