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Etiquetas:   videoARTE   -   Sección:   Revista-arte

La paradoja del límite simbólico en un vídeo sin rumbo: códigos únicos

Shaila García Catalán
Redacción
domingo, 30 de septiembre de 2007, 22:00 h (CET)


“Sin comienzo/sin final/sin dirección/sin duración-el vídeo como una mente.” En esta afirmación Bill Viola traza una concepción del videoarte que se aleja de la concepción de la representación con vocación narrativa. Representar supone volver a traer de nuevo algo, ahora sí, algo que en tanto contado toma una forma diferente a la propia vida. Las historias que nos presenta el cine, y por supuesto, la tradición literaria, nos presentan una estructura de: planteamiento, nudo y el desenlace. Esta es una forma de ordenar los relatos, en tanto, que quien habla incide sobre el mundo, y quien interpreta repliega lo que escucha y lo que ve, adhiere su sentido, y vuelve a re-presentarlo para sí. De esta manera, al mundo le ocurre algo cuando se cuentan y se escuchan historias: el viaje.

Marie-Laure Ryan dice que hemos pasado de entender el texto como mundo a entender el texto como un juego. Palao considera que con esto “el sujeto deja de ser límite del intercambio simbólico” en tanto que el fin de la lectura secuencial y lineal, excluye la responsabilidad subjetiva del sujeto dado que la secuencialidad exige la función del sujeto articulando el discurso:

La autoría múltiple y el fin de la secuencialidad, esto es, la destrucción de las nociones de límite y fijación (Lotman) y, por ende, de la noción de autor y de responsabilidad simbólica en sentido fuerte, han traído como primera consecuencia la ausencia de un alojamiento simbólico para la muerte, para la transformación del mundo por medio de la incidencia discursiva, acompañando a la disolución de la posibilidad de lectura (producción de sentido) secuencial y lineal, en los términos hasta ahora dominantes, y de todo dialogismo, sepultado en una polifonía inarmónica (no orientada por un “sentido tutor”). Es la posibilidad de la muerte, el punto de exterioridad de la referencia, lo que es “impunemente” sacrificado en este proceso. (PALAO, JA., 2006: 3).

Si bien compartimos la apuesta de Palao, en este texto nos plantearemos si ese vídeo como una mente sin dirección, sin principio y sin final que nos plantea Bill Viola>/i>, y que en primera instancia puede parecer que viene a confirmar el fin de la secuencialidad del que habla Palao, no permite prescindir al espectador de su condición de responsabilidad última de sostener simbólicamente lo imaginario. En el videoarte ese desmontaje de la linealidad no extrae ese límite simbólico que se debe atravesar -y no saltar-, sino que lo redobla, en tanto que el espectador se enfrenta siempre a una poesía visual que le interpela mediante sintaxis propias, códigos que no responden a modelos, sino a estructuras tremendamente particulares. Ya no se trata de que lo que sutura el sujeto sea maleable o prescindible sino que antes de entender, antes de acceder a su propia demanda de sentido deberá conciliar/rechazar/rozar/franquear/hacerse con las formas de contar. Pues no hay reversibilidad entre quien cuenta y quien interpreta, éste no puede nunca ser el autor, así como no hay transparencia en la enunciación.

Lo interesante es que el videoarte desmonta nuestra competencia narrativa, aquello que con el cine y la televisión hemos aprendido, rompe con el ilusionismo de la representación atravesando la propia ilusión desvelando y reubicando el tiempo, el espacio, el color, el montaje, etc. Es la forma, aquello que sostiene normalmente lo que se dice, lo que se torsiona y lo que hace imposible la historia. El espacio y el tiempo dejan de ser las coordinadas de la imagen, para pasar a convertirse en dos variables dislocadas, que se autorreferencian, que hablan de sí. El videoarte se convierte muchas veces en un metalenguaje para hablar de la significación que impone el medio y plantea un desenlace entre imagen (que cuenta) y mundo (que pasa) en su componente táctil. Presenta un transcurrir sin sorpresa y nos libera, así, de esas pequeñas recompensas de sentido que esperamos de los relatos.

La enunciación se manifiesta, y siempre sabe más que nosotros, ahora bien, no hay intento de saber, la información no se juega en el videoarte. Éste brota de un mundo considerado como una convivencia múltiple y escalar de dimensiones y realidades, como plantea César Fernández con el ERV (Eje Real- Virtual). De esta manera, se abre la lógica del mundo, estira los límites de la significación hacia otras manifestaciones del mundo. Se trascienden los relatos entendidos desde lo macro y lo colectivo. No hay sueños compartidos sino resquicios de amor, de verdad, de momentos a solas en los que el arte nos vuelve a hablar a cada uno -no nos hace viajar con historias, sino que nos detiene ante nosotros mismos-. Y cuando esto ocurre nos habla de todos –considerando todo no lo que se suma, sino lo que se multiplica. Por ello, en un panorama donde resuenan tópicos y críticas a la homogeneidad y pasividad de las audiencias, el videoarte abre un panorama esperanzador en tanto que vuelve a decir pero desnudando la propia imagen de los esquemas aprendidos, jugando con ellos, reconstruyéndolos, deconstruyéndolos, repitiéndolos pero siempre, haciéndolos pasar por un crisol particular que enfrenta al espectador a su propio caos simbólico. Y precisamente por su capacidad revulsiva y su capacidad para crear, merece su nombre: videoARTE.

Pero no porque cree lo nuevo, sino porque lo ya dicho se repite generando un movimiento en constante vaivén por las realidades del mundo, movimiento que se reduce a pura imagen sin sujeto que se fascine, pues la fascinación no es un encuentro casual, es un ejercicio.



Fuentes Bibliográficas:
FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, Cesáreo. 2003. Tesis doctoral: El anverso infinito, arte y comunicación en la era digital. Del hipertexto al hipermedia en la Universidad Jaume I de Castellón.

MARTIN, Sylvia. 2006. Videoarte, Taschen.

PALAO ERRANDO, Jose Antonio. 2006. Corredores sin ventanas, acrobacias sin red: linealidad narrativa e imaginario hipertextual en el cine contemporáneo, pendiente de publicación.

Segundas jornadas de literatura comparada: Tecnologías de la creación en la era digital. Universidad de Alicante. 24 al 27 de Octubre de 2005. En prensa.

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