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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Por amor

Pascual Mogica
Pascual Mogica
miércoles, 31 de octubre de 2007, 00:35 h (CET)
Rajoy se lo pasó “pipa” el pasado sábado en Valencia. El acto de exaltación a la bandera, yo creía que la cosa iba por la proclamación de Rajoy como candidato a la presidencia del Gobierno, resultó todo un éxito. Había banderas de España por todas partes. Posiblemente fuera por este hecho por el que Rajoy afirmara que se presentaba a las elecciones “por amor a España” y no por intentar que la calidad de vida de los españoles mejore. Esto es secundario. Aquí de lo que se trata es de lograr que aquel himno falangista perviva en el recuerdo de los nostálgicos. Si, ya sabe usted, ese que, haciendo polvo las reglas ortográficas, para que rimara, decía:”Banderí, banderá, banderá la-la, de nuestra patriá”. Es decir que ponía las tildes donde no cabían ni debían estar. Por cierto que nunca llegué a entender, posiblemente por mis pocos años, por qué nos suspendían cuando teníamos faltas de ortografía y sin embargo nos hacían cantar esa canción con esos “tonos” ortográficos tan escandalosamente audibles.

Pero es que los del PP todo lo hacen por amor. Recuerdo que allá por febrero del 99 el rector de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), nombraba a la esposa del entonces conseller de Presidencia del Consell y hoy presidente de la Diputación Provincial de Alicante, José Joaquín Ripoll, eran los tiempos en que Zaplana ostentaba la presidencia de la Generalitat Valenciana, nombraba a la esposa de Ripoll, repito, asesora personal del rector de la UMH. Esto, como es natural, aunque no era nada nuevo, aquí en la provincia de Alicante todas las esposas de altos cargos del PP fueron “enchufadas”, dicho sea con la acepción más literal del término, provocó la reacción de la oposición que increpó a Ripoll sobre este hecho al propio tiempo que le exigía una explicación. Efectivamente, el conseller de Presidencia, Ripoll, dio cumplida cuenta a la oposición, y lo hizo con pocas palabras, o lo que es lo mismo, en corto y de frente, como los grandes toreros. Ripoll se presentó ante los medios de comunicación y comenzó diciendo: “Voy a hacer una declaración de amor” para continuar manifestando que “debía a su mujer en gran parte sus éxitos en el mundo de la política”. Añadiendo: “Posiblemente si no estuviera casado con ella no sería conseller de Presidencia”. O sea que esto, al margen de que puede considerarse la explicación más inusual, más pintoresca y más cargada de frescura de un caso de claro enchufismo, demuestra que en todas y cada una de las actuaciones que generan los altos cargos del PP son movidas por ese sentimiento tan bonito y tan limpio como es el del amor. Aunque hay que reconocer que hay quien mata por amor. Ya sabe usted aquello que dice que “quien bien te quiere, te hará sufrir” y que “hay amores que matan”. Es de esperar que lo de Rajoy sea “amor del bueno” como dice aquella canción ranchera.

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