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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Esclavitud no vencida

Octavi Pereña
Octavi Pereña
miércoles, 3 de octubre de 2007, 21:57 h (CET)
Comentando el libro “Enterrando las cadenas: Profetas y rebeldes en guerra para liberar un imperio de la esclavitud”, de Adam Hochschild, el periodista afroamericano Thomas Sowel, escribe: “Para mí, la cosa más asombrosa sobre la larga historia de la esclavitud, que abarcó a todo el mundo y a todas las razas, es que en ninguna parte antes del siglo XVIII se levantase una pregunta sobre si la esclavitud estaba bien o mal. El interrogante se planteó a finales del siglo XVIII en la civilización occidental, pero en ninguna otra parte”.

Sowel dice que el libro de Hochschild rastrea la historia del movimiento antiesclavista hasta una reunión que mantuvieron en Londres en el año 1787 “doce hombres profundamente religiosos”. Se había hecho la siembra antiesclavista. Veinte años más tarde, bajo el liderato de William Vilberforce, el Parlamento británico declaraba ilegal la esclavitud. Esto sucedía en el año 1807, en un momento cuando la esclavitud era un negocio muy lucrativo. La prohibición se hizo extensiva a toda la Commonwealth. Desgraciadamente, una vez recuperada la independencia, las que fueron colonias africanas de Inglaterra han vuelto a introducir la esclavitud.

UNICEF, en una declaración efectuada el 23 de abril de 2004, dice. “El tráfico de seres humanos es un problema en cada uno de los países africanos”. El informe que abarca 53 países del continente negro dice que “los niños son las víctimas más numerosas en lo que es un problema muy complejo”. Informa que “se les obliga a la esclavitud, se reclutan niños como soldados, o se venden como prostitutas”. En África, los niños es muy probable que doblen a las mujeres en este tráfico indecente. A pesar de la Convención sobre la Esclavitud, promovida por la Sociedad de Naciones, precursora de la ONU, que se firmó el 25 de septiembre de 1926, siguen existiendo zonas en donde hay una gran cantidad de personas viviendo en régimen de esclavitud similar a la que se daba en la antigüedad. Sobre todo en regiones en donde las administraciones prácticamente no existen, no llegan fácilmente o, no se oponen ni luchan contra ella, debido a la corrupción de los funcionarios que deben controlarla.

La esclavitud ha manifestado su razón de ser al demostrar que fortalece la actividad económica de algunos pocos, a la vez que pone en evidencia que quienes son esclavizados son vistos por los opresores como bárbaros, salvajes o carentes de alma.

El problema de la esclavitud no se queda cercada en África de antecedentes esclavistas. China, una gran potencia que en poco tiempo ha ascendido hasta los primeros puestos de la economía mundial, es un país en el que se practica la esclavitud con la connivencia de las autoridades.

Howar W. French, escribiendo desde Shangai, dice. “Cuando historias de centenares de personas que son obligadas a trabajar en condiciones de esclavitud en los lallidrares de la provincia de Shanxi, salieron a chorro en los medios de comunicación la semana pasada, muchos lectores se horrorizaron ante un cuadro de su país que difícilmente podían reconocer”. Lo más sorprendente del caso es de que la mayor parte de los trabajadores, en un país que es ilegal que en las fabricas trabajen menores de 16 años, eran niños. Ante la avalancha de noticias, la Oficina Central de Comunicación Externa del Partido Comunista, ha dado instrucciones a los medios de comunicación que cesen de dar “información tendenciosa»que utiliza este hecho para atacar al partido y al gobierno”, informa China Digital Times.

Hu Jindou, profesor de económicas de la Universidad Tecnológica de Beijing, dice. “Para modernizarse la gente hará cualquier cosa para ganar dinero, para preservar sus intereses, dejando atrás la moral, humanidad e incluso un poco de compasión, abandonando la ley o las reglas que están poco implantadas. Hoy, todo es economía, como la política lo era en tiempos de Mao, y el trabajo forzoso o el trabajo infantil es lejos de ser un caso aislado. Está profundamente enraizado en la realidad de hoy, una combinación de capitalismo, socialismo, feudalismo y esclavitud”. Ante la avalancha de noticias que informaban de los diversos casos de esclavitud, el gobierno chino se ha visto obligado a anunciar llevar a cabo una inspección a nivel nacional para luchar contra el trabajo infantil y la explotación de los obreros como esclavos.

No olvidemos que nuestra cultura está fuertemente entrelazada con la grecorromana. En ambas sociedades, la esclavitud era legalmente reconocida y aceptada como un fenómeno natural. En dichas culturas, el estatus social de los esclavos era inferior o inexistente en relación con la persona libre. La antigua Grecia tenía fundamentada filosóficamente la esclavitud, hasta el punto que Aristóteles afirmaba que era la garantía indispensable para que los hombres libres pudieran dedicar su tiempo a la política y al buen gobierno de la ciudad.

Con la creciente inmigración y el temor que su presencia despierta entre la población autóctona , no es ninguna idea descabellada que resurja el viejo tabú que el extranjero, sea de color o no, carece de alma, que no es un ser humano y que puede ser objeto de cualquier atropello. Ante esta posibilidad hemos de levantar un muro de contención, no de hormigón como el que se alza entre Israel y Palestina; Estados Unidos y Méjico o Ceuta y Melilla con Marruecos, sino moral y ético, el mismo que el antiguo Israel tenía que levantar cuando la ley de Dios le prohibía “angustiar al extranjero”.

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