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Etiquetas:   Con permiso   -   Sección:   Opinión

Ultrajar la bandera de Letonia (¿… O era la de Polonia?)

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
sábado, 24 de noviembre de 2007, 06:05 h (CET)
Dicen en la Dirección General de Tráfico que se van a poner las pilas y nos van a multar más y nos van a llevar más a la cárcel. Hala. O nos corregimos o terminamos todos enchironaos, que van a emplear la mano dura, que nos hace mucha falta. Y sí, yo pienso que es cierto, pero no sólo en tráfico. Permítanme que salga del armario. Yo llevo pensando todo esto desde que murió Franco, hace ahora… varios siglos.

Sí, siempre lo he pensado, pero no me atrevía a declararlo formalmente porque por menos de eso le colgaban a uno el sambenito de fascista redomao, autoritario y franquista obsoleto. Yo no me atrevía a decirlo públicamente porque me temía que cuando saliera a la calle me iban a señalar con el dedo fuera donde fuera: Que iba al trabajo, pues toda la oficina a hablarse en voz baja y a señalarme con la mirada, enarcando las cejas y cuchicheando “ahí viene el facha”; que iba al súper, pues toda las señoras de la cola del pescao riéndose de mí y disimulando torpemente sus malévolas sonrisas con la bolsa de los congelaos.

Pero ya puedo decirlo, ahora que todo el mundo tiene derecho a todo, incluso a casarse dos tíos sin problemas, digo yo que también podré reclamar ser respetado a pesar de opinar que necesitamos mayor ejercicio de autoridad. Y espero ser respetado aunque no sea marica. Aunque si hace falta me apunto. Aunque todavía está por ver si el respeto es sólo si eres anticlerical, republicano o del PSOE. Aunque si hace falta me apunto.

Que lo hayan descubierto cuando acaba ya 2007, aunque haya sido un servicio secundario del Estado, es de alabar, por fin se empieza a conocer el problema. Hombre, no lo ha dicho Zapatero, pero aunque sea por una esquina se empieza a abordar el asunto. Que hasta ahora reclamar el ejercicio de la autoridad, o simplemente su presencia, era comprar todas las papeletas para convertirse en un apestado social. Algo es algo y cabe desear que desde la DGT el interés vaya subiendo por las estructuras del Estado hasta llegar a los ministerios y se cambie la puñetera costumbre patria de que cada uno haga lo que le salga de las guirnaldas inguinales.

Ya va siendo hora de que el que la haga la pague, no sólo en tráfico. Ahí tienen a esos niñatos españoles que menoscabaron la bandera de Letonia (¿o era Lituania? ¿Quizá Ucrania? Tal vez Polonia o Eslovaquia). Aunque qué más da si fuera la de Mesopotamia, Transilvania, Eslovenia o la de Albania. El caso es que a esos rudos chavales que van por el mundo creyéndose que todo el monte es España les han dado una fuerte patada donde más duele: el bolsillo, aunque me temo que haya sido el bolsillo de sus padres. Por torpes y por creer que los comportamientos sociales españoles son leyes universales, pero si aquí sale “gratis total” quemar banderas, ofender a las instituciones y faltar el respeto a la propia nación eso no sucede en cuantito traspasas los Pirineos. Por ahí suelen ser más serios y no tienen los traumas infantiles que nos obligan a considerar como algo gracioso que un hijo de puta caricato gallego se cague en España delante de los espectadores infantiles de la Televisión Catalana.

Más autoridad, coño, sin necesidad de que esto sirva de llamada a Tejero y sus seguidores, que para todo hay una medida y un límite. El que marca el buen sentido y el respeto.

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