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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

El mundial del Rugby y sus efectos en la política británica e internacional

Isaac Bigio
Isaac Bigio
martes, 23 de octubre de 2007, 23:12 h (CET)
El Sábado 20 se reunieron en París los mandatarios de las tres mayores potencias militares del mundo que están entre los meridianos cero y veinte. El primer ministro británico Gordon Brown, el presidente francés Nicolás Sarkozy y el presidente sudafricano Thabo Mbeki se encontraron, pero no para centrarse en discusiones sobre política, armas o economía, sino para entregar los premios a los dos primeros equipos del Mundial de Rugby Francia 2007.

Tanto Sarkozy como Brown recién han llegado a sus cargos y esperaban que sus equipos vencieran para así darles un gran debut a sus mandatos. En París la torre Eiffel quedó adornada con un balón ovalado y se colocaron pantallas gigantes en varias partes. Entre éstas y los espectadores que llenaron el estadio central hubo más de un tercio de millón de asistentes. Unos 60,000 ingleses viajaron a la ciudad luz para ver a su selección, aunque las entradas al match final pudieron ser vendidas en más de $US 15,000 (£7,000).

Mientras la economía y el turismo en Francia se beneficiaban de esa copa, el sindicato del transporte paralizó muchos servicios del metro y del tren buscando sacar provecho de ello para pedir mejoras laborales y perforar los planes de reformas monetaristas de Sarkozy.

Brown y los nietos de la reina británica estuvieron en el estadio avivando a su selección. El premier urgía de una victoria. Hace 4 años, cuando Inglaterra ganó su primer mundial de rugby, el gobierno de Blair y Brown pasó un buen momento mientras que unas 500,000 personas salieron a las calles a recibir al triunfante elenco inglés.

Cuando Brown tenía 16 años perdió un ojo jugando rugby y él ahora pensaba que un triunfo inglés en ese deporte le devolvería parte del buen ojo con el que sus gobernados le habían estado viendo durante los primeros cien días de su gestión.

Hace medio mes Brown pasó por su momento de mayor popularidad cuando su partido hizo su conferencia anual y estaba a diez o más puntos de ventaja en las encuestas sobre sus rivales conservadores. Sin embargo, al jugar con la idea de convocar elecciones anticipadas su partido cometió errores (además de perder un millón de libras). Cuando los laboristas quisieron recuperarse de su bajón en las encuestas copiando varias recetas tributarias de sus rivales ‘tories’ no hicieron más que potenciar más a sus detractores quienes les reclaman que mejor sería que les dejaran a ellos decretar las tesis que ellos originaron.

Brown empieza la última semana de Octubre sin que sus estrellas hubiesen triunfado en el rugby o el automovilismo y sin que tenga circo que mostrar, en circunstancias en las que esta semana habrá mucho debate debido al anteproyecto de reforma de la Unión Europea, el mismo que los conservadores exigen que sea sometido a referendo.

La victoria sudafricana
Inglaterra no pudo convertirse en la primera nación en retener la copa del Rugby. La victoria sudafricana tendrá muchas repercusiones sociales y políticas en la nación más rica del continente negro y la cual fuera la más racista del planeta.

Quien observaba los partidos de rugby notaba rápidamente algo que sobresalía: la inmensa mayoría de los jugadores y de los hinchas del rugby sudafricano eran blancos. En esta república donde el 80% de su población son de color, trece de sus quince titulares son de origen europeo. Mientras que en las selecciones europeas de fútbol se suele ver más caras negras que el promedio de la población de ese país (lo cual expresa que ese deporte es una forma de ascenso social para las minorías de raíz africana) en Sudáfrica ocurre lo inverso.

Allí el rugby es el juego de los colegios privados para la élite blanca. Hasta hace más de una década la mayoría negra de Sudáfrica le consideraba el deporte de sus opresores y solía pedir la victoria de cualquier equipo que jugara contra ellos. Aún hoy el símbolo de la selección sudafricana de fútbol es una gacela y sus colores son verde con oro, muy distintos a los símbolos y colores de esta república liderada por los discípulos de Mandela.

Los descendientes blancos de los colonizadores británicos y de los bóeres (quienes hace 105 años fueron cruelmente aplastados por las tropas inglesas) son quienes más han festejado el triunfo. Para ellos es una reivindicación de su etnia y de su rol en Sudáfrica. Para el gobernante Congreso Nacional Africano apoyar a las ‘gacelas’ es una forma de buscar una reconciliación entre razas. Cuando los jugadores blancos sudafricanos lanzaron en hombros al presidente Mbeki quien mostraba en alto el trofeo obtenido, esto fue entendido por muchos como un reconocimiento que hace la antigua raza dominante a la mayoría de color. Sin embargo, para las grandes mayorías sudafricanas sus condiciones sociales poco han cambiado tras el fin nominal del ‘apartheid’ y lo acontecido no es algo que les atraiga mucho.

Las mayorías sudafricanas tenderán a usar el fútbol como un deporte que les exprese y tratarán de hacer el Mundial del balompié 2010 como una forma de mostrar su nuevo orgullo. En tres años los ojos del deporte mundial serán puestos en una república que intentará mostrar sus intentos de dejar de haber sido el país más segregacionista del mundo.

