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Razones de Aznar e Ibarretxe

Wifredo Espina
Wifredo Espina
@wifredoespina
miércoles, 24 de octubre de 2007, 10:40 h (CET)
Los extremos se tocan. Aznar e Ibarretxe coinciden en una dura crítica a Zapatero. Desde puntos de vista contrarios, naturalmente. Ambos descalifican la política del presidente del Gobierno. En este caso, respecto a su actitud sobre los nacionalismos periféricos.

Para Aznar resulta "inexplicable e incomprensible" que “el Gobierno de la nación acepte las posiciones nacionalistas, es decir, la idea de que lo que decida la parte es válido para el todo, y que en cambio el todo, es decir, la nación española, no tiene derecho a decidir sobre su propia continuidad". "No creo que exista un precedente histórico en el mundo donde un Gobierno de la nación se convierte en agente para acabar con la propia existencia del Estado".

Y pone como ejemplo, las palabras de Zapatero tras su entrevista con Ibarretxe, cuando le instó a lograr un acuerdo entre los partidos vascos antes de volver a plantear el referéndum ilegal: "¿Qué quiere decir? ¿Que si usted me trae un acuerdo entre vascos los demás españoles no tienen derecho a opinar?". Que eso lo quieran los nacionalistas, pase, pero que además lo propugne el Gobierno "es un error espectacular": "Se quiere que la decisión sea sólo de los nacionalistas".

Por su parte, Ibarrentxe, tras aquella entrevista, sigue propugnando la “legitimidad” de los vascos a decidir sobre su futuro, a través del proceso que propone. "El primer paso es de pacto político con el presidente español", el segundo será su "ratificación" por el Parlamento Vasco y el tercero una "consulta" a los ciudadanos vascos.

Pero el lehendakari anuncia que en este proceso tendrá cuidado con "las canciones para engañabobos" que pueda lanzarle Zapatero pues, ¿por qué deberá creer "a quien no ha cumplido su palabra con Cataluña", refiriéndose a la afirmación de Zapatero de que respetaría el estatuto que se aprobó por consenso en Cataluña.

Si mi mano tendida "no se acepta", yo "seguiré caminando", agrega Ibarretxe, para quien resulta "imposible" comprender que se le llegue a negar un diálogo con el presidente "sobre lo mismo que acaba de negociar con ETA".

En el fondo de estas dos duras críticas a Zapatero, que sin duda actúa con tacticismo y frivolidad imprópios de un presidente de Gobierno, hay dos conceptos erróneos. Aznar, desde su nacionalismo centralista, confunde “nación” con “Estado”; pues nada impide que dentro de un Estado puedan convivir distintas naciones o pueblos con su propia personalidad. Y Ibarretxe quiere enfrentar los conceptos de “legitimidad” y “legalidad”; es decir, cree que debe prevalecer su concepción de “legitimidad” del los vascos a la “autodeterminación” por encima de la legalidad democráticamente expresada en el referéndum que aprobó masivamente la actual Constitución, con lo cual viene a decir que ni esta Constitución ni el vigente Estado de derecho son “legítimos”., lo que ya es decir.

Si la posicón de Aznar puede llevarnos a negar la realidad y, por tanto, a un callejón sin salida, la de Ibarretxe nos aboca directamente a la confrontación y al caos. Mientras la empanada mental del “engañabobos” con Z, está conduciendo peligrosamente al país a ninguna parte.

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Wifredo Espina es periodista y exdirector del Centre d’Investigació de la Comunicació.

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