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Etiquetas:   Poesía   Cultura   -   Sección:   Libros

Esa armonía que se descompasa a medida que se pierde en tu mirada

Un poema de Esther VIdegain
Esther Videgain
@videgainesther
domingo, 7 de junio de 2015, 22:46 h (CET)
La armonía desajustada,
aquella sintonía perdió el compás ayer por la tarde en la última nota del día,
cuando bajó en picado el sol y las estrellas quedaron mudas sin su querida luna.

La armonía desajustada,
cuando alguien vino con paso firme y luego se fue de puntillas sin dejar rastro en el sino,
quedó vacío y hueco, desnudo al atardecer en estas rutas caprichosas del destino... cayó la triste noche encima del malogrado día.

La armonía desajustada,
hoy me ha ido bien, pero mañana el planning de esta ajetreada vida cambiará, tras estas letras del despido más forzado del grato pasado, todo cambia a medida que suena el compás,
y baja y sube el ritmo de esta melodía y vuelve a bajar muy despacio... antes era Allegretto y hoy se torna algo Lento moredato y se vuelve tristemente Larghissimo hasta el fin de nuestros días.

La armonía desajustada,
hoy me han hecho un especial regalo, es mi triste cumpleaños, soplo con fuerza mis velas y el deseo de vivir otra vida inunda este ambiente algo negruzco y hueco en mi olvidado presente,
al menos tengo en mi poder mis vagos recuerdos y a mis acompañantes en este ajetreado compás de la música del ayer, agotada por el paso inútil y vacío del tiempo.

La armonía desajustada,
la pérdida de aquella sincronización del tiempo prestado en el viejo día,
pasado duro y equipaje ligero para este viajero, el que viaja siempre a pie, en tercera clase del dinero siniestrado por el lujo de tus tristes y apagados ojos.

La armonía desajustada,
tras el último suspiro por los deseos de esos vaivenes del cómodo y tramposo destino,
se ajustó el compás en el último minuto por el sonido del ajuste de cuentas y de los mil perdones antes de sonar el paso fúnebre del final de estos aleatorios días claroscuros.

Con esto pongo fin a una escala de notas débiles y fuertes,
cuyo compás lo marco yo y lo marca también ese destino llamado azar,
que con su magia me ha convertido en el hombre de las mil máscaras y de las mil vidas.
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