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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Las cuentas del Gran Capitán y la dura realidad

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 6 de noviembre de 2007, 02:56 h (CET)
Los nubarrones que se venían anunciando desde hace algunos meses, ante la indiferencia de nuestras autoridades económicas, parece que ya lo tenemos encima. Pensar que el señor Solbes es un mal economista no cabe en ninguna mente sensata y tanto cabe otra explicación, que su conocida debilidad ante el señor ZP, para comprender su actitud dubitativa y contradictoria sobre las cuestiones económicas que se le han ido planteando. Uno puede comprender que las presiones que ha ido recibiendo de los otros miembros del Ejecutivo, principalmente del señor ZP le hayan resultado muy difíciles de resistir, pero lo que no se puede admitir de un Vicepresidente Económico del Gobierno es que mantenga engañados a los españoles cuando, de ello, puede depender el futuro económico de nuestra Nación, y lo que todavía puede ser peor: la viabilidad de los Presupuestos Generales que recientemente se han aprobado en el Parlamento. La incuria es inadmisible cuando se trata de preservar la salud económica de una nación.

Es difícil compaginar las previsiones económicas que nos vienen, tanto de el resto de Europa como desde América, con la prodigalidad del Gobierno que, lanzado a la batalla para la caza de votos, se ha dado a repartir millones de euros a mansalva, como si la bolsa del Estado no tuviera fin y el superávit fuera la panacea para cubrir las cuentas del Gran Capitán que el señor Zapatero y sus ministros han preparado ( no sabemos si con intención de cumplir sus promesas o sólo como engaña bobos) para conseguir los votos que precisan para volver a gobernar) ajenos por completo a los indicadores de la economía que van señalando, tercamente, hacia un periodo de dificultades capaz de condicionar ­– aunque el señor Rodríguez Zapatero se mostrara tan optimista declarando que la economía española era inmune el problema hipotecario de los EEUU – la bonanza de la que venimos gozando desde hace algunos años. Pero, vean ustedes, lo que está sucediendo ya desde hace unos meses. El INE confirmó que el número de hipotecas durante el mes de agosto descendió en un 11% respecto al mismo mes del año anterior y, el importe medio de las hipotecas sobre viviendas aumentó un 6% respecto al agosto del año anterior. Los intereses se situaron entre el 4’83% en las cajas y un 4’88% en los bancos. Sin duda índices preocupantes para la ciudadanía.

La recesión que se ha comenzado a notar en la construcción ya ha levantado la alarma en Catalunya donde, el Tripartit, va ha tener que modificar sus previsiones de ingresos, de los Presupuestos del 2008, debido a la disminución de los ingresos tributarios previstos procedentes de dicha rama industrial. Ante estos datos no es raro que el señor Solbes no hay podido evitar reconocer que, la propuesta del Gobierno de subir el salario mínimo a 800 euros, pueda ser: “ un mal negocio” porque, como es natural, si asoman las vacas flacas para la industria y el comercio, mal se podrá compaginar un aumento de costes salariales con un incremento del empleo y, no olvidemos que, como ya dijimos en un anterior artículo –cuando dimos un toque de atención sobre el aumento desmesurado del desempleo entre los nuevos emigrantes – que siempre es una mala noticia la pérdida de empleos y, no menor, la natural repercusión del aumento del salario mínimo por sus repercusiones en los convenios colectivos que deban negociarse en el futuro. No debemos perder de vista, y eso lo saben todos los expertos en personal, que las escalas salariales deben mantener un escalonado de retribución razonable para que no se produzcan tensiones entre las distintas categorías laborales.

Claro que va a ser difícil convencer a los trabajadores de que se conformen con aumentos del 3 o 4 por ciento cuando los artículos de primera necesidad, como la leche, la harina, la carne, el pescado etc. han subido a escala exponencial y las hipotecas no dejan de hacerlo. Malas perspectivas pues para el Gobierno si no se produce un milagro que de la vuelta a los augurios que desde las más altas Instituciones internacionales nos advierten. Esto es algo que el señor ZP debería explicar con claridad a la población para que supiera a lo que estamos abocados y no, como hace, pretender engañar a los ciudadanos con sus peroratas triunfalistas, con tal de mantenerse en el poder y conseguir los votos de aquellos infelices que, por su falta de conocimientos sobre la economía, son más fáciles de engatusar aunque sean, precisamente, los grandes perdedores en el caso de que los pronósticos se conviertan en realidades.

Pero como a “a perro flaco todo son pulgas” y, por si no bastaran los anteriores noticias, ha venido la guinda final con el aumento del IPC, en octubre, que ha llegado al 0‘9%; lo que ha supuesto un nuevo mazazo para nuestra economía; por lo que es muy probable que, con una inflación interanual del 3’6%, el Erario Público, se vea obligado a destinar unos miles de millones más para cubrir la regularización anual de las pensiones de las clases pasivas. No debemos perder de vista que, el Banco Central Europeo, tiene previsto un objetivo de inflación para la zona europea de un 2% lo que, de confirmarse el dato de inflación registrado en España, nos podría en clara desventaja respecto a dicha previsión; cosa que no dice nada bueno de la deriva económica de nuestro Gobierno, más amigo del despilfarro que de apretarse el cinturón cuando las circunstancias lo aconsejan. Dicen que el petróleo es el causante, pero se olvidan de que, si bien este producto ha subido el precio, para España, que paga dólares con euros, queda compensado en parte por el favorable cambio de nuestra moneda respecto al dólar. Inflación supone más aumento de los precios de los artículos y menor poder adquisitivo para la ciudadanía. Que lo vayan meditando todos aquellos que se han dejado deslumbrar por los “regalos” de Zapatero y que se tomen la molestia de sumar dos más dos que no son 22 como pretenden los socialistas, sino cuatro.

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