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Etiquetas:   Artículo opinión  

Elecciones en Ucrania. El show continúa

Elena Shesterniná
Redacción
miércoles, 3 de octubre de 2007, 20:30 h (CET)
Ucrania ha dado una nueva sorpresa. Parecía que los resultados de las elecciones parlamentarias anticipadas estaban predeterminados. De creer a los sondeos que se realizaban los últimos meses, los viajes de los principales candidatos del “gran trío” no cambiaban radicalmente el cuadro general. Se trata, por supuesto, de Yulia Timoshenko, Víctor Yanukóvich y Yuri Lutsenko (éste último sustituyó en calidad de líder del bloque Nuestra Ucrania – Autodefensa del Pueblo al presidente Víctor Yúschenko, a quien estaba prohibido hacer la propaganda electoral). Todos los sondeos le predecían victoria a Yanukóvich, con más del 30%; el segundo lugar y un 23-25%, a Timoshenko, y el tercero, con un 13-15%, a “nuestros ucranios”.

Los canales de televisión rusos, después de haber estudiado detenidamente esos datos y sin esperar el cierre de las mesas electorales, bajo el pretexto de que la legislación ucrania no rige en Rusia, empezaron a hacer del dominio público los resultados de exit-polls. Éstos también indicaban que estaba ganando el Partido de las Regiones. Pero hacia la mañana el estado de ánimo empeoró, al conocerse que el Bloque de Yulia Timoshenko se adelantaba - aunque un poco, menos del 3% - al Partido de las Regiones de Víctor Yanukóvich, viejo contrincante de la “lady de hierro de la revolución ucrania”. La diferencia se reducía a lo largo del día, en la medida en que se contaban los votos dados en Ucrania del Este, la que por tradición simpatiza con Yanukóvich. Hacia la noche, la Comisión Electoral Central informó que los blanco-azules lograron adelantarse unas décimas del 1%.

Nuestra Ucrania – Autodefensa del Pueblo ha confirmado la certeza de los sondeos realizados antes de las elecciones, reuniendo el 15%. Pero “las terceras fuerzas”, las que en opinión de politólogos tenían que determinar la correlación definitiva de fuerzas a la hora de formar la coalición y determinar el destino del primer ministro y los miembros del Gabinete, han dado numerosas sorpresas.

Primero, nadie ha creído en que el Partido Socialista de Alexandr Moroz, presidente de la Rada Suprema de la anterior legislatura, se vea capaz de superar la barrera del 3%, pues precisamente él jugó el papel decisivo en el desmoronamiento de la “coalición naranja”, resultado de lo cual Timoshenko perdió el largamente anhelado puesto de primera ministra. Se decía que los ucranios no le iban a perdonar a Moroz esa traición. Tampoco el propio ex presidente de la Rada creía en la posibilidad de verse elegido y de antemano prometió recurrir los resultados de las elecciones. Pero a juzgar por los resultados preliminares, Moroz tiene la mínima probabilidad de superar la barrera del 3%: durante todo el día de ayer él estaba balanceando al borde de ese indicador. Segundo, se ha abierto paso hacia la Rada el Bloque de Litvin, encabezado por el ex presidente del parlamento de los tiempos de Leonid Kuchma. Durante las elecciones anteriores, dicho bloque no supo reunir el 3%. Pero ésta vez, precisamente su “acción de oro” puede jugar el papel decisivo a la hora de formarse la futura coalición. El propio Litvin ya dio a entender que él pactaría con el vencedor. Y por último, los comunistas también han fortalecido sus posiciones, al reunir el 5%, según datos preliminares.

En tal situación, el Partido de las Regiones, incluso si logra atraer a su lado a todos los bloques que ocupen los últimos tres lugares, no podrá formar la coalición. Máxime que esta vez los “naranja”, al parecer, no están dispuestos a “cavar su propia fosa”, como lo hicieron hace un año y medio, cuando enfrascados en la repartición de carteras ministeriales perdieron tiempo, permitiéndoles a los “regionales” ponerse de acuerdo con Moroz y crear una coalición “azul-rojo-frambuesa” (el Partido de las Regiones, los comunistas y los socialistas). Yulia Timoshenko manifestó ayer que la coalición se formaría en los próximos uno o dos días y que ella haría sus propuestas al presidente, inmediatamente después de dar a conocer la Comisión Electoral Central los resultados oficiales de las elecciones. También Yuri Lutsenko manifestó ayer que esta vez son posibles cualesquiera acuerdos, con el fin de no cederles el poder a los “regionales”. Según él, se cumplirá todo lo acordado previamente entre su partido y el Bloque de Yulia Timoshenko y que los puestos se repartirán en proporción de 50/ 50. Ello significa que el puesto de primer ministro lo ocupará Timoshenko, y el de presidente de la Rada, o el propio Lutsenko o alguien de su equipo.

Pero en los años transcurridos desde la “revolución naranja”, Ucrania ha demostrado que en el país no se puede predecir nada con la seguridad de 100 por 100. Es más: puede ponerse en tela de juicio la legitimidad de las propias elecciones. Pues el Tribunal Constitucional hasta ahora no ha dictado su fallo definitivo sobre la legitimidad del decreto presidencial de la disolución de la Rada Suprema y la celebración de las elecciones anticipadas. ¿Quién puede garantizar que la parte perdedora no insista en reconocer ilegítimas estas elecciones? Incluso si no se llega a ello, en los próximos días los tribunales ucranios estarán llenos de reclamaciones sobre las numerosas infracciones cometidas durante la votación. Nadie niega que las hubo. ¿Mas vale la pena sumir el país en una nueva crisis política, valiéndose de tal pretexto?

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Elena Shesterniná, para RIA Novosti.


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