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Etiquetas:   Política   ACTUALIDAD   -   Sección:   Opinión

Regreso al futuro

¡Qué mal perder tienen algunos!
Francisco J. Caparrós
lunes, 1 de junio de 2015, 22:10 h (CET)
Cuando no se sabe qué decir para intentar refutar una opinión que no se aviene a nuestro criterio, algunos suelen recurrir a argumentos que rozan el ridículo. Eso es lo que le ha pasado a la popular Ana Palacio, que obcecada como estaba en solapar de algún modo la debacle electoral de su partido en las autonómicas y municipales pasadas, ha decidido tirar por el camino de en medio sin reparar en daños hacia su propia reputación y la de la formación política que representa.

La exministra de Exteriores en la segunda legislatura presidida por José María Aznar, ahora ya no sólo me parece una mujer anticuada en su look, pasado completamente de moda tanto por su peinado como en su manera anacrónica de vestir, sino también en su ideario, y eso sí que me preocupa. No es que yo esté demasiado a favor con la moda aplicada al pensamiento, es más no lo estoy en absoluto. El estilismo está bien para los aspectos superfluos de la existencia, pero a la hora de decidirnos por determinadas concepciones éstas no pueden dejarse al albur de imponderables tan fútiles como desaboridos.

Francamente, al verla presentarse de esa guisa para ofrecer una conferencia dentro del marco de la XXXI Reunión del Círculo de Economía de Sitges, con ese pelo de corte ancestral y ataviada como una abuela novecentista, he pensado que la expolítica acababa de dar un salto en el tiempo, pero al escucharla arremeter contra Ada Colau y Podemos he comprendido que nada había cambiado. La segunda hija del Marqués de Matonte, tal y como hiciese en su día con la intervención militar en el Golfo Pérsico por parte de los Estados Unidos, volvió a arremeter con verdadero furor contra los más débiles y vulnerables, pero en esta ocasión no se trataba de pretender frenar a un tirano anclado en el poder, sino de una mujer y un partido político elegidos ambos democráticamente por el pueblo español.
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