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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Contradicciones y reivindicaciones. Catalunya en crisis

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 15 de noviembre de 2007, 06:04 h (CET)
¿Cómo dirían ustedes que está el problema catalán? A juzgar por las manifestaciones de sus líderes, y conste que quizá por primera vez, en esta sarta de despropósitos que se van distribuyendo los políticos catalanes, no es el señor Carot Rovira el que se destaca por su virulencia; porque, si nos detenemos a contemplar los posicionamientos de las distintas facciones políticas, parece que hasta las que antes se mostraban más moderadas han decidido sumarse a eso de hacerse las víctimas y a pretender sacar más tajada de las arcas del Estado. Debería parecernos una contradicción, y en verdad lo es, porque ya me dirán ustedes como se casa eso de que un territorio, una autonomía, como es Catalunya, cuya máxima aspiración, según se puede desprender de las manifestaciones de la mayoría de los jefes de los partidos catalanes, es conseguir la independencia de España; resulte que pretenden, como hacen los barcos antes de abandonar puerto, hacerse a la mar con las bodegas bien llenas para así poder realizar la travesía con la seguridad de estar bien abastecidos para sostener a la tripulación y a los pasajeros. Por supuesto que existe una diferencia entre el barco que zarpa y la independencia y es que, el barco sabe que después de la travesía tiene un puerto donde desembarcar al pasaje y reavituallarse de nuevo y, en esto de la independencia se sabe de donde se zarpa pero se ignora donde acabará la travesía. Quiero decir con esta metáfora que es muy cómodo que desde afuera te solucionen todos los problemas; que cuanto más llores más mames y que, al mismo tiempo, se pidan competencias, estatutos, preferencias, infraestructuras que, por supuesto, se paguen a costa de los impuesto de todos los españoles; para después, cuando lo estimen conveniente, decidan darnos la patada de Charlot y ¡si te he visto no me acuerdo!

Vean ustedes que singularidades. Resulta que desde Catalunya el PSC se sale con que quiere más ministros en la Moncloa. Al parecer quieren más influencia y mando en el Gabinete de la Presidencia, ¡aun más de la que tienen! Nada menos que quieren ocupar el centro, el meollo, el non plus ultra del poder decisorio; “o estamos o no estamos” (como si estuvieran poco) Parece ser que necesitan una estratega de peso (podría ser la señora Chacón) o como ellos denominan “un fontanero de peso” en el bunker del Presidente, el lugar donde se generan las grandes líneas estratégicas. Vamos a ver si aclaramos ideas: por una parte quieren escindirse de España y por la otra parece que, en realidad, lo que pretenden es gobernarla. Quieren ustedes decir que ¿no será demasiado, incluso para una autonomía tan potente como la catalana? En primer lugar, parece que ya venden la pieza antes de cazarla, suponiendo que saldrán vencedores en las próximas elecciones de Marzo; pero es que, aún en el supuesto de que las ganaran, ¿qué les hace suponer que Zapatero les dejará la gobernabilidad de España en sus manos? O, ¿acaso ya saben que ZP está dispuesto a cedérsela? Recuerden el infame pacto del Tinell, donde se vendió España al separatismo; luego todo es posible. O, quizá, todos estemos deslumbrados cuando nos dicen que Catalunya quiere decir “adeu” a España y nos creemos, como corderos que esto es lo que pretenden; pero, veamos, ¿quién nos dice que lo que van buscando los Carod, Más, Durán y Montilla, es cambiar las tornas y que la capital de la Nación sea Barcelona y los que dirijan lo que se podría denominar como “Gran Catalonia”, sean los mismos que dirigen el Tripartit de la Generalitat. ¡Una gran jugada, España cambia de nombre y se llama la “Gran Catalonia” y el idioma oficial el “catalán”! La gran sorpresa, el éxtasis de los nuevos gobernantes; el embelesamiento de los nuevos conquistadores; el nirvana de Jordi Pujol y la consagración de Companys como nueva deidad nacional.

Fíjense que hasta podrían tener problemas con la ETA del país vasco por si la frontera de Catalunya con Euskadi, empezara en Aragón o si en Girona o si Madrid, como nueva Jerusalem, debiera partirse en dos o, declararla como Tánger a finales de la Segunda Guerra Europea, de dominio internacional. En cualquier caso, se ve que esto del gimoteo y el victimismo es un procedimiento que genera buenos resultados y así observamos como el señor Rossell (que fue descabalgado por el señor G. Díaz Ferrán de sus aspiraciones a la dirección nacional de la CEOE) se quejó de la financiación estatal después de que, ZP, dotara a Catalunya de la mayor inversión ( treinta mil millones) de todas las otorgadas en los Presupuestos Generales del Estado. Pero, eso sí, no se lo pierdan, ERC ha decidido, en vista de que los otros han movido ficha, adelantar la fecha que tenía prevista para su independencia que, en principio, era para el 2014; no fuere que el señor Montilla se les adelantara.

A todo esto, si nos atenemos a la cruda y pura realidad, nos podríamos plantear ¿cómo sería un utópico país catalán independiente? Si nos atenemos a lo que estamos experimentado los que vivimos en Barcelona durante las últimas semanas, no creo que los augurios fueran muy optimistas. Un desbarajuste en los ferrocarriles de cercanías; un desconcierto grave, con socavones y corrimiento de vías, amén de algunas inundaciones, en las obras del AVE; violencia en el Metro; atentados contra la propiedad privada por parte de la Generalitat ( incautación de pisos para darlos en alquiler); inseguridad en las calles; aumento imparable de los precios de los artículos de primera necesidad; atascos en las autopistas de entrada a la ciudad; invasión de inmigrantes indocumentados; aumento de la violencia( bandas latinas, bandas kosovares que atracan y asaltas residencias en las afueras); ocupas y antisistemas; etc. no son, precisamente, hechos tranquilizadores que sirvan para que la ciudadanía vea con buenos ojos una separación del resto de la península. En fin, para que seguir, esta visto que todo esta dicho y bendecido, y que, si Dios no nos echa una mano, lo del Estatut saldrá adelante y tendremos que pensar si trasladarnos a otro lugar o quedarnos y aguantar mecha mientras, por dentro, se nos deshacen las entrañas. Pero no nos desesperemos porque, como dijo el poeta: “Se evapora: sí, el tiempo se evapora, ¿no lo sabías?”

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