Los mundiales de rugby
Este certamen se juega cada cuatro años y justo en el año impar que media entre el que corresponde a los mundiales de fútbol y al de las olimpiadas. Si bien estos juegos no despiertan el entusiasmo universal del balompié o de los juegos de todas las disciplinas, su influencia viene creciendo. Recién hace 20 años el primero de los cinco torneos que ha tenido el rugby unido internacional.

Si las olimpiadas y los mundiales de fútbol han padecido de guerras y vetos políticos a ciertas naciones, el mundial de rugby se ha librado de ellos y ha aparecido casi con el inicio del fin de la guerra fría.

El rugby es una variante del fútbol. Hasta la mitad del siglo XIX muchos equipos solían jugar las variantes del balompié que se jugaban solo con los pies y las que usaban las manos. Con el tiempo ambas disciplinas se escindieron. El fútbol asociado y el rugby tienen en común el uso de canchas grandes dominados por arcos en donde se confrontan dos equipos tras un balón y el arbitraje de un referí y dos jueces de línea.

Sin embargo, mientras el fútbol pena el uso de las manos y de las zancadillas, el rugby alienta el uso reglamentado de ello. Mientras en el soccer solo el arquero usa las manos, en el rugby no hay portero y todos sus jugadores pueden usar sus manos para lanzar la pelota o correr con ella. Si en el fútbol el gol se mete con una patada adentro del arco, en el rugby s ele hace con un patadón que debe pasar por encima del arco, el cual tiene grandes postes por encima de éste.

Mientras en el soccer se sanciona el hecho que la bola salga de la línea donde está el arco en el rugby el puntaje máximo se da cuando un jugador atacante cruza sobre la línea final y se zambulle tras ésta con la pelota ovalada. Esta acción produce 5 puntos y el derecho a disparar luego un fácil tiro al arco que suele otorgar un extra de dos puntos. Cuando un jugador patea el balón por encima del arco (ya sea en medio del juego o cobrando un penal) se cobran tres puntos.

Por su propia naturaleza el fútbol es un deporte apto para gente de toda clase de físicos. Sin embargo, el rugby requiere de mucha rudeza corporal. Ningún otro deporte que se juegue a nivel internacional despierta tanto parecido a una guerra campal como éste. Todos sus jugadores deben tener grandes y acorazados pechos y los partidos están llenos de choques, empujadas y sangre. Cuando un jugador tiene la pelota los rivales debe tirársele encima para anularlo y sus compañeros también salen a defenderlo arrojándose sobre sus ‘captores’. Posiblemente ningún otro juego de equipos requiera de tanta disciplina, coordinación y violencia pautada como el rugby.

Este tiene dos variantes: la unión y la liga. El primero es el más popular y también es el deporte hermano del fútbol que más estadios llena a nivel del globo.

Hay unos cien países afiliados a la confederación del rugby. Mientras que todos los mundiales del fútbol desde su primera copa en 1930 solo han tenido en sus finales a países de los actuales Mercosur y de la Unión Europea, en los cinco mundiales de rugby que ha habido desde su primera copa en 1987 en las finales ha habido equipos de tres continentes (Europa, África y Oceanía).

El rugby se ha hecho popular particularmente en los tres países anglo-parlantes del hemisferio sur: Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. Aún sigue siendo un deporte costoso y jugado sobre todo por blancos. Si bien hay un creciente número de jugadores polinesios aún éste no pega mucha en poblaciones de origen negro, asiático o amerindio.

Por sus propias características el rugby no puede convertirse como su hermano el fútbol en el deporte de la globalización, sin embargo, su influencia internacional crece.

Una novedad que tiene este deporte (y que tal vez el fútbol podría imitar) es que se permite que haya un video movible que recorre tras un riel en partes claves de la cancha. Esto, que permite una mejor visión al telespectador, es usado por un juzgado especial para dirimir sobre jugadas importantes. Por ejemplo, en el partido final Inglaterra-Sudáfrica el video-juez anuló cinco claves puntos para los ingleses. Muchos en Reino Unido aseguran que si en el ‘soccer’ hubiese habido este tipo de jurado electrónico Argentina no les hubiera eliminado en un pasado mundial con su famoso gol de mano.

Argentina quedó tercera
Este mundial estuvo cerca de haber culminado con una final en la que se encontrasen Inglaterra con Argentina. Este match hubiera estado de película pues tras los golpes que se dieran cada uno de sus respectivas selecciones habría millones de hinchas en ambos lados que se estuviesen recordando de la Guerra de las Malvinas de hace 25 años y de los conflictos que hoy tiene Buenos Aires con Londres a raíz de los intentos de Westminster de autorizar exploraciones de gas en las ‘Falklands’ y de anexarse un millón de kilómetros cuadrados de la Antártida que Argentina y Chile reclaman como suyos.

Argentina hizo un buen papel en el rugby pues quedó tercero e hizo que por primera vez Sudamérica entre a una semifinal de dicho deporte. Sin embargo, fue Sudáfrica quien primero le eliminó y luego derrotó a quienes le ganaron en las Malvinas.

El buen desempeño gaucho podrá querer ser usado por el presidente Kirchner quien espera que su esposa sea la primera dama en el mundo que sea electa a la presidencia.

El rugby no ha despertado pasiones en América Latina (salvo para los hinchas de Argentina) pero sí en ambas márgenes del canal y sus efectos se harán sentir en los próximas días. En Francia Sarkozy querrá vengarse de la huelga de los transportistas y en Inglaterra Brown no podrá ofrecer una victoria nacional para buscar torear la embestida de la oposición.

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