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Gueorgui Mirski: Nadie quería romper hostilidades

RIA Novosti
Redacción
miércoles, 31 de octubre de 2007, 01:05 h (CET)
“La situación es que nadie en realidad quería romper hostilidades y que las tropas turcas entraran en el Norte de Iraq, aparte quizás, de los kurdos de Turquía que fundaron el Partido de los Trabajadores de Kurdistán y cuyos grupos armados vienen peleando desde hace muchos años en el territorio de Turquía. De vez en cuando pasan al territorio de Iraq, a Kurdistán iraquí donde descansan, se rearman y otra vez regresan a Turquía”.

Esta es la opinión que expresó el Doctor Gueorgui Mirski, prestigioso politólogo orientalista, científico del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales, adjunto a la Academia de Ciencias de Rusia, al comentar a petición de RIA Novosti las noticias que aparecen publicadas en los medios de comunicación acerca de la entrada de unidades militares del Ejército turco en el Norte de Iraq, concretamente en el territorio de Kurdistán iraquí.

Mirski está seguro de que esta situación (las acciones militares y la entrada de las tropas turcas en el territorio de Iraq) pone a todos en una situación harto embarazosa.

Los generales turcos se quejan, apunta, de que desde hace años el Ejército turco no puede obtener éxitos en la lucha contra los combatientes del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) que conducen una guerra de guerrillas contra el mismo. Según afirman los militares, no están en condiciones de destruir las bases de los separatistas kurdos que se encuentran en otro país, en Kurdistán iraquí. Se ven imposibilitados de destruir estas bases. Por eso combaten como atados de pies y manos, y toda vez que empieza una operación seria los separatistas se ven a través de la frontera a las montañas y se ocultan en sus bases. Como han dicho en reiteradas ocasiones los militares turcos, hay que poner fin a esta situación. Es preciso lanzar contra los separatistas y sus bases fuera del territorio turco un ataque demoledor, aun cuando para eso haga falta lanzar una operación militar de amplias proporciones.

Hoy día estos llamamientos de los militares turcos gozan de apoyo por parte de la población. A este hecho le contribuyó, sin duda, el que la comisión de la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense aprobara la resolución que condena el genocidio de los armenios. La resolución norteamericana provocó en Turquía una verdadera explosión de ánimos antiamericanos que ya sin eso eran bastante serios. Según datos de un sondeo de opinión, sólo el 11 por ciento de los turcos aprecian de forma positiva a Estados Unidos. Esta decisión del Congreso echó aun más leña al “fuego del antiamericanismo” si bien a nadie le obliga a nada. Hasta ahora ni siquiera se sabe si la Cámara de Representantes la aprueba o no. Lo más probables es que no. Pero aun si la Cámara lo aprobara ello no tendría importancia alguna para la política estadounidense. El presidente Bush y su Administración insisten en forma categórica en que esta decisión no sea aprobada. Los turcos están conscientes de esta circunstancia mas, contrariamente a toda lógica, los ánimos antiamericanos aun ganado en intensidad. Y como si fuera poco, nuevos ataques por parte de los extremistas kurdos. Concretamente, hace dos días cayeron en una celada soldados turcos de los que 12 murieron y 8 cayeron prisioneros. Todo ello colmó el vaso de la paciencia de la población. Una ola de multitudinarias manifestaciones sacudió al país. El Gobierno turco no puede hacer caso omiso a esta circunstancia. El Gobierno de cualquier país se ve obligado a respetar la opinión del pueblo. De esta manera, la paciencia del pueblo se ha agotado, surgiendo condiciones propicias para lanzar una operación de amplia envergadura contra los separatistas del PKK.

¿Y qué se ha de hacer luego? Es imposible ocupar y durante mucho tiempo mantener bajo su control, sojuzgar y pacificar todo el Kurdistán iraquí pues allí estallará seguramente una guerra de guerrillas. Las tropas turcas no van a permanecer allí durante mucho tiempo. No cabe duda de que fácilmente acabarán con los destacamentos armados de insurgentes del PKK que llegaron al Norte de Iraq desde Turquía, así como a las fuerzas armadas de los kurdos iraquíes que intenten apoyar a los separatistas kurdos de Turquía. Hace exactamente cinco años me cupo en suerte visitar aquella zona donde ahora puede estallar la guerra, en la frontera entre Kurdistán iraquí y turco. Desde luego que las fuerzas turcas las pueden derrotar pero nadie sabe que habrá después. Se harán odiar y tendrán que enfrentarse a todos los kurdos iraquíes con los que hasta ahora tenían relaciones normales. Todo ello carece de perspectivas. Pero, en cambio, quedará satisfecha la sociedad turca.

