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Etiquetas:   A pie de calle   -   Sección:   Opinión

A las puertas del crudo invierno

Paco Milla
Paco Milla
sábado, 10 de noviembre de 2007, 07:06 h (CET)
Pues dado que nos encontramos ante el título y entendiendo que hay gente a la que le gusta enfundarse en pesados y a veces lujosos abrigos, utilizados en ocasiones, como instrumentos para aparentar un determinado poder adquisitivo- nivel social, en ocasiones ficticio, yo me rebelo y prueba de ello, hago lo único que puedo, (una vez anulada la posibilidad de contar con abultada cuenta bancaria, que me permita viajar al Caribe en las próximas fechas). ¿Y qué es? Pues busco entre mis recuerdos, entre los escritos que hice, cuando la epidermis de mi piel me gritaba a voces: ¡no tomes más sol… moreno!

O sea, hace dos meses, sin ir mas lejos.

Agosto bendito y nunca bien tratado. Loado seas, mes por mi mas apreciado Viva la madre que te parió, que diría el castizo. Y vean con lo que me encontré en el baúl de mis recuerdos, o lo que es lo mismo (por estar ya en el siglo xxi) en el lapiz de memoria o USB (cosas de la tecnología).

MENTES CALENTURIENTAS DE AGOSTO

Viendo los telediarios de estos días (y escuchándolos), vemos que de una u otra forma reina el calor, ya sea el propio del verano o el de verdes pulmones que son arrasados, casi siempre por venganzas personales o posibles cobros de seguros forestales.

Ayer, Maruja y Pepín, marcharon a disfrutar un día mas, de la Playa de Calella, en plena Costa Brava.

Pepín, sabía que al cuarto de hora escaso de plantar la sombrilla, comenzaba el disfrute a través de su vista, “oteando” el panorama de vecinas de toalla, frescas y jóvenes en top-les.

Notaba que la circulación se le activaba, la presión subía, arrastrando todos los restos de colesterol almacenados durante el invierno.

No sabía exactamente donde mirar, debido a la cantidad de objetivos posibles.

Maruja llevaba un largo minuto observándole, hasta que dolida en su orgullo, se decidió y le soltó: “te van a quedar los ojos “virolos” de tanto ejercitarlos…tienes uno mirando a Galicia y otro al Valle de Arán… ¡relájate un poco!

Ante tales palabras, los miles de bañistas de la playa, se giraron y arremolinaron alrededor de la pareja, en total y absoluto silencio.

El piloto de un helicóptero, que paseaba un pedazo de sabana en el que ponía… “ni…vea”, entendió el apuro de Pepín y apagó los motores, para que ante el silencio reinante, el hombre pudiera pensar la dichosa excusa, aun sabiendo que caería irremediablemente al mar.

Pekín, percibía que urgía una reacción rápida, una respuesta inmediata ante tal comentario, pero nada, que su cerebro no la hallaba.

Los alemanes le hacían gestos, para que contestara algo sobre el clima de la región, los franceses movían los pies para que Pepín comentara…”pues que calentita está la arena ¿no?”... las jovencitas de tersos, suaves, duros y separados pechos se sonreían, ante el apuro que estaba pasando el Pepin.

Pero nadie pronunciaba una sola palabra, mientras los ojos de Maruja se asemejaban a los de Lee Van Cleef en aquella película de… “el bueno, el feo y el malo”.

Por fin, el piloto del helicóptero (que ya caía en vertical al mar), tuvo la brillante idea, de girar el aparato, para que uno de los retrovisores, reflejara el sol y enviar aquel rayo láser de sabiduría, al entrecejo de Pepín.

Inmediatamente que esto se produjo, Pepín se puso en pie, cual docto catedrático a punto de vomitar la lección magistral y dijo:

Pues mira Marujiña, voy a contestarte a ese comentario que acabas de hacer sobre mi ojos “virolos”… tu crees que se me ponen en semejante ángulo, por mirar a las mozucas estas de erectas mamas, pero yo te diré que el autentico culpable… es el Pere.

¿El Pere?... ¿quién es el Pere? –dijo Maruja- con acento chulapo de Chamberí.

El Pere es el director general de Trafico y desde que entró en vigor el carnet por puntos, voy con el ojo izquierdo en la carretera y el derecho en las señales. De ahí mi enfermedad ocular. Hala…¡ahí queda eso! –pensó-.

El aplauso fue monumental, oiga. Es que se caía la playa -que diría Matías Prats- y ..¡como estaba la playa!

Los asistentes se felicitaban unos a otros y corrían a abrazar a Maruja y Pepín… ¡que espectáculo, oiga!

Minutos después, sacaron medio moribundo al piloto del helicóptero de "ni… vea" que se fundió en un abrazo de hijo con Pepín, el cual empeñado, le subió en hombros y le pasearon por la entrada 3 de a famosa playa.

A los alemanes se les subió la cerveza con la emoción y comenzaron a jalear a Shumaker, (o como se llame) y los franchutes decidieron sumarse a los gritos de los hispános que gritaban… Aloooooonso, bien… Alooooooonso, bien… Aloooooonso, ¡bien, coño bien!

Joer que tiempos …(les hablo ya desde el incipiente invierno). Que nostalgia, oiga. Hoy mi conyuge y yo, hemos salido a cenar y por primera vez en el año, hemos comentado…¡con lo calentito que se está en casa, ¿qué leches hacemos pasando frio en la calle? Mala señal, oiga, mala señal. Y es que el invierno, se mete dentro de la gente y nos entristece. ¿No lo ha notado?

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