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La conjura de los palentinos

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
sábado, 29 de septiembre de 2007, 10:32 h (CET)
Palencia es una provincia afortunada tanto por la diversidad de su paisaje como por la variedad de su patrimonio artístico. A la inmensa planicie del sur, la de los vastos horizontes, se opone el esplendor de un norte montañoso, cruzado por sierras, ríos y valles que hacen de él un paisaje del que el viajero siempre guardará un profundo recuerdo. Entre ambos, las fértiles tierras onduladas de la Valdavia, el Boedo y la Ojeda.

Pero en lo artístico e histórico Palencia ha sido especialmente premiada. Desde las villas romanas, pasando por la sencillez de la basílica de San Juan de Baños y la gracilidad de los monumentos románicos, hasta la magnificencia del gótico quien lo desee encontrará monumentos para que su ánimo pase, a veces vertiginosamente, del extasío a la serenidad, gozando de la genialidad de desconocidos arquitectos palentinos de muchos siglos atrás. Quien sólo se haya dejado atrapar por la justificada fama de nuestros monumentos más conocidos se priva de eclécticos rincones de casi mil años de antigüedad en los que la Historia se entretuvo generosamente. Por aquí la Reconquista asentó sus primeros colonos, dejando un reguero de leyendas, héroes, guerreros y hermosas doncellas.

Casi en cualquiera de nuestros pueblos encontramos iglesias, castillos o monasterios que sobrellevan con orgullo herido el declive que tiempos recientes han dejado. Podría decirse que no hay pueblo sin Historia y en ella, magníficos ábsides, grandiosas portadas o elegantes arcos que un día fueron el orgullo de los lugareños. Siempre he sentido predilección por la espadaña de San Salvador, los arcos lombardos de San Pelayo o la hermosísima portada de Revilla de Santullán, que me atraen con tanto interés como monumentos mucho más conocidos y populares. Para sí quisieran otras tierras la armonía de nuestro románico y su hermandad con el paisaje que les rodea.

Pero tanta riqueza no es suficientemente conocida, ni siempre bien conservada y atendida. La Administración emprende con frecuencia restauraciones en este archipiélago de Cultura y de Historia, pero aún así es tan rico el legado que los siglos nos han dejado que todo esfuerzo resulta escaso. Más ahora, en tiempos en que lugares en el pasado llenos de vida empiezan a abandonarse bajo las lógicas e inevitables aspiraciones a una vida mejor, más cómoda y segura.

Los palentinos hemos sido agraciados con un patrimonio que regala nuestras vidas pero vivimos de espaldas a él. Y sin embargo a nosotros nos corresponde cuidarlo, mantenerlo y legarlo a generaciones posteriores. No debe bastar con pensar que ya se encargarán la Junta o la Diputación, es necesaria una conjura de palentinos para proteger del paso del tiempo y la degradación sillares, capiteles, ábsides, cimborrios y arquivoltas. No se trata sólo de salvar claustros recoletos y legendarios conventos que levantaron palentinos de hace cientos de años: nuestros monumentos son una herencia que debemos poner en valor, ensalzar suficientemente y ofrecer al mundo entero. Y para ello, insisto, se necesita la conjura de los palentinos de todas las condiciones económicas y sociales.

Claro que para ello es imprescindible el dinero, pero en nuestra provincia hay empresas que pueden y deben encabezar con sus aportaciones esta conjura de palentinos que pudiera tener forma legal de una Fundación para la Protección y Promoción del Patrimonio Histórico. Sería hermoso que empresas palentinas se unieran y apoyaran solidariamente la restauración, el embellecimiento y, especialmente, la difusión de nuestros más emblemáticos monumentos. Sin duda alguna las Instituciones y los ciudadanos de Palencia encontrarían la manera de reconocer este esfuerzo económico de quienes se lancen a defender su tierra.

De la conjura de organismos públicos y empresas privadas sólo puede esperarse beneficio para Palencia, pero debemos ser los palentinos, con nuestro dinero y con nuestro esfuerzo, los que impulsemos esta Fundación para la Protección y Promoción del Patrimonio Histórico. La idea queda expuesta gratis et amore.

Para quien ose recoger el reto.

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