Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Vivir con decencia

Francisco Arias Solís
Redacción
miércoles, 10 de octubre de 2007, 22:34 h (CET)
“Que te compren no me extraña
que te vendas... ¡eso sí!
y lo que menos comprendo
es que no te extrañe a ti.”


Augusto Ferrán

La Academia define la decencia como “aseo, compostura y adorno”. El diccionario Vox, más expeditivamente: “respeto interior a las buenas costumbres y a las conveniencias sociales”, una definición que bien mirada, es bastante indecente. Aquí nos referiremos fundamentalmente al concepto de decencia como sinónimo de dignidad: Vivir con decencia. Como vivía aquel jornalero andaluz sin trabajo que contestó, “En mi hambre mando yo”, cuando le fueron a proponer que hiciese algo que él consideraba indecente.

Se ha procurado asimilar léxicamente lo indecente a lo verde.. La decencia, como alusión de relatividades sociales, es un matiz de salón y la calificación de verde debe venir de la timidez y susto con que los hombres de salón encaran los frescos valores del medio rural. Se asustan de lo verde, como del sol y del aire libre. Hay decencias que no tienen mucho más valor que las gafas de color. Por eso el pueblo que no alude nunca sino nombra, que se familiariza fácilmente con el verdor campesino no es nunca indecente.

La tabla valorativa de la “decencia” es documento precioso para conocer las entretelas del convencionalismo social. Creer que los niños venían de París o que los traía una cigüeña, fueron carteles de blasón de la decencia. Puede llamarse indecente la falda corta, y no la usura larga; el escote bajo, no el enriquecimiento rápido de algunos cargos públicos.

No cabe duda que la codicia, el engaño, el fraude, el interés, circulan por nuestro país mucho más expeditivamente al no ser aludidos y denunciados por ninguna previa repulsa de “indecencia”. Hay enormes indecencias éticas que transitan por el mundo a los ojos de todos. Todo lo que no podía exhibirse en un vestido, puede exhibirse tranquilamente en un negocio. ¡Y no acude ningún guardia para advertir que se está faltando a la decencia pública! Se baja la voz para decir en Consejo de Administración de una fábrica de material de guerra: “hace falta que todo vaya peor, para que el negocio pueda ir mejor”. Con la misma pluma que se escribe las mejores palabras populares, se redacta la “letra chica” que, al dorso de un contrato, anunciará las mil formas de no pagar lo que se promete en la letra gorda. Hay una sutil indecencia de mínima tipografía que se desliza como un reguerillo de hormigas, advirtiendo que las empresas no se hacen responsables de que el tren no llegue, la luz no arda o le roben a uno el dinero. Y el político es indecente prometiendo lo que sabe que no va a cumplir; el contratista revisando su presupuesto de hace unos escasos meses o pagando comisiones al no menos indecente cargo público...

Todo el mundo es espectáculo de sí mismo; toda la sociedad es teatro. A muchas leyes, a bastantes negocios y a demasiados contratos se les debe poner públicos reparos. Son muchos los reductos sociales que todavía no son aptos para menores y que no son ni discotecas, ni cines, ni teatros... Habría que adecentar la sociedad para no tener que llenar el país de carteles que prohiban la entrada a esos reductos sociales a todos aquellos ciudadanos que quieran vivir decentemente. Y como dijo el poeta: “Que aquí ninguno se siente, / y el que se venga a sentar, / se porte como la gente”.

Noticias relacionadas

Los patinetes de nuestra niñez hoy artefactos motrices de mayores

Un inesperado giro del medio de transporte urbano, que ha cogido con el pie cambiado a los ayuntamientos de las grandes ciudades

Mohamed VI. Liderazgo positivo en el Magreb

Un liderazgo positivo pone a Marruecos al frente de la modernidad, la tolerancia religiosa y el pluralismo en su región

Octogenaria Paca y nonagenaria Ida

La Aguirre octogenaria lee con calma en el escenario. La Vitale vitalista, todavía se queda hasta altas horas de la noche escribiendo

Enrarecido ambiente

Estoy convencido de que es precisa la salida de "cum fraude" del Gobierno para empezar a ver la luz

Política idealista y realista

G. Seisdedos, Valladolid
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris