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Etiquetas:   Cultura   Poesía   -   Sección:   Libros

Dos almas medio gemelas en diferencia horaria ajustan el reloj

Un poema de Esther Videgain
Esther Videgain
@videgainesther
miércoles, 3 de junio de 2015, 21:54 h (CET)
Dos almas medio gemelas,
vuelan en los cuerpecillos de las buenas mentes,
una vive aquí y la otra vive allá...

Dos almas media gemelas,
hacen lo mismo cada instante del respiro y de ese suspiro tan necesario,
ellas no lo saben aún, pero son el plagio involuntario la una de la otra.

Dos almas medio gemelas,
ayer terminaron los dos su falso querer, cuando se reencontraron en la bahía del tardío atardecer,
a la misma hora de siempre, su compromiso del no retorno al sufrimiento tan innecesario llegó mientras huía ese último sol.

Es difícil la armonía y el amor entre dos almas,
las que ya saben cuando llegará el suspiro de la magia adivinada en el anteayer con buen tino,
en ese recóndito escondite, la novedad para superar el logro regalado, mas se conocen demasiado bien...

Dos almas medio gemelas,
metieron a sus dolidos corazones en jaulas de plata rota,
el baño del falso oro se fue cayendo de sus agotadas y débiles retinas...

Dos almas medio gemelas,
se encontraron ayer después de dos largos veranos,
el invierno fue testigo de la primavera más romántica, con un beso sellaron para siempre su amor.

Decidieron que su magia sería encontrarse siempre en sintonía del buen querer,
nunca discutirán y ese será el regalo de esta relación sin altibajos, por los meros conocimientos del pensamiento, de sus espíritus y de sus almas,
la buena sabiduría de la filosofía de esa añorada vida, que lentamente se irá apagando y su legado del buen amor y su cariño poco reñido será cedido al cielo.

Dos almas medio gemelas,
se dieron una eternidad para buscar aquella diferencia que borra el absurdo compás, que llegó muy despacio,
"todo amor llega a su fin" le dijo el uno a la otra... más de diez minutos y entró el tercer alma en esta discordia.

Con un final descoloridamente trágico y duro en cien mil lágrimas,
aquel alma medio gemela quedó sola sin el amparo de su media naranja, ahora podrida,
a la espera de la noticias del ángel del amor, el que le buscará el alma que le haga eternamente feliz y le borre la sonrisa invertida que tiñe hoy su amarga cara.
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