Lo peor para Turquía es que en Europa, en la que se afana tanto por ingresar a través de la Unión Europea, ello será acogido como agresión contra un Estado soberano, aunque Iraq y Kurdistán son de hecho formaciones distintas que de facto son absolutamente independientes. Pero oficialmente Kurdistán es parte de la República de Iraq. Es lógico que la agresión contra un Estado soberano y miembro de la ONU despertará una crítica acerba en Europa, lo cual complicará aun más la posibilidad de entrada de Turquía en Europa.

¿Qué tenemos si vemos la situación a través del prisma de las relaciones de Turquía con los Estados Unidos? Es que EEUU es su primer aliado. El problema es que si se lleva a cabo en plena medida la amplia operación militar turca, EEUU se verá en una situación bastante complicada. No puede abandonar a su suerte a los kurdos de Iraq que son sus únicos aliados fieles y seguros en el sufrido Iraq.

De todos es sabido que antes de la guerra los kurdos esperaban la llegada de los norteamericanos como maná del cielo, sabiendo que acabarían con el régimen de Sadam Husein. Y ahora dejarlos desamparados, cerrar los ojos a la masacre de que pueden caer víctimas a manos del Ejército turco significaría, según cree el orientalista ruso, perder al único aliado fiel en Iraq. ¿Qué puede haber peor que eso? Mas, por otra parte, Turquía no es un aliado menos importante de EEUU.

Los norteamericanos podrán hacer algo para proteger a los kurdos de Iraq en caso de operación militar. Es que no se trata de los kurdos separatistas del PKK sino de los kurdos iraquíes, subraya Mirski. Si las fuerzas armadas de los kurdos de Iraq salen al campo este, a juicio del experto ruso, complicará gravemente la situación para EEUU. Actualmente en esta zona no hay tropas norteamericanas. Cuesta trabajo imaginar qué puede suceder si para salvar a los kurdos de Iraq las tropas norteamericanas se desplazan hacia el Kurdistán iraquí y estalla un choque con el Ejército turco, un choque entre dos miembros de la OTAN.

Mirski piensa que EEUU puede verse entre la espada y la pared y frente a un problema muy grave. Si bien, añade, el Gobierno turco también se da cuenta de que EEUU jamás le perdonará a Turquía si ésta la involucra en una situación en que “esta cosa es mala pero aquella tampoco es mejor”, cuando “no se puede abandonar a los kurdos a su suerte pero tampoco se puede defenderlos”.

Desde luego que la invasión turca al Kurdistán iraquí será calificada como agresión contra el Iraq soberano. No cabe duda de que el Ejército iraquí adoptará medidas pertinentes para defender el territorio soberano del país. Pero, ¿hasta qué medida esta defensa será eficaz? El Ejército iraquí no está aún en condiciones de cumplir su misión de combatir el terrorismo en ninguna de las regiones del país.

Para resumir lo anterior, Mirski llega a la conclusión de que los únicos a quienes conviene la operación militar de Turquía es a los propios comandos del PKK. ¿Por qué? Pues porque aunque cuando sus bases quedan destruidas por el Ejército turco y parte considerable del Kurdistán iraquí queda ocupada ello no significa el fin de su lucha. Ellos son guerrilleros. Se adentrarán en los montes y se reagruparán. Están dispuestos a sufrir bajas y a llevar una guerra larga para que al fin y al cabo puedan lograr que las zonas de Kurdistán turco se separen de Turquía y crear su propio Estado independiente. Son fanáticos y extremistas, dispuestos a dar el todo por el todo- les conviene que el Ejército turco entre y ocupe Kurdistán. En tal caso serán víctimas de la agresión turca y pueden contar con un fuerte y largo apoyo por parte de sus hermanos: los kurdos de Iraq. Es que son un mismo pueblo.

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