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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Tinglado para ignorantes

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 22 de octubre de 2007, 09:00 h (CET)
“Si llevan agua / son ríos. / Si no, / son caminos”. Humberto Ak´abal


Es decir, llevan algo en su interior o permanecen inertes, ajenos a las andanzas de otras gentes. Por lo demás, aunque pareciera fácil la distinción, si arrastran agua o no; hemos alcanzado elevadas cotas de BOBALICONERÍA, incapacitados para la distinción de esas figuras tan elementales, caminos o ríos. Ahora los barrancos se disimulan, están cegados por las inclementes construcciones urbanísticas, con los consiguientes apuros cuando llueve de verdad como en los recientes aguaceros. Los caminos estan invadidos y cuesta identificarlos, tanto si nos referimos a los viales, como a los mentales. Y los ríos, conducen tantas calamidades que uno no precisa bien las definiciones.

Cuando observemos los comportamientos de los entornos más inmediatos, enseguida percibiremos unos personajes muy ladinos cuyo objetivo destacado es el de embaucarnos, con ofrecimientos de ENTES INEXISTENTES, realidades del género idiota o ensoñaciones desquiciadas. Cuando esto ocurre entre cargos de responsabilidad –Jefes de gobierno, ministros, directores de instituciones o gente influyente-, los trastornos derivados adquirirán proporciones fuera de lo previsto. Sólo se precisa un poco de atención para detectarlos.

Con su perspicacia y humor, Cervantes destapó estos comportamientos en su entremés “El retablo de las maravillas”. El entramado, si breve, permitirá reírse un rato por que parece escrito en el 2007.¡Son tantas las similitudes del argumento con lo contemporáneo! Nada tienen que ver los encumbrados títulos, de gobernador, presidente o comandante, para formar parte con todo derecho de la exposición de despropósitos. Se muestra un retablo con todas las maravillas imaginadas; otra “pequeña” cuestión es que no existan tales.

Allí se habla de agua, que no existe, pero algunos se sienten mojados, salpicados al menos. El pequeño músico Rabelín, sí toca el instrumento, aunque no sea músico de verdad. El Gobernador es entendido e ilustrado en el diluvio de Sevilla. También asustan con los toros y leones, osos y ratones, a punto para salir a escena; agitan a los espectadores, si bien los animales no existen, forman parte de la ficción engañosa y fraudulenta. La obra con esas genialidades es atribuida a Tontonelo. Repasen ustedes si de la A a la Z se observan “Tontonelos” con retablos aún más increíbles que el cervantino; por cierto, con mucha más cantidad de público, si no crédulo, sí tolerante y colaboracionista con la engañifa, con móviles e Internet incluídos; asombrosamente permisivos con los engaños y los retablos contemporáneos.

Disfrutamos o padecemos, no vayámos a hurgar demasiado en las intenciones o finalidades, con esta especie de alardes o simples tomaduras de pelo consentidas. Discrepo de esa cantilena de la EVIDENCIA. Si acaso, convengo en lo evidente del mangoneo y la mascarada desbordados, por que otras evidencias … Lo superfluo es elevado a los grandes pedestales oficiales. Pretenden indicarme como debo interpretar los muertos durante la República, la guerra, la feroz represión franquista, Paracuellos, servilismos o disfraces. ¡Qué quieren que les diga! Prefiero brindar por la actitud superadora, por Adolfo Suárez y actitudes de ese calibre. No hay equivocación posible, es rigurosamente evidente el retroceso en los planteamientos.

No hay un día libre de representación, se levanta el telón ofreciendo nuevas y supuestas maravillas, con elucubraciones insospechadas y cretinas; qué pocas veces se trata de realidades fascinantes. ¿Qué me dicen del escenario de la ONU y sus escenificaciones? En estos días sonó estrepitosamente su silencio ante las torturas y masacres sobre los monjes, los templos vaciados y las medallas delatoras en el pecho de los militares. ¿Así se forja el mejor concepto de la ONU? No la menciono por ser la única, ni tampoco la peor de sus actuaciones colectivas. Nos sirve de ejemplo para la denuncia de unas parafernalias poco consistentes. Es otro tinglado de una justificación indecisa, pero consentido y presentado como un foro de autoridad y respeto. Cómo intuía este Cervantes la trabazón de algunos comportamientos humanos.

Otras panoplias, como escudos, tras la que se parapetan los poderosos manipuladores es el tan manido DIÁLOGO. Ni más ni menos que un nuevo retablo de las maravillas, con más miserias y menos maravillas de lo pregonado. No achaquemos al diálogo culpas ajenas, quienes se sirven de él, con frecuencia olvidan primero y aplican después su malicia. El olvido les conduce a la puesta en práctica de 5 defectos que convierten al diálogo en otra cosa. Citemos el “empecinamiento” como la espina tozuda y opuesta al acercamiento, el “exclusivismo” de corte parcial y de muy difícil mezcla, la “ignorancia” cuya exhibición no era necesaria, la “inverecundia” como desvergüenza chabacana aunque se disfrace de finuras y acabemos con la poca honradez de la “mentira” expuesta y exhibida como flor. El diálogo ofrecido en la introducción publicista se transformó en discusión, enfrentamiento y estupidez. Buena será la confianza en un diálogo auténtico. ¿O no?

Si dirigimos la mirada al ARTE, preguntaré primero si nos referimos a la versión populista de esa repetida muletilla del todo es arte, pequeñito, eso sí; o bien intentamos una referencia a expresiones más ambiciosas. Buena pregunta esa, qué nos presentan y consideramos como Arte. Tenemos ejemplos nefastos estos días, de museos encumbrados, con unas manifestaciones provocativas e impropias, de tintes más bien impresentables. De nuevo me dirijo al retablo de los engaños y las miserias. Ofendidos y humillados los unos -Se pretendía la inclusión de imágenes radiográficas de Miguel Ángel Blanco en el retablo-; aireando a la vez otros ambientes de hosca presencia. Aquí la disyuntiva es entre Arte o provocación.

Con cierta añoranza iniciaba su discurso Doris Lessing en el Oviedo de hace unos años: “Érase una vez un tiempo –Y parece muy lejano ya- en el que existía una figura respetada, la persona culta”. Con los tinglados mencionados en los párrafos precedentes, ni la cultura, ni el respeto como tal, mantienen lugares de prestigio. Las controversias, junto con la malversación de ideas, nos abocan a unos ambientes turbulentos y confusos; recurramos a otro discurso en Oviedo y en el mismo día, este de George Steiner: “Los sueños son el campo neutral de las contradicciones”. Ocurre sin embargo, que los sueños son muy calderonianos y vaporosos. ¿No podremos consolidar algo más acá de los sueños?

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Es un filósofo presocrático que ha especulado acerca del mundo y de la realidad humana
 
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