Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Hablemos sin tapujos  

Si quieren nuestro voto que se retraten

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 20 de octubre de 2007, 23:59 h (CET)
No nos comprenden o prefieren no comprendernos. Es evidente que esta clase política que tenemos que soportar los ciudadanos de a pie, está fabricada de otro material que el del resto de los ciudadanos que poblamos este país. No les estamos pidiendo que se conviertan en nuestros protectores, que nos quieran comprar con limosnas como aquellos reyes y caudillos, ricos y opulentos, que iban por las calles de las ciudades tirando monedas de plata para que luego, los súbditos agradecidos, les acompañaran en sus aventuras bélicas. Muchos de ellos pagaban con la muerte aquel agradecimiento que sólo servía para que quienes habían promovido la guerra se hicieran más poderosos o, si perdían, aquellos siervos que les habían apoyado se convirtieran en los esclavos de los vencedores –mal en un caso y mal en el otro –; ni tan siquiera les exigimos que sean honrados y nos digan la verdad; lo único que nos interesa saber es cómo van a solucionar problemas importantes que, de una forma u otra, nos afectan a todos y de los que dependen nuestro futuro y el de nuestros hijos. A ver si se enteran, no queremos el Estado protector y benevolente; queremos que se ocupe de aquellos menesteres de los que los ciudadanos no podemos alcanzar por superar nuestras limitadas capacidades.

El ciudadano necesita autonomía para desenvolverse en la vida o, lo que es lo mismo, libertad para escoger su destino y para pensar. Estos dos derechos están recogidos en la Constitución por la que nos regimos, pero, vean ustedes, que parece que no entra concederlos dentro de la filosofía de los que nos gobiernan, que están empeñados en recortárnoslos. Observemos, por ejemplo, lo que nos gustaría a los electores: que los partidos mayoritarios, los que debieran turnarse en el Gobierno si jugaran limpio, nos explicaran, con toda claridad, qué es lo que piensan acerca de la enseñanza. Que en España la enseñanza es un desastre, es sabido por todos; qué la indisciplina está generalizada en todas las aulas, es una verdad incuestionable; que hay profesores que en vez de impartir la asignatura se dedican a politizar al alumnado no se pone en cuestión y que, los alumnos, cada vez salen menos preparados y más asilvestrados cuando terminan sus estudios, está demostrado y así nos lo hacen saber desde el resto de Europa que en, sus estudios sobre enseñanza, nos ponen en el pelotón de los torpes. Ahora hace falta que cada partido nos aleccione sobre las soluciones que propone para cambiar este triste panorama y de qué medios se va a valer para evitar, si es que gobierna, que, en el futuro, se repita este mal endémico de una enseñanza deficiente y politizada.

Los padres de familia no quieren que el Estado les usurpe sus funciones y lo que le piden es que haya profesores bien formados; que se mantenga la disciplina en las aulas para que los jóvenes aprendan y aprovechen el tiempo; que los colegios estén dotados de los medios modernos utilizados para la enseñanza y provistos de los adelantos electrónicos y científicos precisos para que su formación sea integral. No desean, y es público el rechazo de la mayoría de ellos, que el Gobierno quiera impartir su credo político a niños que no tienen la madurez precisa para saber distinguir entre lo bueno de la asignatura y lo inmoral o rechazable que hay en ella. No se puede jugar con la Constitución para buscar el adoctrinamiento de la juventud ni mucho menos imponerlo a la fuerza. Este es un punto que nos gustaría que aclararan estos que nos piden el voto y, si pudiera ser, ante notario.

Otra cuestión candente, la de la lengua. En este tema el pasteleo de ambos partidos llega a cotas de lo sainetero. Ambos han incurrido en errores garrafales que, con el tiempo y la inestimable ayuda de los nacionalistas catalanes y vascos, a los que últimamente se les han añadido los gallegos; han logrado crear el máximo confusionismo entre los españoles o, al menos, entre los que todavía nos tenemos como tales. Es cierto que el señor A.Suarez, que tanto hizo por España y por una transición pacífica, después de la muerte del general Franco, tuvo que apechugar, mal que bien, con las imposiciones que la izquierda de Felipe González y Santiago Carrillo, actuando de portavoces de los Pujol y compañía, le exigieron para aceptar la Constitución de 1978 por medio de la cual la derecha se rindió a sus seculares enemigos permitiendo hasta que la Pasionaria fuera la presidenta del Parlamento ( por su edad, que no por otros “méritos”).

Las autonomías fueron un mal con el que tuvo que transigir don Adolfo, y si hubiera el dispuesto del poder de la adivinación, seguro que no lo hubiera hecho; porque pasados casi cuarenta años desde la promulgación de la Carta Magna, nos vemos abocados a un nuevo conflicto derivado de las excesivas facultades y concesiones que se les han dado a las llamadas autonomías históricas. Los ciudadanos hemos llegado a estar hartos de esta eterna pugna, inconstitucional pugna, sostenida entre los que quieren excluir el castellano de la enseñanza y del uso corriente en determinadas regiones y aquellos, que amparados por lo establecido en aquel cuerpo legal, están convencidos y exigen que el castellano, como lengua cuyo conocimiento se exige a todos los españoles, sea amparada y protegida por el Estado, asegurando a todos los españoles el poder de recibir educación en la misma y tenerla como lengua vehicular en cualquiera de las autonomías españolas. Y aquí es donde queremos ver al PP y al PSOE destaparse. Es preciso que se dejen de monsergas y, antes de las elecciones, nos garanticen a los ciudadanos cuál va a ser su deriva en la cuestión lingüística en el caso de accedan al poder. No valen medias palabras y excusas de mal pagador, deben retratarse porque los electores de las distintas tendencias tienen derecho a saber, antes de depositar su voto, lo que va a suceder con el idioma. El electorado ha llegado a un punto que precisa de propuestas claras, sin tapujos ni segundas intenciones; no ocurra como con ZP que dijo que continuaría la política antiterrorista establecida en el Pacto por las libertades y la Ley de partidos y miren ustedes como ha acabado. Sean ustedes serios.

Noticias relacionadas

Pedro Sánchez y el sexo de otro Sánchez, "el Lute"

La Sesión del Pleno del Congreso de los Diputados número 162 fue atípica

Más dinero para Sanidad

Eliminación del copago, cubrir las bajas de médicos rápidamente, contratación de más médicos y personal sanitario es lo que se necesita ya y hablo de España

Toques exigentes

La magia de los toques exigentes hay que desearla; pero sobre todo practicarla

La navidad de los sesenta

Es saludable recordar viejos tiempos

El título de los padres de Felipe VI

Don Juan Carlos y Doña Sofía son reyes honoríficos
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris