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Etiquetas:   La Caldera   -   Sección:   Revista-zonajoven

Un monó-logo

Manuel Alcón
Redacción
miércoles, 31 de octubre de 2007, 23:00 h (CET)
Soy Maitechu. En primer lugar diré que esto es un es-can-da-loooo.Cuando nací, mi padre dijo: ¿No es una monada? Tardé en hablar y, al principio, sólo decía monosílabos. Más tarde, me pegó la mona de subirme a los árboles, y no paraba de comer helados “Mico”.

Mi lectura preferida era “El Libro de la Selva”, mi serie favorita “Tarán”, y me encanta La Cope con su programa “La Jungla”.

¿Mi ídolo? King Kong. Para mí, un mito. ¿Será por el tamaño del…?

De jovencita estaba enamorada del platanito, estaba para comérselo.

Me encanta vivir en la capital y los mandrileños.

Por mi trabajo voy rodeada de gorilas (son como de la familia).

Me parecía monótona la vida monacal que llevaba y me decidí por el matrimonio.

“¿Te ha entrado el mono o qué?”, dijo mi madre.

“¿Crees que soy bastante pija, madre?”

“Yo sólo sé que la gente es muy bruta. Y te confunden, mi niña, con la Santa de Calcuta”.

Conocí a un chico venezolano llamado Hugo (alias “El Gorila”).

“¿Qué pasa Titi?”, dijo él.
“Que te den por saco, macaco”, dije yo.

“No te enfades Mon Amour”.
“¡Oye! ¿Sabes que tengo un genio fatal?”.

Me meriendo magistrados del más alto tribunal. Por esta vehemencia parlamentaria me llaman La pasionaria.

Estoy hecha una Mona Lisa, y de casarme tengo prisa.

“¿Aún crees que estás en Zambia? A mi me va la monogamia”.

Quería casarme en un monasterio rodeada de monaguillos.

El sacerdote era capuchino y el padrino el Mono Burgos.

Cogimos el monovolumen y fuimos al modisto a elegir el vestido.

Aunque la mona se vista de seda… dijo Hugo.

De esto tú no chavezs nada, le dije.
No hubo tarta en el banquete, tomamos una mona de Pascua regada con una copita de Anís del Mono, y cogimos una mona de campeonato.

Al ritmo de un tam tam abrimos el baile nupcial.

Parecía hawaiana con mi faldita de Dolce Gabbana.

En el brindis Hugo nos amenizó con varias canciones. Ni una sola palabra de Paulina Rubio, el Orangután y Paquito el Chocolatero en honor al Ché.

El viaje de novios fue difícil su elección. “Ya se puede ir al espacio Hugo, ¿qué tal un viajecito al Planeta de los Simios?”

Prefiero una república bananera, conoco unos buenos sitios.

Y sin nada más que contar el ajuar voy a comprar.

Vestidos de marca y muy caros. ¿De dónde saldrá el dinero?

Para mí no es un misterio, lo paga el Ministerio.

Y a “Dior” pongo por testigo que nunca repetiré de vestido.

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