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Irrechazable
Daniel Lázaro
Seis millones de euros, a ciento sesenta y seis pesetas el euro... sí, mil millones de pesetillas, como dirían algunos, de las de antes, aunque yo prefiero decir de las que todavía andan en nuestros pensamientos. No puedo entender que existan críticas a la marcha de Juande. Quizá un poco –o mucha- envidia si que podamos tener, pero de ahí a no ver que cualquiera de nosotros hubiera actuado como el de Pedro Muñoz... seguramente con muchísima más celeridad.
Hasta la llegada al Sevilla, Juande era un técnico con reputación entre los modestos de España. Empezó a entrenar a comienzos de los noventa en Alicante, con Ilicitano y Alcoyano, dos míticos donde los haya. Desde entonces comenzó a migrar por España de año en año. Estuvo a punto de ascender a Segunda con el Levante –miren donde está ahora- y al año siguiente ascendió a Primera al Logroñés. Todavía era muy pronto para debutar en Primera y tuvo que quedarse con el Barça B. Su peor temporada –descenso a 2ªB-. Pero continuó en Segunda y por poco no logró el ascenso del Lleida.
Tras su paso por el Camp d'Esports, por fin iba a estar más de un año consecutivo en el mismo club. Hasta tres los que estuvo entrenando en Vallecas. Buen síntoma. En el primero lo subió, después lo consolidó y en la tercera ¡lo llevó a los cuartos de la UEFA! Quién le iba a decir al aficionado rayista que iba a ser el Alavés quien los eliminase.
Que me voy de tema. Juande volvió a las andadas. Es decir, un año, un equipo. En el Betis, a la UEFA –regalo para el nuevo entrenador que lo sustituiría-, en el Espanyol, ni le dio tiempo a asentarse –cesado tras cinco encuentros- y a media tabla con el Málaga.
Sabático tiempo se tomó antes de volver a Hispalis, ¡para llevar el mando del Sevilla! ¿Hace falta que les enumere lo que ha conseguido allí? No lo creo. Resumiendo, el Sevilla ha sido el 'mejor equipo del mundo 2006'.
Y ahora se acabó. Ya no lo tenemos en España. Y los Spurs han pagado un pastón por él. A lo mejor es que aquí no se valora en tanta medida el trabajo de un entrenador. Aquí se prefiere gastar el 'poco' dinero que se posee en 'jugones' como Ronaldinho, Kaká, Robinho... y quizá ahí tengamos el primer fallo. Debemos preguntarnos si es mejor tener once cracks u once jugadores 'simplemente' buenos muy bien colocados en el campo. El sevillismo lo está empezando a notar, y eso que todavía no han jugado sin él. Algo haría Juande en este equipo, que empezó a ganar con su llegada.
El amigo dinero es el más poderoso de esta vida contemporánea. Fíjense que hace cambiar Sevilla por Londres. Ya lo hizo Reyes y se volvió horrorizado. ¿Le pasará lo mismo al señor Ramos? No lo creo. Ni lo espero. Allí lo quieren. Él quiere este nuevo proyecto. Ojalá triunfe. Suerte.
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