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Etiquetas:   Ver   juzgar y actuar   -   Sección:   Opinión

Todo depende de las próximas elecciones

Francisco Rodríguez Barragán
Francisco Rodríguez
miércoles, 3 de octubre de 2007, 21:57 h (CET)
Asistí hace unos días a una sesión informativa sobre la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía y la medida de presentar objeción de conciencia frente a ella. Que tal asignatura es un engendro sectario ya lo sabía, pero las posibilidades de que la objeción de conciencia sirva para algo fueron ampliamente discutidas en la sesión y fuera de ella.

La objeción de conciencia, si prospera, puede resolver el problema de los objetores, pero deja vigente la asignatura. Podría frenarla una sentencia del Tribunal Constitucional declarándola no ajustada a la Ley, pero tal sentencia puede demorarse años, salvo que el Tribunal dictara la suspensión provisional, cosa bastante improbable.

Muchos pensamos que todo dependerá del resultado de las próximas elecciones. Si Rodríguez Zapatero consigue mantenerse en la Moncloa otra legislatura, aunque sea con el apoyo de todos los partidos minoritarios, se sentirá revalidado en sus delirios de cambiar el modelo de régimen, para lo que el adoctrinamiento sectario a través de la educación es un elemento decisivo.

El Sr. Rajoy en nombre del Partido Popular ha anunciado que, si llega a gobernar, suprimirá la asignatura. Pero el suprimir la asignatura no basta y habrá que recordarle que en las dos legislaturas anteriores el Sr. Aznar se dedicó con éxito a las cuestiones económicas y al cumplimiento de las condiciones necesarias para la implantación del euro pero descuidó todo lo demás. Mencionemos algo a modo de ejemplo.

En el Ministerio de Educación y Ciencia campan por sus respetos, desde los tiempos de Maravall, ocupando todas las áreas, los izquierdistas sectarios que pusieron en marcha la desgraciada LOGSE incrementando el fracaso educativo que padecemos. Los gobiernos de Aznar no hicieron nada para desalojar a esta gente, no para sustituirla por ideólogos de su cuerda, sino para organizar un Ministerio eficaz pero neutral, respetuoso con la libertad de los padres que proclama el artículo 27.3 de la Constitución. Si ahora el PP llega a gobernar ¿limpiará este Ministerio de ideólogos manipuladores?

Lo mismo podría decirse del Ministerio del Interior en el que la gente de Vera, de Roldán, de Rubalcaba, siguió manejando todos los hilos antes la pasividad de un Acebes al que engañaron cuanto quisieron en los fatídicos días de marzo del 2004. El periodo de Mayor Oreja fue importante en la represión del terrorismo de ETA, aunque el famoso pacto por las libertades y contra el terrorismo, que propuso Rodríguez Zapatero mientras se reunía con los terroristas, no fue detectado en su momento y resultaron vilmente engañados.

En Justicia tampoco se hizo nada importante en los ocho años de Aznar. Se mantuvo la politización del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial que perpetró Felipe González al grito de ¡Montesquieu ha muerto! que lanzó Alfonso Guerra, cargándose la independencia del poder judicial y el equilibrio de poderes indispensable en una democracia.

Tampoco el gobierno de Aznar puso ningún freno efectivo a la voracidad de las autonomías, marcando un límite claro no traspasable, lo que ha llevado a la actual deriva nacionalista que Rodríguez Zapatero aprovecha para conseguir apoyos y expulsar al Partido Popular de la escena política.

La necesidad de una reforma de la Ley Electoral que impida que los partidos nacionalistas, convertidos en árbitros, impongan su voluntad a toda España, tampoco se abordó. ¿Lo abordará ahora en serio el PP si ganara?

No necesita el Partido Popular ofrecer ayudas, subvenciones, ni prebendas a los españoles, sería suficiente que propusiera de forma clara y contundente un programa de gobierno y manifestara su clara decisión de llevarlo a cabo en el primer año de su mandato. Pero si del PP solo nos llegan las noticias de que tal o cual notable quieren ir o no en las listas de Madrid o de Valencia, no será extraño que aumente la abstención y tengamos que sufrir otros cuatro años al Sr. Rodríguez Zapatero y sus acólitos.

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