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Etiquetas:   Carta al director  

El uso político de las fiestas nacionales por parte del PP

Mario López Sellés (Madrid)
Mario López
martes, 16 de octubre de 2007, 23:13 h (CET)
Gobernar con el PP en la oposición es una carrera de obstáculos. No hay asunto local, regional, nacional o internacional al que se intente dar salida que no se estrelle frontalmente contra la intransigencia del partido conservador, siempre que la iniciativa sea del partido del Gobierno porque si es del propio PP, cualquier cosa vale. Las fechas más señaladas de nuestro calendario se han convertido, gracias al desenfrenado afán de los populares por golpear al Gobierno, en causas belli. Convendría recordar al señor Rajoy y compañía los sabios consejos que Francisco de Vitoria nos dio al respecto: “Oportet ad bellum justum magna diligentia examinare justician et causas belli, et audire etiam rationes adversariorum…” Añadía en sus Relecciones que las injurias no autorizan el recurso a un instrumento que trae males atroces: “Cum ergo quae in bello geruntur, omnia sint gravia et atrofia, ut cedes, incendia, vastationes…” Los males de la guerra superan siempre a las causas que la provocan.

La fiesta del doce de octubre ha sido utilizada por el PP para .poner a prueba el patriotismo del presidente Rodríguez Zapatero, dando por hecho que el del señor Rajoy está fuera de toda duda –no en balde en las vísperas nos regaló un discurso institucional más propio del Jefe de Estado que del líder de la oposición-. Yo tengo mis reservas mentales acerca de lo que entiende la derecha española por patriotismo. Objetivamente, el patriotismo es el amor a la patria. Patria es la tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. El amor es un sentimiento de mayor dimensión que el respeto por lo que si no existe respeto, no puede darse el amor. Ahí residen mis dudas sobre el patriotismo de los nacionales de derechas. De lo que no hay duda es de que, en su versión más perversa, el patriotismo es el último refugio del canalla.

Salvado el Rubicón de la Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad sin desgracias que lamentar, confiemos en que el PP no cargue el día de la Almudena o el de la Constitución contra el Gobierno, haciéndonos creer que ellos son los únicos portadores de las esencias de la virgen madrileña o de nuestra Carta Magna. Más tarde llegarán las navidades y, después, ya podremos descansar tranquilos hasta el día de las elecciones generales. Así que tengamos las fiestas en paz y tomemos las tropelías del PP por lo que son: simples y estériles argucias que pretenden conseguir con las pasiones lo que no conseguirían nunca apelando a la inteligencia.

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