Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Ilusiones necesarias

Francisco Arias Solís
Redacción
sábado, 29 de septiembre de 2007, 11:33 h (CET)
“Se miente más de la cuenta
por falta de fantasía:
también la verdad se inventa.”


Antonio Machado

A la mayoría de los ciudadanos la pequeña pantalla del televisor nos ofrece diferentes tipos de “ilusiones necesarias” con las que distraernos de las difíciles condiciones de vida por las que podamos pasar. Las televisiones son las claves hoy de los sistemas de poderes establecidos, tanto económicos como políticos o sociales. Este control comunicativo no sólo es necesario para los negocios o para mantener la gobernabilidad, sino también para desviar y aplacar las energías explosivas que se puedan contener en las frustraciones cotidianas.

Uno puede sentirse indignado por el autoritarismo del jefe o del padre, por las condiciones de trabajo, por la calidad de los alimentos, etc., pero no se ven, no vemos mecanismos fáciles para superar tales situaciones. En cambio nos facilitan gratuitamente en la televisión otras compensaciones. Le podemos ganar en fútbol al equipo rival, podemos comprobar que los ricos en las telenovelas también tienen problemas sentimentales, y en los informativos comprobamos que hay otros que viven mucho peor o incluso se matan en guerras que nadie se explica.

A pesar de tales tendencias, que hacen necesario el control global de la televisión, también lo hacen imposible al mismo tiempo. Por el camino de la uniformidad de la información se van dejando muchos elementos diferenciales tanto de cada persona como de culturas enteras.

Para llegar a más amplias audiencias las televisiones hacen sus contenidos más generales y estereotipados, dejándose por el camino las múltiples diferencias de cada caso particular. En cada grupo local como en cada persona hay unas relaciones en redes que nos conectan cotidianamente hacia realidades muy complejas. Algunos de estos aspectos son los que reflejan las “uni-formaciones” globales y qué duda cabe que se apoyan en ese tipo de realidades, y provocan nuestros comentarios y estimulan algunas de nuestras necesidades, pero hay otros muchos aspectos que quedan olvidados o inclusos reprimidos. Así hay una serie de potencialidades escondidas que habitualmente no son recogidas por los sistemas comunicativos dominantes, y que sin embargo se hacen notar en determinadas ocasiones: cuando se produce alguna “explosión social”, o surgen nuevas conductas, etc.

Es precisamente en lo local, en las diversidades y diferencias peculiares de cada caso concreto, donde están esas potencialidades sociales. Que no necesariamente tienen que ser explosivas o conflictivas, sino que -también- pueden ser muy creativas y estimulantes para la sociedad. Lo que hace que no sean tenidas en cuenta es precisamente el proceso de globalización y uniformidad que actualmente predomina. No se quiere sugerir con esto que todo lo local o reprimido socialmente es necesariamente positivo, pues sin duda muchas costumbres bárbaras se han ido superando en la humanidad y tenían raíces locales. Lo que sí hay que resaltar es que a lo global le resulta imposible controlar lo local plenamente.

Más aún: para renovarse y adaptarse a las nuevas tendencias que puedan surgir en un futuro, lo global tiene que estar muy atento a los nuevos fenómenos que surgen en tales o cuales localidades. Podrá tomar los aspectos más negativos o reaccionarios, o los más avanzados y creativos, pero la dialéctica entre lo global y lo local no podrá abandonarse.

En la historia podemos ver muchos ejemplos sobre experiencias locales que innovan, dentro de determinados imperios, nuevas formas de administración y de producción, y que finalmente contribuyen a sustituir el orden precedente por nuevas realidades económicas y políticas. El auge y la caída de los grandes imperios suele responder a este tipo de dialécticas entre lo global y lo local. Y como dijo el poeta: “A veces una verdad / no llega a serlo del todo / y se queda en la mitad”.

Noticias relacionadas

Propia imagen

El derecho al honor y a la propia imagen es un derecho protegido por la Constitución

Salvar Cataluña ¿Voto útil para Ciudadanos?

Errores de apreciación del PP pueden acabar con un retorno a la situación previa a la aplicación del Artº 155

El mundo material es la escoria, el Más allá la realidad

El cuerpo del alma está constituido por una estructura de partículas

La epidemia de la desesperación

Un pueblo desesperado es un pueblo sin futuro

Cataluña sigue en la cuerda floja. El separatismo sigue vivo

Seguimos pensando que la situación catalana está muy lejos de solucionarse
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris