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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¿Por qué es tan mala la reforma constitucional de Hugo Chávez?

Rafa Martínez Martínez (Granada)
Redacción
domingo, 25 de noviembre de 2007, 18:45 h (CET)
Es difícil opinar sobre lo que pasa en un país sin conocer un poco de su historia y de su realidad. No bastan los titulares de prensa. Lo que nos llega aquí, a través de los medios, es que Hugo Chávez quiere cambiar la Constitución de Venezuela para poder seguir indefinidamente en el poder, y por eso se le trata de “dictador” y “populista manipulador”. Sin embargo, hay muchas otras Constituciones que permiten la reelección del presidente, por ejemplo en Francia. ¿Alguien dice que el presidente francés es un dictador?. Incluso, el presidente autonómico de Andalucía (otro Cháves), se ha presentado repetidas veces y ha sido reelegido. Eso depende de los votantes (lo mismo que aprobar o no la reforma) y así es la democracia.

Mi amigo Alberto, que es venezolano, me ha pasado algunas cosas de la Constitución Bolivariana de Venezuela, cosas que no aparecen en los medios. Por ejemplo, no aparece que además de la reelección, se conserva la posibilidad del referendo revocatorio para funcionarios de cargos electos, incluyendo el de Presidente de la República. Y eso no es nada raro en un documento en el que continuamente se habla del Poder Popular a través de la participación colectiva del pueblo venezolano. De mecanismos de participación, autogobierno y consolidación popular hablan los artículos 16, 136, 156, 157, 158 y 185. Del principio de corresponsabilidad y del control de los servicios públicos habla el 184, lo mismo que del Fondo Nacional para el financiamiento de proyectos de los Consejos Comunales. Del control social de las políticas y administraciones públicas los artículos 163 y 168... y así podríamos profundizar en cómo se intenta construir una democracia participativa donde el protagonista sea el pueblo (protagónica dicen ellos), con múltiples formas y mecanismos de participación de la ciudadanía en todos los ámbitos de la vida.

Otras cosas de esta constitución es que se reconoce el valor económico del trabajo de las amas de casa; que garantiza pensiones y jubilaciones dignas, nunca inferiores al salario mínimo; que incorpora a los trabajadores por cuenta propia a la seguridad social; que para mejorar la calidad de vida y promover el desarrollo integral de los trabajadores, se reduce la jornada laboral a seis horas diarias; que se garantiza la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas públicas... También se reconoce que la República de Venezuela es el producto histórico de la confluencia de varias culturas: así se reconoce la diversidad y se valoran las raíces indígenas, europeas y afrodescendientes, y los derechos de estos grupos. Se establecen distintos tipos de propiedad: pública, social, colectiva, mixta y privada; se declara inembargable la vivienda principal; se declaran de dominio público los recursos del país anulando cualquier posible intento de retorno a la política de privatización... Y así se podría seguir con un montón de detalles, que no son precisamente “antidemocráticos”, ni “dictatoriales”.

Cuando se estudia un poco el tema, es difícil ver por qué es tan mala esta constitución. Y si se piensa que Hugo Chávez ha ganado ocho elecciones en cinco años, una de ellas en la que puso su cargo a disposición del pueblo y ganó por un 60%, es difícil verlo como un dictador. Podrá gustarnos más o menos, podremos destacar más o menos sus errores, su estilo podrá parecernos chabacano; pero es un presidente elegido democráticamente. Y su pueblo, en el que había cinco millones de habitantes sin derechos porque carecían de documentación, o el que había un millón y medio de analfabetos, está viendo una salida a su situación, porque las cosas van cambiando. Como comentaba un pobre anciano venezolano: “No quiero que Chávez se vaya, porque no quiero volver a ser invisible”.

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