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Etiquetas:   Perspectiva de Levante   -   Sección:   Opinión

Semana frenética de la diplomacia española

Domingo Delgado
Domingo Delgado
martes, 13 de noviembre de 2007, 05:26 h (CET)
Aún no se habían acabado las quejas marroquíes por la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, cuando la diplomacia española estaba ultimando las gestiones de liberación de la tripulación aérea comercial detenida con graves e infundadas acusaciones en el Chad, en un sórdido asunto que tampoco ha de dejar impune a sus verdaderos autores, cuando se juntaba la preparación de la Cumbre Iberoaméricana de Chila.

Debiendo felicitar al Servicio Exterior del Estado por su trabajo en defensa de los intereses de España y sus nacionales en el exterior. Especialmente brillante ha sido la gestión liberatoria del Chad con la habilidad y sensibilidad social de cooperar a la formación de los niños afectados por el affaire de la ONG francesa.

Al tiempo que habría que hacer el reproche a la oposición por incontinencia verbal imprudente, ya que en política exterior se ha de consensuar todo lo que se pueda, evitando levar la lucha partidista a dicho ámbito por las peculiaridades de las relaciones internacionales y los intereses nacionales, amen que en el presente caso teníamos ciudadanos españoles privados de libertad.

Por otra parte, en la Cubre Iberoamericana hemos asistido al exabrupto del presidente Chavez contra el expresidente Aznar, que está fuera de todos los usos de cordialidad internacional y que ha sido amonestado por la Delegación Española ante la Delegación Venezolana, y personalmente, ante la insistencia del mandatario venezolano, por el presidente Zapatero, en unos términos y tono muy adecuados y prudentes para no perjudicar las relaciones bilaterales entre ambos países. Sin embargo, distinta fue la reacción del Rey D. Juan Carlos, menos diplomática, más visceral –que posiblemente fuera la debida a la contumaz actitud de Chavez- pero no por ello, potencialmente más perjudicial para las relaciones bilaterales y los intereses de España en Sudamérica. Donde el populismo sabrá rentabilizar la espontánea reacción del Rey, en contra de su labrada figura como unión de los pueblos hispanoamericanos, de respeto y autoridad. Además que probablemente tendrá, al menos a corto plazo, un negativo rédito en las relaciones bilaterales.

De otro lado, hemos de hacernos eco también que entre las quejas se hallaban las que dedicaban a algunas empresas españolas que intervienen en sus países (caso de Hugo Chávez, Ortega y Kirchtner) que hay que entender en lenguaje de consumo interno, y en sus propios términos, no más allá. Quizás como aviso de medidas empresariales, poco o nada sociales. Lo cual viene a ser un aviso al empresariado español para la reflexión, en razón que no es oro todo lo que reluce. Que han de moderar su afán de beneficios, más allá de su legítima ganancia.

Precisamente en Sudamérica su sociedad, en proceso de desarrollo, demanda más medidas sociales, y es justo el momento en que las empresas inversoras se planteen su negocio a medio y largo plazo, y a corto plazo inviertan y tengan planes sociales propios de su compromiso con su entorno social en el que viven, trabajan y negocian, desarrollando auténticos y eficaces planes de responsabilidad social corporativa.

Si bien tal acción de responsabilidad social corporativa son demandables a las empresas, no sólo en los países en vías de desarrollo, sino también en los países desarrollados para posibilitar un refuerzo del “Estado del Bienestar”, implicando en el mismo a la sociedad civil entre la que se encuentra el empresariado.

No obstante, la queja debidamente entendida, puede ayudar a la reflexión sobre sus actuaciones e incluso facilitar el futuro entendimiento de las Corporaciones Privadas españolas y las Sociedades y Gobiernos de los países que han señalado el hecho, que en cualquier caso no oscurece una meritoria semana de la Diplomacia Española.

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