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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Ser solidario

Francisco Arias Solís
Redacción
jueves, 15 de noviembre de 2007, 06:37 h (CET)
“Donde veas
que el látigo o la espada se levantan, que la prisión redobla sus cerrojos,
que los fusiles amenazan muerte, acércate y, a pecho descubierto,
lanza un tremendo NO que salve al mundo.”


Ángela Figueras Aymerich.

La solidaridad y la seguridad es un binomio interrelacionado, sin embargo, vivimos y fomentamos una contradicción permanente en unos momentos en los que la solidaridad y la seguridad deberían componer nuestro mejor estandarte. Nuestros niveles de egoísmo no tienen posiblemente precedentes. Política, cultural y socialmente se nos está inclinando hacia un espacio interesado, ausente de toda cultura de solidaridad y seguridad.

Vivimos una cultura basada en un consumo desaforado, un pasotismo vulgar, un culto a lo superficial, una carrera por el enriquecimiento fácil, un egoísmo desmesurado y otros desgraciados etcéteras. Una cultura cuya forma es la competencia y donde “el que no corre vuela” y “el que venga detrás que arree”.

Es posible pensar que en el inicio de esta cultura, tal vez, pudo haber buenas intenciones. Con ella se podía aumentar la base del bienestar social y la de seguridad de los ciudadanos. Pero, de la teoría a la práctica suele decirse que hay un gran abismo. Y en este caso, el resultado ha sido otro muy diferente tanto a nivel nacional como universal, y la solidaridad y la seguridad se han sentido y se sienten cada vez más amenazadas y peor amparadas.

La solidaridad desgraciadamente no es el valor que caracteriza a nuestra sociedad. Y sino, contestemos con sinceridad a ciertas cuestiones. ¿No es cierto que el deterioro del medio ambiente lo hemos hecho y lo hacemos conscientes de lo que hacemos? ¿No es verdad que la pérdida de los valores sociales se ha provocado por la ruptura de los esquemas básicos del comportamiento humano? ¿No es también verdad que las desigualdades económicas culturales y sociales entre lo países y ciudadanos del Norte y del Sur es una permanente disfunción de la interrelación existente entre los problemas y las soluciones tratadas desde la base de la solidaridad?

En definitiva, las carencias de solidaridad y de seguridad giran alrededor de un mismo problema: la confrontación permanente entre los ciudadanos.

La falta de solidaridad es un problema que nos concierne a todos, que exige lucidez y racionalidad activa, exige actitudes inteligentes, exige hacer más y no sólo decir. Eso de ser solidario implica un sentimiento, una obligación construida “in solidum”, en definitiva, un sentimiento de fuerza no egoísta para sobrevivir. Y como dijo el poeta: “No es verdad que el momento no tenga una salida / es mentira que el hombre camina hacia la muerte / y que ya no es posible darse al mar de otra vida. / Existe un horizonte que cambia nuestra suerte / un espacio infinito que nos abre sus puertas / y un eterno futuro de esperanzas abiertas”.

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