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Comicios en el Líbano: necesarios, pero imposibles

Marianna Bélenkaya
Redacción
sábado, 29 de septiembre de 2007, 10:50 h (CET)
El martes, 25 de septiembre, en el Líbano debía haberse iniciado el proceso electoral.

Si se tratara de algún otro país, podríamos afirmar que se celebrarían las elecciones o siquiera su primera vuelta. Pero en el caso del Líbano presenciamos justamente un proceso cuyo resultado final se desconoce. Pero si los libaneses no llegan a elegir a un presidente nuevo, difícilmente este país salga de la crisis política. Pronto ya hará un año que la labor del Legislativo y del Ejecutivo de hecho está paralizada debido a las divergencias entre la oposición y la mayoría parlamentaria.

El mandato del presidente en ejercicio, Emil Lahud, expira el próximo 24 de noviembre. De conformidad con la constitución, el Parlamento dispone de dos meses para elegir al nuevo mandatario. Se suponía que el procedimiento se iniciaría el 25 de septiembre. Para ser elegido, el candidato para el máximo cargo (tiene que ser necesariamente un representante de la comunidad maronita) debe reunir dos tercios de votos de los legisladores en la primera vuelta o una simple mayoría de votos en la votación posterior. Pero de momento, ni siquiera tiene sentido reunirse para discutir la candidatura del futuro presidente ni discutir una nueva fecha del inicio de los procedimientos electorales. Antes que nada, deben llegar a un acuerdo los líderes de partidos políticos.

La mayoría parlamentaria, representada por el movimiento 14 de Marzo, y la oposición (movimientos chiítas Hezbollah y Amal, así como el Libre Movimiento Patriótico /cristianos/) hasta ahora no han consensuado una candidatura para el puesto de Jefe de Estado. Tomando en consideración las tensiones en el país, la votación sin una candidatura consensuada podría provocar guerra civil, sobre lo que ya advirtieron los líderes de la oposición.

La oposición postuló como candidato a presidente al general Michel Auon, líder del Libre Movimiento Patriótico. 14 de Marzo todavía no ha definido a su candidato y está escogiendo entre tres personas. ¿Cómo llegar a un acuerdo y conseguir que Michel Auon retire su candidatura de la votación? Es realmente un problema gordo. Es poco probable que la mayoría parlamentaría acepte la candidatura de Auon por no perdonarle una inesperada alianza con Hezbollah y, por extensión, según creen, con Siria.

El candidato a la presidencia del Líbano debe ser una figura aceptable no sólo para los libaneses sino también para Damasco y Teherán, de un lado, y para París y Washington, de otro. Aunque todas las fuerzas externas afirman que los comicios presidenciales es asunto interno de los libaneses, en realidad no es así.

Por algo al término de la reunión del cuarteto de mediadores internacionales para Oriente Próximo (Rusia, EE.UU., UE, ONU) el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, exhortó a la comunidad internacional a no inmiscuirse en los asuntos del Líbano. “Si nadie estorba a los libaneses, ellos sabrán llegar a un acuerdo y superar la crisis actual”, se mostró seguro el jefe de la diplomacia rusa.

Diez días antes, el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Alexandr Saltánov, después de haber sostenido negociaciones en Beirut, hizo constar: “Lamentablemente, entre los libaneses se mantiene no poca desconfianza. Es una de las causas que impiden el avance real hacia el logro del consenso”. Para un diplomático que suele ser moderado es una declaración bastante fuerte. Saltánov agregó también: “Los esquemas que unos u otros sectores pretenden imponer al Líbano no corresponden a los intereses nacionales de este país”. Según opina Moscú, la única forma de normalizar la situación son las negociaciones entre todas las fuerzas concernidas del Líbano.

Pero es dudoso que a los libaneses los dejen en paz. Prueba de ello es el atentado terrorista perpetrado en Beirut la semana pasada, en el que murió el diputado Antoine Ghanem, representante de la mayoría parlamentaria y de la comunidad maronita. Los medios de comunicación libaneses escriben que este político intentaba entablar contactos en el seno de la comunidad, escindida por razones de filiación política. Ahora ya no tiene importancia si esto corresponde o no a la verdad. Los terroristas alcanzaron su meta al calentar la atmósfera hasta el extremo. Aun cuando esto no hubiera ocurrido, los políticos en el Líbano viven cual en una fortaleza sitiada: ocho asesinatos políticos en dos años y medio.

Complementan este macabro cuadro las sistemáticas escaramuzas entre los partidarios de la oposición y de la mayoría parlamentaria, tiendas de campaña instaladas por la oposición en la parte céntrica de la ciudad y alambrada de púas que rodea edificios gubernamentales. Las evidencias apuntan a que la nación está balanceando al borde de la guerra civil.

Será un importantísimo logro el mero encuentro de los líderes de partidos políticos que desde hace ya casi un año a través de la prensa vienen intercambiando invectivas y acusaciones, negándose a entablar conversaciones directas. Ya infunde optimismo el que los representantes de ambos hagan patente su propósito de llegar a un acuerdo. Ello no obstante, hasta ahora no han logrado hacerlo, y el tiempo, mientras tanto, escurre. Faltan tan sólo dos meses hasta el momento decisivo. La cuenta recesiva se puso en marcha.

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Marianna Bélenkaya, para RIA Novosti.


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