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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

La caída del socialismo: con Z de 'Zocavón'

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
martes, 30 de octubre de 2007, 00:43 h (CET)
Menuda la que se ha liado en la sufrida Barcelona, convertida ya en símbolo español del estruendoso hundimiento del socialismo, el pesebre y la chapuza, que en Europa se hundieron entre la indignidad, la vileza y exclamaciones de sorpresa y ayes compungidos de la izquierda junto con los cascotes del muro de Berlín.

Y es que en el oasis del intervencionismo brutal, el nacional-socialismo y el veinte por cien el día que no hay retrasos en el aeropuerto del Prat porque no funcionan los paneles informativos es que hay que cortar varias líneas principales de cercanías porque las obras del AVE, que tienen que llegar a Barcelona el 21 de diciembre “como sea” (este “como sea” podría pasar por oficiar una electoralista inauguración en El Prat aunque las obras prosigan en Sants), han armado una buena zapatiesta. O se va la luz. O se hunden diez metros de andén. O hay atascos kilométricos. O se pierden los autobuses habilitados como alternativa al tren de cercanías. O aparecen grietas en numerosos edificios… Por no hablar del hundimiento de todo un barrio como sucedió –silencio estruendoso de la prensa catalana inclusive- en El Carmelo.

Cuando el derrumbe –ya les digo que es una metáfora perfecta de la caída del socialismo- era ya imposible de ocultar, tardaron poco tal y como era de suponer, los socialistas en buscar un culpable, en este caso la empresa OHL (¡maldito capitalismo!, proclaman los socialistas en coro, inmunes a los escombros causados por su acción de gobierno. Escombros que, una vez más, se derrumban sobre las cabezas de los ciudadanos). Empresa cuyo contrato, curiosamente y, pese a lo inicialmente anunciado a bombo y platillo, con la SER oficiando cual imán en el minarete colectivista, no va a ser rescindido unilateralmente por la administración. Administración pública que, por supuesto, nada tiene que ver en el desaguisado pese a que ZP, en un acto de magnanimidad presidencial, haya reconocido que ha habido “fallos”.

Y es que ya se sabe que el socialismo jamás es responsable de los desastres –irremediables por otra parte- que provoca. ¿O no leemos y escuchamos casi a diario justificaciones, a cada cual más estrambótica y falsaria, acerca de lo acontecido tras el telón de acero? ¿Acaso no se pretende enseñar a nuestros jóvenes que en realidad lo que cayó en Berlín fue el liberalismo? ¿A qué tanto revuelo cuando un medio de comunicación que ya no es el independiente de la mañana califica al Che –ese icono progre color rojo sangre- de asesino como en efecto lo fue?¿No estamos acaso ya acostumbrados a leer que lo de Stalin, Pol Pot o Mao no fueron representantes del verdadero socialismo, que aún está sin realizar?

Y es que al socialismo jamás hay que medirlo por sus resultados sino por sus bellos ideales. Aunque estos jamás se cumplan y por el camino sólo queden hambre, crímenes, miseria o socavones.

Pues allí mismo, en el lugar en que la clase política dirigente anda preocupadísima porque los pequeños comercios rotulen en catalán, los niños hablen catalán en el recreo, que a Josep LLuís nadie lo llame José Luis o los futbolistas del Barcelona sean subtitulados, se presentó el domingo por la mañana y por sorpresa el presidente del gobierno después de que la simpar “zocializta” responsable del Ministerio de Fomento asegurara, cual crítico con la retirada de tropas de Irak, que ella no dimitía porque, oiga usted, es que salir corriendo es de cobardes. Pues fue marcharse de allí Z y aparecer un nuevo socavón. Qué imagen. Con Z de zocializmo. Con G de gafe.

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